“Tenía que ser un disco de escucha dura, impactante, sin tregua”
Entrevistas / A.l.m.a.

“Tenía que ser un disco de escucha dura, impactante, sin tregua”

Fernando O. Paíno — hace 3 semanas
Fotógrafo — Muel De Dios

A·L·M·A es una de esas infrecuentes bandas que logran crear su propio microcosmos acústico utilizando lo subversivo como medio para engendrar un arte sublime. Pura disidencia sonora que arremete contra los patrones de los sonidos convencionales, manteniendo un hilo conductor urdido por la cadencia y lo abstruso. Invierno totalitario (Grabaciones Perdidas, 19) acaba de llegar a las tiendas. En sus ocho temas podemos descubrir un revisionismo tan poético como incisivo hacia la sociedad que intenta destruirlos.


A·L·M·A no es una banda al uso. Eso queda muy claro al escuchar vuestro disco. ¿Cómo y por qué decidisteis crear la formación y proyectar este planteamiento sonoro sobre ella?
La formación de A·L·M·A es difícil de datar. La primera concepción de A·L·M·A surgió como un clásico combo rock: dos guitarras, bajo, batería y voz. No llegó más que a una maqueta tras una desbandada de algún miembro. Entonces decidimos desaprender todo concepto musical que tuviéramos, hacer tabula rasa, y crear algo especial, tanto a nivel musical como conceptual. Queríamos ser más libres con la instrumentación y no encajarnos en determinados roles, por lo que ampliamos nuestro horizonte hacia todo lo que pudiéramos usar como instrumento. Tampoco queríamos encasillarnos en ser una banda de rock o en tener referencias e influencias únicamente anglosajonas. Fue un largo proceso autodidacta.

“Decidimos desaprender todo concepto musical que tuviéramos, hacer tabula rasa, y crear algo especial”

Invierno totalitario juega con la experimentación de una forma muy interesante y acometedora, combinando lo enigmático con un cierto sabor post-industrial. He notado en él algunas influencias de bandas nacionales de los ochenta y noventa que comenzaron a marcar esta senda, como es el caso de Mar Otra Vez, Hermana Mary o 713avo Amor. ¿Cuáles son vuestras influencias y cómo definiríais vuestro estilo?
De los grupos que mencionas nos gustan Mar Otra Vez (su primer mini LP), conocemos a 713avo Amor aunque no somos especialmente fans, y nunca hemos escuchado a Hermana Mary. Hablar de influencias no es tan fácil como puede parecer. Hay muchas cosas que nos han influido, tanto para crear A·L·M·A como para Invierno totalitario. No solo musicalmente, sino a nivel de imaginario tenemos una amplia gama de referencias, por ser breves y nombrar solo unos pocos: The Beatles (la época que va desde Revolver a Abbey Road en particular) en especial por esa forma de utilizar el estudio de grabación, John Cage, George Orwell, Philip Glass, Diabologum (su disco #3), las vanguardias artísticas del Siglo XX, las más evidentes influencias de Sonic Youth y Einstürzende Neubaten, El Lebrijano, los cómics Marvel de ‘la edad de bronce’, The Velvet Underground, T.S. Eliot, Can, Charles Mingus, la contracultura, Leopoldo María Panero, los movimientos underground,… En fin, una lista muy larga… También cabe mencionar que de no haber nacido y crecido en Gijón en la época en la que lo hicimos seguramente A·L·M·A no existiría o sería una cosa muy distinta.
Lo de definir nuestro estilo nos cuesta más, para este álbum teníamos claro que como concepto tenía que ser un disco de escucha dura, impactante, sin treguas. Algo que reflejara el concepto del álbum. Las etiquetas o estilos entendemos que son necesarias a la hora de clasificar y definir propuestas artísticas, en este caso musicales pero es una labor que dejamos a los periodistas musicales, distribuidores, tiendas de discos… No nos sentimos cómodos dentro de ninguna etiqueta en particular.

Aunque el disco dista mucho de alcanzar la rugosidad sonora que posee el punk, sí que noto un cierto acercamiento en lo que respecta a la serie de ideales contraculturales que este género alberga. ¿Hasta qué punto podemos encontrar una perspectiva postmodernista en Invierno totalitario?
Puede que sonoramente no se pueda hablar de punk, pero de Invierno totalitario puede afirmarse que es un disco de actitud punk con la ‘Escuela de la sospecha’ o los ‘Situs’, entre otros, siempre acechando. Evidentemente no nos gusta la ‘cultura oficial’, no nos gusta lo que vemos, somos una respuesta a ello, nos movemos en lo subterráneo, pero siempre con la intención de asomarnos y poner zancadillas a la mínima ocasión.

