Los Pixies visitan nuestro país con dos conciertos en La Riviera el jueves 7 y viernes 8. El momento perfecto para tener una charla con David Lovering sobre pasado, presente y futuro de la banda.

Es, casi casi, la gira del año. Esta semana llegan los Pixies para alborozo de una hinchada más hinchada que nunca, y lo hacen con un nuevo material bajo el brazo que, si bien le importa tres pimientos a la mayoría de los que han comprado entrada para sus conciertos en Madrid, sí otorga cierta credibilidad a este nuevo tour de los bostonianos malditos. Al teléfono tenemos al bueno de David Lovering, el cachondo del grupo, baterista, mago a tiempo parcial, y como portavoz el que menos pelos en la lengua tiene a la vez que el que más en serio habla.

Hola David, ¿cómo ha ido vuestra gira europea hasta ahora?

Está yendo genial, sobre todo teniendo en cuenta que llevábamos dos años sin tocar y que tenemos una nueva bajista. Nos sentimos afortunados de que los conciertos estén sonando bien.

Sabrás que tenéis dos sold out en Madrid.

Sí, sí, lo sé y me encanta, amo Madrid. Ya son bastantes sold outs los que hemos hecho en esta gira, otro motivo para sentirse afortunado sin duda.

¿Notas vibraciones diferentes respecto a la gira que empezásteis tras vuestra reunión en 2004?

Si te digo la verdad, creo que los públicos están reaccionando igual, con la misma intensidad y emoción. Cuando terminamos nos piden bises, así que todo va por cauces normales ¡jajaja! No pensábamos que la gente aún tuviera tantas ganas de volver a vernos de nuevo.


Lanzando vuestro “EP1” a través de vuestra web os sumáis a esa corriente que prueba que las grandes discográficas son necesarias, pero no esenciales.

Bueno, ese debate es realmente complejo, lo que yo puedo decir es que nos hemos adentrado en el mundo del management discográfico, y cuando las cosas funcionan es muy divertido, y te hace sentir que no estás desfasado, que te adaptas a los tiempos. El sistema que hemos empleado ha funcionado realmente bien.

Y tanto… Especialmente teniendo en cuenta que fue un éxito de ventas en iTunes a pesar de que en vuestra web estaba disponible gratis.

Nuestra reacción fue como “¡wow!”. Nos parecía increíble. El iTunes ha sido muy bueno para nosotros, pusieron nuestra música en su página principal y eso sin duda ayudó. Nosotros participamos en su festival de Londres y fue estupendo.


Kim Deal grabó algunas líneas de bajo para “EP1”, pero luego se marchó y hubo que regrabarlas. ¿Cómo fue todo ese proceso?

Fue muy bien, y yo creo que es porque nos tomamos nuestro tiempo para preparar bien la grabación, casi tres años. Fuimos a los estudios Rockfield en Gales, y allí todo se desarrolló con mucha calma, muy despacio. Como dices, Kim grabó cinco canciones pero luego se marchó y regrabamos sus partes con Simon (“Dingo” Archer). Fue bastante duro verla marchar, pero el proceso siguió su curso y… ¿sabes? Creo que esta ha sido la primera vez que he disfrutado de verdad una grabación de los Pixies. Siempre he odiado el estudio, me aburre muchísimo esa búsqueda de la perfección. Pero esta vez disfruté cada minuto, sentía que estaba tocando realmente bien y me sentía muy cómodo.

¿La marcha de Kim fue especialmente dura para alguno de vosotros? ¿Para ti, por ejemplo? Lo digo porque estás en los Pixies más o menos gracias a ella.

Sí, su marido me conocía, yo había trabajado para él, y ahí empezó todo. Aquel trabajo cambió mi vida para siempre, ¡jaja! Cuando Kim nos dijo que se marchaba fue un shock en toda regla, no nos lo esperábamos y fue un impacto muy duro de digerir. Tras su marcha hubo tres días de emociones muy intensas, de dudas, no sabíamos que hacer, de hecho hasta pensamos en disolver el grupo, pero nos daba mucha rabia habiendo comenzado esta nueva etapa. Así que hicimos de tripas corazón y seguimos trabajando. El dolor se fue yendo poco a poco.

¿Cuál es la razón de su marcha?
No creo que sea sólo por el regreso de The Breeders.
Lo de The Breeders influyó, sin duda, pero Kim tenía menos ganas de Pixies que nosotros, supongo. Cuando empezó a decírnoslo supimos de inmediato que iba muy en serio, que no habría marcha atrás y que Kim ya no volvería a tocar con los Pixies nunca más.

