“Un amigo español dice que soy la reencarnación de Franco”
Entrevistas / Jeffrey Lewis

“Un amigo español dice que soy la reencarnación de Franco”

Jorge Obón — 18-10-2018
Fotógrafo — Archivo

Músico y dibujante de cómics a partes iguales, Jeffrey Lewis ha creado un rico universo propio que en música se materializa a base de garage, atmósferas enrarecidas, crónica neoyorquina aterrorizada y folk gamberro. Cada vez que termina de escribir una canción consulta un retrato de Lou Reed, y cada vez que finaliza un cómic mira a los ojos a un dibujo de Daniel Clowes. Lleva publicados ocho álbumes desde 2002; se le ha visto orbitando a The Moldy Peaches pero también explicando cómo llegó Fidel Castro al poder. Acaba de pasar por España y lo hemos entrevistado a la vera de la litera que usará tras el concierto a 15 € la noche. Un ejemplo del artista voluntarioso en desafortunado peligro de extinción.


A una parte del público y a la prensa nos gustan mucho los artistas de culto, pero ya he oído más de una vez a algunos artistas decir “¡Que se joda el culto!”.
Supongo que nunca fue mi intención ser conocido por mucha gente. Soy consciente de la música en la que estoy interesado, y que la música que soy capaz de crear no es en la que pueda haber millones de personas interesadas. No conozco a nadie más a quien le interesen la mayor parte de los artistas que me gustan. Es posible tener una conexión con música y arte que a nadie más le gusta. Puede que encuentre un disco, cómic o película que sea muy importante para mí, pero que no sea algo muy grande ni que tenga éxito. Por lo tanto, el tipo de conexión que tienen algunas personas con mi música existe, pero no es música de club o algo así. Por eso decidí que mi trabajo había de ser muy barato, porque sé que nunca voy a tocar para mil personas en Madrid. Pero puedo ganarme la vida si no me salgo del presupuesto.
No tenemos conductor, y he conducido yo hasta Madrid. Vamos a tocar con amplis prestados de otro grupo porque no alquilamos el equipo. Cada noche tocamos con baterías y amplificadores diferentes, dependiendo de lo que haya por ahí. Lo hacemos así porque supongo que en cada ciudad puede haber unas veinte personas a las que les gusten las cosas raras que hacemos, pero me deja sobrevivir si los gastos son todavía menores. A lo largo de los años he ido encontrando más éxito del que pensaba que fuera posible. La idea al principio es que tendríamos suerte si encontrábamos a unos pocos delante de los que tocar aquí y allí. La cosa ha ido creciendo y nos ocurre casi lo que a un grupo normal. Por eso supongo que el culto es algo que no es tan pequeño como había pensado. Cuando me ponía a hacer canciones en mi cuarto suponía que llegaría a un puñadito de personas; así que, al fin y al cabo, ha crecido más allá de lo que cabía esperar.

La gira que has traído a España se ha anunciado como un apoyo a la reedición de City & Eastern Songs. Pero, siendo una persona que no para de crear, ¿por qué detenerse a revisitar ahora un disco de 2005?
Es una cuestión que está muy arraigada en algunas culturas musicales, decir que haces una gira por una razón en concreto. Yo no hago giras porque haya sacado un disco. Todos los años salimos por América, Europa, Inglaterra, y a veces por alguna otra parte del mundo. Nunca es como “Venga, vamos a salir de gira porque he hecho otro cómic”; sino que pensamos que no hemos tocado en Alemania desde hace año y medio, y que ese es un buen motivo para volver. Hay tantísimos sitios donde actuar que cada año se puede intentar hacer una gira distinta tocando todos los palos necesarios. Pero los promotores siempre van a preguntar si tengo alguna publicación nueva que pudiera conectar con esta gira; y al ritmo que trabajo, seguro que cada año hay algún proyecto nuevo. Para mí no es así, porque cada noche decidimos lo que vamos a tocar.
En cierto sentido esas es mi parte creativa favorita cuando estamos de gira, porque las imágenes ya están hechas y las canciones  escritas. La creatividad es decidir qué canciones vas a tocar cada noche, y seguramente podremos escoger entre un centenar, y es muy divertido. Cada noche pensamos en si coger alguna de tal disco o si tocar nuevas; pero nunca hacemos giras para presentar un álbum nuevo. Es mucho más divertido para el público cuando cada nueva canción es una sorpresa, y se escucha “Oh, esa canción es del disco antiguo y no la ha tocado en cinco años. No puedo creer que la esté tocando esta noche” y cosas así. Cuando soy parte del público ese es el tipo de espectáculo al que me gusta asistir. Cuando veo un grupo o a un intérprete, no quiero saber qué canción va a tocar a continuación. Le quita mucha sorpresa anunciar que vas a hacer una gira con un proyecto específico que todo el mundo sabe cómo es.

