Le Butcherettes vuelven a lo grande con “bi/MENTAL” (Rise Records, 19), un disco producido nada menos que por Jerry Harrison (Talking Heads) y con invitados como Jello Biafra o Mon Laferte. Debían dar un paso adelante, y lo han dado. Para redondear podrás verles en concierto el 13 de julio en el festival madrileño Mad Cool.

Es un buen momento para Teri Gender Bender (cuyo nombre real es Teresa Suárez Cosío) y sus compañeros de banda. Me sugiere encontrarnos en un restaurante algo hipster de Echo Park. A lo largo de una comida bastante frugal, hablamos sobre el nuevo disco, sobre la tumultuosa relación con su madre y sobre la forma en la que su pasado ha influido en lo que son ahora mismo Le Butcherettes. Conversar con ella es una experiencia maravillosa. Es una persona humilde, artística y encantadoramente humana que destila energía durante toda la charla. Ella y sus compañeros están listos para tomar el mundo por asalto.

“Con Omar todo era más visceral. Intentábamos grabar todo en una o dos tomas, mientras que Jerry viene de un punto de partida más intelectual”.

Tenéis una carrera impecable hasta ahora y esta vez, además, os produce Jerry Harrison (Talking Heads) en lugar de Omar (Rodriguez-Lopez, The Mars Volta), que se encargó de los discos anteriores. ¿Qué ha supuesto ese cambio?
Había llegado el momento de explorar otros caminos. Al mismo tiempo, Omar se estaba metiendo en el mundo del cine y estaba experimentando con otro tipo de sonoridades, así que pensé en Jerry. Desde que he sido una chiquilla he amado los grupos de los que ha formado parte, su trabajo en solitario y las producciones que ha hecho para grupos muy diversos. Cuando empecé a enviar señales al universo y decidí mover demos de las canciones, pensé rápidamente en Jerry. Un amigo de un amigo de otro amigo que le conocía le preguntó si nos conocía. Le dijo que a la cantante del grupo le encantaría que nos produjera y contestó “sí, por supuesto”.

¿Trabaja muy distinto de Omar?
Con Omar todo era más visceral. Intentábamos grabar todo en una o dos tomas, mientras que Jerry viene de un punto de partida más intelectual. Prefiere hacer tantas como sea posible y después construir la canción desde los cimientos.

¿Racional opuesto a emocional?
Creo tiene mucho de cultural. Con Omar la pregunta era “¿Cómo te hace sentir esto?”, mientras que Jerry era capaz de pasarse dos días trabajando en el puente de una canción.

En el disco contáis con invitados de lujo. Está por ejemplo Mon Laferte, que aporta voces a “la/SANDÍA”. Recuerdo coincidir contigo en la grabación del disco que Mon hizo en una única toma. ¿Llegasteis a un acuerdo en el que ella dijo “vente a la grabación del disco” y tú contestaste “bien, pero tendrás que cantar en mi nuevo álbum”?
¡Qué gracioso! (risas). Es interesante, pero originalmente esa parte la cantaba también yo. Pero en la post-producción nos sentamos y escuchándola sentí que necesitábamos contar con distintas texturas de voz, porque me dio la impresión de que a mi voz le faltaba algo. En ese momento pensé en Mon. En ese momento ella estaba en plena gira, pero la llamé y le dije que tenía una canción en la que quería que cantase. Después del primer show de Chihuahua, condujo unas cinco horas hasta El Paso, donde yo estaba, y grabó su parte en una toma, como hizo con su disco. Pero quería explorar sus posibilidades así que me dijo “otra toma, y otra, y otra. ¡No seas mala!”. Es una artista increíble, una inspiración para mí. Una persona humilde, agradecida y muy atenta.

En el disco anterior tuviste “La uva” con Iggy Pop; en este, “la/SANDÍA” con Mon Laferte. ¿Qué será lo siguiente: “El plátano” con Tom Morello?
(Risas) Pues te diré una cosa, si eso ocurre, te daré el quince por ciento de los derechos, porque me han dado una buena idea y la he cogido al vuelo.

Adelante con la idea. Con tener mi nombre en los créditos del siguiente disco de Le Butcherettes estaré contento…
Bien, en ese caso te bastará con el diez por ciento (risas).

Acepto ese diez por ciento. Ahora en serio. ¿Es algo temático? Me refiero a si es un accidente que tengáis dos canciones en dos discos que se usen una fruta en el nombre y que tengan a un artista invitado…
Es un precioso accidente. Pero conociéndome, muchas veces intento de forma inconsciente encontrar una línea invisible que enlace un paso nuestro con el siguiente. En realidad creo que todo el mundo hace eso. Es como todo ese rollo de encontrar pistas en los discos de The Beatles de que Paul está muerto.

Ahora me gustaría hablarte sobre una de las nuevas canciones. “Strong/ENOUGH” suena como un himno para las mujeres duras. ¿En qué pensabas cuando la escribiste?
Cuando la escribí tenía en la cabeza el conflicto entre mi madre y yo. Tenemos una relación realmente enfermiza, piensa que somos dos latinas picantes. Siempre se dedica a tirarme en cara las cosas que hago en la vida. Y esta fue una de las primeras veces en las que me planté frente a ella y dije “este abuso se acaba ahora mismo”.

También podríamos hablar sobre el vídeo de la canción…
¿Sobre el corazón? ¿Y sobre sentirse atrapada dentro de una caja de madera?

Más o menos. ¿Cómo se os ocurrió filmar un corazón jodidamente grande intentando atrapar a alguien en el downtown de Los Angeles y jugar con carne cruda?
Bueno, el tema de la carne viene del pasado del grupo. Cuando empezamos en Guadalajara, yo usaba carne en el escenario, y empecé a hacerlo también durante la gira mexicana. Llevaba la maleta llena de carne.

Oh, probablemente fue bien al pasar por seguridad…
Fue un grano en el culo. ¡Piensa que yo tenía diecisiete años en esos momentos! Así que era un homenaje a ese pasado. También significa emociones crudas. El corazón fue una idea de un amigo y fue muy divertido de hacer. ¡Yo soy la que está en el corazón!

Usáis mucha imaginería que invoca sentimientos concretos, así que quiero preguntarte por el personaje que tenéis en la portada del disco. ¿Se supone que es algo así como una mujer azteca del año 3000?
Básicamente se inspira en mis raíces y en las de la banda. Tiene que ver con que mi madre sea chichimeca, así que realmente quería transmitir algo así. Había visto una foto suya de cuando era una niña, vestida con su ropa tribal, y se la veía muy dura. Fue algo muy inspirador para mí. Siempre ha sido como una vergüenza familiar, al menos por la parte de mi padre, así que nunca tuve la oportunidad de conectar con ella mientras estaba creciendo. De ahí el maquillaje, a veces uso algo de pintura. Es una forma de desconectar de mí misma, de sentirme dividida. El rojo que expresa la rabia que siento y que crece y al mismo tiempo la intención de que parezca algo cool.

Para acabar, ¿tienes algo que quieras decir sobre el disco y que no haya surgido en la charla?
Sí, quiero transmitir que ha sido increíble trabajar con toda esta gente en el disco y que ha sido una experiencia fantástica. El disco empezó en un sitio oscuro, en la soledad de mi habitación, pero pronto empecé a compartir las canciones, a ensayarlas, a sentirme excitada con poder tocarlas en directo, a grabarlas en un estudio durante un mes. Ha sido una experiencia muy genuina y que hemos grabado todos juntos como una banda.