Los iconos del doom gótico siguen la prolífica e interesante senda de los últimos años con “Tragic Idol”, otra oscura y pesada pieza de heavy melancólico. Hablamos con el siempre educado Nick Holmes sobre Candlemass y Trouble, sobre desamor y, cómo no, sobre los últimos pensamientos antes de dejar este mundo.

Durante muchos años, Paradise Lost no habrían podido repetir, por razones musicales, una gira junto a Sepultura, como hicieran en 1993 en la gira “Icon”/“Chaos A.D.”. Tampoco junto a Morbid Angel y Kreator, como realizaran un año antes en una de sus primeras incursiones serias en terreno norteamericano. Hoy no sólo no desentonarían, sino que probablemente los resultados serían mejores. El caso es que su retorno paulatino a un sonido más duro y oscuro en sintonía con sus primeros días ya no es una novedad, pero en sus dos últimos discos ha adquirido una solidez y una entidad que los sitúa en una merecida segunda juventud. No es que los británicos hayan querido grabar una segunda parte de “Lost Paradise” o “Gothic”, pero sí que se adivinan en “Tragic Idol” muchos elementos y arreglos pertenecientes a la tríada “Shades Of God”, “Icon” y, en especial, “Draconian Times”. “Siempre va a haber similitudes entre nuestros discos porque somos las mismas personas”, resalta Holmes. “En los últimos diez años hemos probado cosas nuevas, pero el pasado siempre va a estar ahí, aunque no hayamos mirado deliberadamente hacia nuestro primer material”. Tampoco considera que el reciente proyecto del guitarrista y máximo compositor Greg Mackintosh, Valenfyre, les haya influido demasiado. “Greg tomó una dirección mucho más orientada hacia el death metal clásico. Es algo que le apetecía y creo que es uno de los mejores discos de death metal que ha salido recientemente”. Eso sí, en palabras del propio Greg en la revista británica Terrorizer, para este disco se han inspirado más que nunca en el metal y el doom clásicos. “Nunca hemos dejado de escuchar ese tipo de música. En nuestra primera etapa estábamos muy influenciados por el death metal, pero también por bandas como Candlemass y Trouble, que de alguna forma marcan aún nuestro sonido”. Si hay un elemento, dejando a un lado su paréntesis más accesible, que ha cambiado sorprendentemente con el tiempo ha sido la voz de nuestro interlocutor. Desde la brutalidad primigenia, pasando por la combinación de guturalidad y entonación –y sus inconvenientes, en especial en directo- de “Shades Of God”, hasta la progresiva agudización a lo Hetfield de posteriores entregas, parece que Holmes ha alcanzado un cómodo y variado catálogo vocal que incluye voces cavernosas junto a otras netamente melódicas, pasando por filtros y efectos, y por puntuales graves a lo Andrew Eldritch o Pete Steele. “Tienes que ser consciente que lo que haces en el estudio debe ser reproducible sobre el escenario y eso sabemos que no siempre es así”. Todo ello para transmitir pensamientos y reflexiones sobre temas como la verdad, los recuerdos, el vacío existencial, el amor o, cómo no, la muerte y todo lo que la rodea, caso de “Honesty In Death”. “El videoclip es realmente deprimente (ríe) (puedes verlo bajo estas mismas líneas) (NdR). Habla sobre cómo muchas personas mienten, incluso a sí mismas, a lo largo de toda la vida, pero en el lecho de muerte se sinceran. Nadie puede escapar a ese momento de verdad absoluta”. En una línea similar, “Tragic Idol” habla sobre “cómo la adulación te hace creer que estás por encima de los demás y olvidar tu verdadera insignificancia en el orden real de las cosas”. Y prosigue: “Siempre hablo prácticamente sobre lo mismo, lo que ocurre es que cada vez me hago un poco mayor y la perspectiva de las cosas va cambiando. Ves que tus hijos crecen, que gente a la que amas, como tus padres, se van… todo eso te afecta y se refleja en tus canciones. La vida y la muerte siempre serán buenas fuentes de inspiración”. Y por supuesto, el amor, como en “Solitary One”. “Queríamos hablar de él como algo que puede destruir tu mente y convertirse en una fuerza negativa increíble que no puedes controlar y que te consume. No es una aproximación frívola, llena de flores y para bailar como ocurre en mucha música pop”. Con todo, lejos de lo que podría parecer, uno se siente bien tras escuchar “Tragic Idol”, sobre todo porque nos recuerda que estamos ante unos Paradise Lost renacidos. “Hemos encontrado un sonido más heavy con el que conectamos y nos sentimos más a gusto y confiados que hace unos seis o siete años. Tenemos una carrera muy larga y es imposible ganar siempre, probablemente solo haya tres bandas en el mundo que sean capaces de hacerlo. Pero nos hemos mantenido fieles a nuestros principios y, de momento, aquí seguimos”.