“Cuando veo un grupo no quiero saber qué canción va a tocar a continuación”

Me congratula saber que te consideras un pervertido por oler los vinilos, y que la razón más importante para reeditar City & Esastern Songs es para que los demás podamos meter las narices dentro de la carpeta y oler el disco.
Sí, es muy importante el olor de los discos, se potencia con los años como con el vino y esas cosas. Un disco nuevo no es igual. La gente dice que le gusta el olor de un coche nuevo, pero yo prefiero las cosas viejas, y lleva algo de tiempo.

El olor de un álbum o de un libro cuando acaba de salir de imprenta es interesante también.
Sabes entonces cómo es cuando te llega tu primera copia de un trabajo y la abres y la manoseas mucho hasta que terminas estropeándola para ver si todo está en su lugar.

Sí, pero después de ver el vídeo At Home With Jeffrey Lewis no sé si la experiencia con los vinilos es mejor cuando los preservas del paso del tiempo en un plástico o cuando puedes manosear y percibir la carpeta.
Sí, la mayoría los guardo en plástico. Los hay que cuando los sacas del plástico se van desprendiendo pequeños trozos, así que el plástico los mantiene unidos. Pero, vaya, el vídeo del que me hablas en el que estoy contando cosas en mi apartamento al tipo del sello discográfico… ¡es muy raro que lo hayas visto! Se me hace raro cuando alguien me dice que la ha visto con todo el material que hay en Youtube.

Pues porque te he buscado en YouTube preparando la entrevista, y At Home With Jeffrey Lewis me salía siempre el segundo o tercero en la lista.
¡Pero hay muchas entrevistas! Hay cosas que creo que son de verdad especiales sobre un concierto en concreto o una canción en particular. Realmente me sienta bien que alguien haya grabado aquel concierto que estuvo tan bien, y después solo tiene 57 reproducciones; y luego, una entrevista que ni siquiera recuerdas tiene miles de visitas. Me parece algo muy aleatorio. Cuando hago una entrevista… me puedo llegar a poner un poco nervioso porque hay mucho material y me parece increíble que alguien lo vea.

Buscando información, he entrado en la sección de “prensa” de tu web y sólo hay citas de algunos medios. Ahí podrías poner esa información que consideras más relevante.
Me gusta así porque no tengo nada que ver con YouTube. Alguien graba algo, lo sube, alguien lo ve… no me lleva ningún trabajo. De todos modos, tengo que actualizar mi web, está muy anticuada… ¡Ya nadie tiene páginas como ésta!

Volvamos a la música, que es lo que nos reúne aquí. ¿Escuchas tus discos antiguos? ¿Cómo has encontrado de salud tus canciones de 2006?
A veces los escucho. Especialmente cuando haces una reedición y tienes que hacer la remasterización. Es interesante y un poco embarazoso volver a escuchar mis canciones. Los temas siempre mejoran con las interpretaciones. Cuando tocas una canción en directo va mejorando mucho y cuando escuchas la grabación, es como: “¿Esa es la versión que la gente escucha en el disco?”. Me había olvidado de que estaba así, ahora la toco mucho mejor…

Imagino que los arreglos mejoran pero también las letras. No te voy a preguntar sobre esto en 2018, pero es la primera entrevista que te hago y tengo que decirte que me maravilla lo bien que recuerdas todas tus letras en el escenario.
(Levanta una ceja y guarda silencio con cara de póquer)

Bueno, ¿qué pasa con las letras de tus canciones sobre el escenario, también van cambiando y evolucionando?
Un poco. Hay canciones en las que encuentro un verso del que me doy cuenta lo estúpido que es y lo cambio. Fue parte de la canción cuando la escribí, pero cuando lo pienso me doy cuenta de lo vago que fui al escribirlo.

