La musa por excelencia
Entrevistas / Marianne Faithfull

La musa por excelencia

Redacción — 04-06-2003
Fotógrafo — Archivo

Si Marianne Faithfull tuviese que confeccionar una lista con todas las personas con las que ha tenido relación más o menos estrecha, ya sea de modo profesional, profesando su condición de fan, o en el plano sentimental, necesitaríamos un portafolios con un buen puñado de páginas llenas de nombres destacables. Sobre todo porque su vida ha dado muchas vueltas. Tras un período confuso de adicción a todo lo que el ser humano puede ser adicto, convulsionó al mundo adentrándose en un mundo de creatividad que, de algún modo, continúa dando sus frutos. Con la despedida de los setenta, Faithfull fue capaz de reconducir su carrera con un “Broken English” que resultó ser el bálsamo ideal para sentirse viva.

”Adoro a Metallica, así que me volví loca con ese proyecto”

En su conglomerado de influencias se atrevía incluso a jugar con la electrónica. “Siempre he querido que mi relación con ella sea sutil, que no se apodere de mí. Prefiero que la electrónica sólo sea un detalle que diera vida y aportara algo nuevo. El uso que se hace ahora de lo electrónico, de forma tan abusiva, no me parece nada bien. La electrónica debe ser un complemento, pero no el fundamento principal del trabajo de un músico”. Asentada nuevamente en la industria, y tras largas y obsesivas sesiones escuchando antiguos y machacados vinilos de Memphis Minnie, Dinah Washington, y Mildred Bailey, decide que debe dedicar un disco a toda esa estirpe de músicos que, azada en mano, construyeron un universo cimentado a través de la sencillez, de la honradez, de un paso adelante en busca del reconocimiento de la mujer. “El papel actual de la mujer ha cambiado mucho con respecto a los sesenta, aunque yo siempre hablo desde el punto de vista musical, porque para mí la sociedad es la música, porque la música es mi vida y no me interesa nada más. Antes había más dificultades, ya que el machismo estaba más implantado y las mujeres no podían dejar fluir su talento. Ahora la libertad es total, mujeres como PJ Harvey hacen que la mujer se pueda sentir orgullosa de serlo”. Si ha habido una que realmente le rompió el alma, no cabe duda de que se trata de Billie Holiday, a la que decidió dedicar “Strange Weather” tras esas repetidas escuchas de grandes obras del blues y el jazz. “Cierto día, le juré amor eterno a Billie Holiday. ´Strange Weather´ era mi versión actualizada de lo que podía ser a mediados de los ochenta un disco de Billie Holiday. Yo, en su día, me inyectaba sustancias peligrosas, ahora en mis venas fluye el espíritu de Lady Day. Estamos en el inicio de un nuevo siglo y Billie permanece ahí y permanecerá por otro siglo más. Nunca pensé que pudiese llegar a idolatrar a alguien tanto como a ella. Siempre me apetece escucharla, nunca me cansa. Escuchar sus discos es mejor terapia que ir al psiquiatra”. El tema central de ese disco estaba escrito expresamente para ella por Kathleen Brennan y el marido de esta, otro superviviente de la noche, de la soledad, de la putrefacción, un músico que, como la Faithfull, ha ganado peso específico con los años, Tom Waits. “Por supuesto que respeto el trabajo de Tom Waits, por eso acudí a él para me compusiera esa pieza. Eso sí, lo único que no he conseguido es conocerle personalmente, porque yo vivo en Dublín y él no debe alejarse demasiado de una cabaña en la que nadie le moleste”. Pasando a campos más rockeros, más de una estrella del rock ha conocido de cerca el carisma de esta dama, algunos gracias a colaborar con ella como ocurrió en el caso de Metallica. “Adoro a Metallica, así que me volví loca con ese proyecto. Aunque si debo serte sincera, lo primero que escuché de ellos es un fragmento que me enviaron de la canción en la que debía colaborar. Fueron muy respetuosos y amables conmigo y, lo que es más importante, me pagaron y me pagaron muy bien”. No se rasguen las vestiduras. Marianne Faithfull se muestra sincera al apuntar que ella no trabaja por amor al arte, aunque haya cosas que las haga con todo el amor del mundo como su asociación artística a partir de la obra de Kurt Weill o sus trabajos en el mundo del cine, tanto por la aparición de temas suyos en diversas bandas sonoras (como “Trouble In Mind” o “Thelma & Louise”) o sus apariciones estelares en películas recientes como “Intimidad” o “Far From China”. “Me gustan sobre todo las historias con un final feliz. Amo los films de Fellini y todo el cine americano, sobre todo los clásicos de antes. Del cine europeo me encanta Pedro Almodóvar, es fantástico, aunque no podría destacar ninguna película por encima de las demás, porque me gusta todo lo que ha hecho”.

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