Imagino que tener a Kim en la banda era demasiado bonito para ser verdad. Quiero decir… ella ya ha tenido problemas con esto en el pasado.

Todos los miembros hemos tenido problemas con la banda, los nuestros eran superables y los suyos no. Cuando cuatro personas se juntan en una banda, con el tiempo aparecen problemas de forma inevitable. La clave es cómo lidias con ellos.


Y en tu caso, ¿cómo has llevado lo de tocar en una banda tan icónica?


¿Sabes? Desde mi punto de vista es muy difícil verlo, por no decir imposible. No me veo como miembro de una banda icónica. Sólo toco la batería con otros tipos. Entiendo que los demás nos vean así, es como cuando yo pienso en, por ejemplo, Rush, y digo “oh Dios, qué buenos son, son enormes, son leyenda”. Pero respecto a mí mismo, jamás podría verlo así. Sólo se puede ver desde fuera.

Respecto a la marcha de Kim… Creo que ahora la gente es menos suspicaz con las reuniones en las que falta algún miembro. Quiero decir, en los 70 u 80, cuando una banda se reunía sin un miembro fundador, muchos fans lo rechazaban.

Eso es interesante. Nunca lo había pensado, pero si tú lo ves así es que algo de cierto hay en ello. Y me has hecho pensar… Sí, quizá la gente ahora es más como “me da igual que falte fulano o mengano, quiero verlos en directo”. Es lo que estamos viendo en las reacciones de las audiencias de esta gira.

Grabar nuevo material le ha dado un extra de credibilidad a la gira.

Definitivamente. Esta reunión ya lleva nueve años, pero no teníamos canciones nuevas hasta ahora. Hace un par de años nos dimos cuenta de que llevábamos siete en la carretera sin grabar nada. Y pensamos que para volver a ser una banda de nuevo, con todas las de la ley, debíamos ofrecer algo nuevo a los fans. Cuando anunciamos nuestro regreso todos nuestros seguidores querían vernos, pero si no publicábamos nada más, ese entusiasmo podría diluirse. Este EP ha sido una señal de que esto continúa.

Incluso habrá mucha gente que no había escuchado vuestros discos, y que os ha conocido ahora con este EP.

¡Eso espero!

Ha habido una fuerte diferencia de opiniones respecto al EP. ¿Esperábais que esto ocurriera?

No. Quizá sí esperábamos que alguien dijera que estas nuevas canciones no suenan a Pixies, en plan negativo. Puede ser que no suenen como “Trompe le Monde”, pero definitivamente sí suena a una progresión de los Pixies. De hecho, entre nuestros discos de los 90 puedes encontrar grandes diferencias de sonido. Siempre hemos tenido cierta obsesión con los cambios. Y los seguirá habiendo. Que este disco se titule “EP1” no es casual, habrá más EP’s en el futuro y no tienen por qué ser parecidos a este.

¿Leíste la crítica de Pitchfork?

Sí, lo hice.


¿Sacasteis alguna conclusion de ella, u os pareció meramente destructiva?

No, no creo que fuera destructiva. Pero al leerla fue como “¡wow!, han sido realmente duros con nosotros”. Y cuando Pitchfork se ponen agresivos, se ponen MUY agresivos y te meten una auténtica puñalada, ¡jaja!

Poco daño pueden haceros ya… Por cierto, los nuevos nominados para el Salón de la Fama del Rock’n’Roll son Deep Purple, Yes, Kiss, Peter Gabriel, Chic, Meters, Link Wray, Paul Butterfield… y Nirvana. ¿A quién votarías?

¡Oh, Dios! Esa es dura, ¡jajaja! Mmmm… No podría elegir… Diré Nirvana, que fueron muy majos con nosotros ¡jajaja!

Para terminar, ¿qué opinas del halo de malditismo que rodea a los Pixies? ¿Es real, o forma parte de la leyenda?

Recuerdo las primeras veces que nos juntamos. Fue realmente excitante, de verdad creíamos en nuestras canciones, pensábamos que hacíamos algo nuevo y bueno, pero no que le gustaría a tanta gente. Eso nos sorprendió y nos descolocó, y nosotros éramos gente que no estaba hecha para el mainstream, no lo veíamos como nuestro hábitat, y nuestra actitud natural quizá contribuyó a que nos estancáramos en cuanto al éxito comercial. Pero estamos muy contentos y nos sentimos muy afortunados con nuestra historia, que en realidad es muy parecida a la de la mayoría de bandas. No creo que estemos especialmente malditos… Bueno, un poco sí, ¡jaja!