¿Y cómo compararías tu manera de hacer canciones hace trece años con lo que haces ahora, qué has aprendido?
Creo que ahora soy mucho mejor. Ni siquiera puedo creer que en aquellos primeros años tuviera una carrera.

City & Eastern Songs (Rough Trade, 2005) no son exactamente los primeros años de tu carrera.
Vale, sí, estuve haciendo música durante unos cuantos años antes de eso. E incluso así, el disco que grabé a principio de este año tiene algo de primer álbum. Por fin sé cómo escribir una canción y construir un álbum. Seguramente dentro de un año me pasará lo mismo y cuando eche la vista atrás, pensaré que ese será el momento en el que realmente sé cómo hacerlo.

¿Dejas tus canciones en paz alguna vez cuando las tocas en directo, o siempre les estás dando vueltas para que crezcan?
No lo hago a propósito. Siempre estoy trabajando en ellas porque me sirve de inspiración para cualquier nuevo proyecto. Es una deriva natural, ni me doy cuenta de que las canciones han cambiado hasta que las vuelvo a escuchar; aunque no es algo que haga intencionadamente. No me siento a mejorar las canciones, es algo que ocurre gradualmente y que tiene que ver mucho con la respiración. Te das cuenta de cómo cantar mejor una canción cuando te paras a pensar en dónde tomar aire en una frase larga, y eso hace que cambien el énfasis. A veces espero al final de la frase para respirar, pero ahora sé que puedo respirar a media frase y terminar la línea con más energía.

“Hay una serie de canciones que no toco en Europa, porque sé que no van a recibir mucho afecto aquí”

Así que era un mito eso de que Jeffrey Lewis no respira. Que toma aire al principio de una canción y no lo vuelve a hacer hasta cinco minutos después.
Sí, creo que es una parte muy interesante de lo que estoy intentando hacer… Mira, la gente me pregunta como compongo las melodías, y nunca lo hago. Escribo una letra, abro la boca y la melodía se va haciendo sola. Nunca me pongo a componer melodías. Lo que sí me planteo es cómo podría cantar un texto y además conseguir decir las palabras de una manera clara. Me preocupo mucho porque todo el mundo escuche el sonido completo de cada palabra. La gente quiere escuchar una melodía; no soy un rapero, soy un cantante y se supone que debe haber una melodía, pero trato de contarte algo.

¿Y por qué? Escribes canciones con más palabras que nadie pero te entienden fuera de los Estados Unidos en países en los que ni hablan inglés y que a lo mejor no son tan cercanos al universo del que hablas.
Bueno, no sé cómo desarrolla su arte otra gente.

Hay mucha gente para la que es más importante la actitud que ser entendidos.
La actitud es un sentimiento. Si escribes algo te tiene que tocar porque eres la persona de la que sale ese arte. Algo te emociona, te toca, te interesa y quieres traducirlo a una forma en la que otra gente también pueda emocionarse o interesarse. La letra es parte de ello, tanto como el sonido y los arreglos también, pero normalmente hago cosas que tienen una intención muy específica. No hago cosas que sean muy abstractas, la mayor parte de lo que hago es muy literal. Admiro de verdad a los artistas que pueden hacer algo abstracto que tenga un efecto potente sobre ti.

Aunque escondan cosas.
O expresan emociones que no tienen una forma tan definida, y al fin y al cabo, todos escondemos cosas de alguna manera. Las emociones tienen que ser reales, desde luego, pero si se esconden cosas pero la gente recibe una emoción…

Cuando sales fuera de Estados Unidos, ¿cómo te enfrentas a hacer ese setlist cada noche pensando que hay sitios en los que cantas tus canciones y se va a entender un porcentaje menor de lo que escribes?
La verdad es que hay una serie de canciones que no toco en Europa, porque sé que no van a recibir mucho afecto aquí y por eso no hago giras exclusivas a Europa. Naturalmente cuando toco en Estados Unidos o Canadá tengo una paleta de colores más amplia para elegir canciones. A veces experimento con la canción Williamsburg Will Oldham Horror que está precisamente en el City & Eastern Songs, pero no la toco en Europa mucho. Sólo la he tocado un par de veces para ver qué tal y, bueno, me la terminan pidiendo. En Barcelona alguien del público gritó que la tocara y me sorprendió. Pero el otro gran problema con algunas canciones es que son muy largas. Es una experiencia realmente horrible. Empiezas una canción y a los 40 segundos, te das cuenta de que nadie del público sabe de qué estás hablando o no les interesa, y empiezan una conversación.

¿Qué haces entonces?
¡Es que es una canción de siete minutos y solo llevo cuarenta segundos! Y de pronto estoy ahí atrapado, y empiezan a caer goterones de sudor. Piensas que has cometido un gran error porque no puedes parar, así que lo único que puedo hacer es concentrarme en hacerlo lo mejor que pueda. A veces alguien se acerca al final del concierto y dice que esa ha sido su canción favorita de la noche. Nunca se sabe.

En España estamos teniendo ciertos problemas con el humor y la ley. Una parte del público parece que quiere llegar a la conclusión de que para hacer humor no se puede ofender a nadie. Diría que en Estados Unidos lleváis mucho más tiempo sufriendo de cierta corrección política a la hora de hablar en público, y tú no eres siempre políticamente correcto. ¿Qué me puedes contar al respecto?
Algunos aspectos de lo que cuentas son muy preocupantes; la idea de que un artista pueda ser perseguido por la ley o pueda ir a la cárcel o que se le multe es muy grave. Un artista puede sufrir el rechazo del público por una idea política o cultural, pero si le das la vuelta a la cuestión, esto demuestra cuánto poder tiene el arte. Es simplemente una imagen o una canción. Pussy Riot, por ejemplo, son interesantes para el mundo entero. Han sido muy valientes defendiendo una obra de arte.
Cosas como las que ocurrieron en Francia con Charlie Hebdo me aterran. No es posible que un dibujo pueda desatar una reacción tan violenta. En América da miedo ver que la gente espera ver a nazis en la calle junto a supremacistas blancos, que se creen con derecho a todo porque les parece que Trump los ha autorizado. No sé, hago algunas canciones sobre la historia del comunismo y alguna otra canción política. Aunque no soy un cantautor político.

Hay muchas maneras de hacer política.
Claro, por eso tengo en cuenta que a veces voy a actuar en algún sitio en los que no sabes cómo va a reaccionar la gente. Me pasa especialmente en América, donde viajo mucho por trabajo, y me encuentro con culturas que políticamente son muy distintas. Pero mientras pueda haber un debate y no haya alguien que quiera darme un puñetazo en la cara, todo está bien y podré escuchar otro punto de vista.
Hicimos dos giras por China, y tengo una pieza sobre Mao Zedong y la historia de la Revolución China. Pensé que estaría bien interpretarlas en China, pero la mayor parte del público estaba formado por europeos y americanos. Había muy poco público local. Era un poco decepcionante, porque queríamos otra cosa. ¿Para qué viajábamos tan lejos para tocar delante de la misma gente de siempre? Cuando estuvimos por Rusia hablé sobre la caída de la Unión Soviética, qué pasó con Gorbachov, Yeltsin y cómo ganó el capitalismo allí. Tuve conversaciones interesantísimas porque la gente todavía recuerda esos acontecimientos. Fue estupendo poder escuchar su perspectiva sobre esas cosas y como les ha afectado el tiempo. Aunque sigues temiendo que te peguen un tiro. En Madrid tengo un amigo con el que compartí piso que tiene un chiste recurrente para mí. Mi fecha de nacimiento coincide con el día que murió Franco (20 de noviembre de 1975); dice que soy su reencarnación.

Sí, ya había notado que te pareces mucho a él…
También me ha contado que hay pequeñas manifestaciones fascistas en España por el 20 de noviembre y que cuando se los encuentra me busca entre ellos.

No sé si tú eres la razón, pero esos grupos están creciendo en España.
Está ocurriendo en todas partes.

Sí, pero te aseguro que no las hacen por tus conciertos, o eso creo.
¡Ah, menos mal!

Me interesa saber qué te llevas de una gira por diferentes países como esta por dos razones. Una es verte diciendo en YouTube que has salido muy poco de tu ciudad si no es por trabajo; la otra, que hace un par de años entrevisté a Lach y Michelle Shocked. En un momento de la entrevista empezamos a hablar de política y les hablé de la crisis de los refugiados; me dijeron que les pillaba tan lejos de casa que no la tenían en cuenta (lo que no concuerda mucho con la imagen concienciada que tenemos de ellos). ¿Te llegas a empapar de algo cuando afrontas un viaje como este?
Es un poco lioso porque cada día estás en una ciudad distinta por nuestra manera de hacer las cosas y nuestro presupuesto limitado. Pago a los músicos, el coche de alquiler y un lugar donde dormir a diario y por eso tenemos que tocar cada día si podemos. Estamos aquí para trabajar, pero la experiencia de estar en Madrid durante 16 horas no va a ser muy profunda. Puedo vivir aquí cinco años y puede que sólo arañe la superficie. Aunque tenga experiencias breves en algunas de las ciudades, hay algunas que visito posteriormente y ya es más de lo que hacen muchos americanos. Supongo que será por lo grande que es América.

“No soy un gran cantante ni un gran guitarrista, por lo que lo que te puedo ofrecer es un reflejo de lo que me interesa”

Ocurre también en España. No hace falta que tu país sea muy grande para que haya gente que no se quiera mover o documentarse.
Hay gente que vive en Inglaterra y que nunca ha estado en Escocia aunque esté ahí al lado. Siempre es interesante tener perspectivas diferentes y hablar con gente distinta. Son experiencias que te enriquecen. Como te dije antes, yo no soy un artista político, me van más las emociones. El interés en la historia o en la situación actual no es político, igual que tampoco soy un humorista aunque haya gente que piensen en mí como un artista del chiste.

Correcto, sé que hay una percepción de tu arte que se limita a su parte graciosa.
No soy un gran cantante ni un gran guitarrista, por lo que lo que te puedo ofrecer es un reflejo de lo que me interesa. Me gustan distintos tipos de música, algunas historias, los cómics… Para mí están cargados de significado, por lo que voy a tratar de transmitirlos a la gente. Sé que mi voz o mi manera de tocar la guitarra no está tan cargada de significado, no soy Jimi Hendrix.

Venimos de la escuela del punk, el virtuosismo tampoco debería importar tanto…
Cuando veo tocando a amigos que han tenido mucho éxito en la música, o que están haciendo giras mucho más grandes que las que hago yo con mi pequeño grupo, pienso que a la gente le gusta la música que está realmente bien cantada y tocada. Les gusta ir a un concierto para escuchar buena música. Nosotros hacemos lo que podemos e intentamos hacer buena música, pero me he pasado la vida dibujando. No es verdad que cuando era joven me pasara el tiempo tocando la guitarra.
Lo que quiero decir es que no estoy aquí para hablar a la gente sobre historia ni para hacer chistes. Tampoco para dar una perspectiva política de las cosas, ni siquiera para hacer un concierto de garage punk. La única manera que conozco de trabajar es tratar de generar energía con lo que a mí me lo resulta. La política le llega más a la audiencia porque no soy un cantante con ese perfil. Dentro de un espectáculo de rock no esperas esos elementos, no la Revolución Francesa disfrazada de rock.

Hablando de cómics, se recuerdan los 70 y 80 como un periodo de crisis donde en el cine triunfaron las catástrofes, villanos y héroes. Ahora está pasando algo similar pero es más confuso diferenciar entre buenos y los malos. ¿Qué te parece todo esto?
Me parecería muy interesante estudiar la conexión entre lo ocurrido los últimos cien años con cultura e intereses. Es raro que cuando tenía siete años me gustase Spiderman y que ahora les siga gustando.

Les ha vuelto a gustar Spiderman aunque no fue siempre así.
Por eso Watchmen es un buen ejemplo, porque es el contrapunto del antihéroe. En mi libro cuento un poco qué ocurre con Watchmen y con Batman: el retorno del Caballero Oscuro; publicados alrededor de 1986 y considerados cómics muy revolucionarios. El Caballero Oscuro aparece porque la gente es estúpida y lo necesita para que les  resuelvan sus problemas. En Watchmen ocurre todo lo contrario, los héroes son los que causan los problemas y los humanos son los que lo resuelven. Pero, ¿le interesa a la gente de la calle? A mí sí porque soy un nerd.

En América tenéis un supervillano de cómic como Presidente.
Bueno, cuanto menos tenga que pensar en Trump, mejor. Pero a lo que voy es a que con internet todo está presente y nada es olvidado. Todo está disponible.

Bueno, no hemos dicho ni una palabra sobre antifolk, así que, sí, hay cosas que se olvidan…

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