Además de la propia idiosincrasia de los temas, otro aspecto que me ha sorprendido mucho es la calidad de sonido que posee este nuevo trabajo, la cual facilita enormemente la posibilidad de sumergirse en él. ¿Este proceso de producción ha sido una tarea sencilla o esconde mucho más de lo que creemos?
No fue sencillo, la composición y la grabación fueron de la mano y eso en un estudio convencional no es posible por cuestiones financieras. Fue un largo proceso de ensayo-error. La solución vino de la mano de crear nuestro propio estudio privado con equipo profesional (lo que ralentizó el proceso de creación). Tuvimos alguna experiencia desastrosa en un estudio convencional que nos reafirmó en nuestro devenir. Cuando ya teníamos el disco acabado necesitábamos de una mano externa que diera el toque final, fue muy difícil encontrar a alguien que pudiera comprender lo que queríamos lograr. Por suerte coincidió en el tiempo que nuestro amigo Alexander Hacke (Einstürzende Neubauten) había montado un pequeño estudio en Berlín, y allí nos fuimos con unas premezclas a darle el toque final. El entendimiento con Alex, que es una ENTIDAD MUSICAL INCREIBLE (con mayúsculas), fue genial y conseguimos rematar la faena acorde a nuestras expectativas.

Otro gran punto a favor de este álbum es la nutrida participación de geniales artistas como Nacho Álvarez (Manta Ray), Ángel Kaplan (The Cynics, Pablo Und Destruktion, Peralta) o Raúl Gil (The Real McCoyson, Las Nurses, Balcanes). ¿Cómo se formaron estas alianzas?
Nos hubiera gustado contar con más colaboraciones, básicamente son amigos que participan en el disco, y en algún caso hasta algo más: Ángel Kaplan estuvo en la primera formación de A·L·M·A. Aunque las líneas de bajo estaban hechas, nos encantó contar con Raúl Gil para grabar algunas porque es uno de nuestros bajistas preferidos: sus influencias son las nuestras. Y Nacho Álvarez fue una de las pocas personas que fue viendo cómo se iba gestando el proyecto, y sus consejos fueron siempre bienvenidos. Fue muy especial que participara en Miedo en un puñado de polvo, porque la letra de esa pieza está relacionada con el que fuera su mejor amigo, tristemente fallecido.

“En directo intentamos aplicar nuestra propia versión del Teatro de la Crueldad”

Las letras que andamian los temas son tan enigmáticas como un diagnóstico de Freud. ¿Qué os sirve de inspiración a la hora de darlas forma?
Cualquier cosa de nuestra cotidianidad, de lo que vemos en otros, de la observación en general. Decidimos la temática de la pieza, y a partir de ahí utilizamos cualquier técnica que conozcamos para desarrollar la letra: escritura automática, collages, ‘cadáver exquisito’, fluir de conciencia, cut up, verso libre, etc. Pero siempre ajustándola al concepto y al significado de la pieza en cuestión.

Vuestra música está cargada de matices y capas de sonido, algo complicado a la hora de transferirlo a un directo. ¿Cómo planteáis vuestras actuaciones?
Presentar en directo el disco es una tarea muy complicada debido a la diversa instrumentación. Por poner un ejemplo, la pieza El hijo vengador lleva dos bajos eléctricos, tres guitarras eléctricas, batería, mellotrón, piano,… y no es una pieza especialmente densa en instrumentación. Evidentemente, llevar todos esos músicos para una sola pieza no es viable. Así que hemos hecho de la necesidad una virtud, y en directo vamos acompañados de Raúl T. Andrés (The IT Boy, Lego My Ego) que va disparando y remezclando en directo las pistas de las bases de cada pieza, ello sumado a guitarra eléctrica, theremin, mesa de mezclas retroalimentada… Un formato de dúo donde la iluminación es tan importante como el sonido. Inspirándonos en El teatro y su doble de Antonin Artaud intentamos aplicar nuestra propia versión del Teatro de la Crueldad. intentando generar un choque con el espectador, enfatizando el lenguaje gestual, los efectos de sonido y las luces.

¿Tenéis pensado mover este nuevo trabajo al directo? Habladnos un poco de vuestros próximos conciertos y de qué es lo que más os gusta del contacto con el público.
Ya hemos hecho alguna presentación en vivo y actualmente estamos cerrando fechas. Pretendemos que el público se vea sacudido por algún aspecto del directo, o por la suma de todos, y reaccione de forma positiva o negativa, intentando huir de la indiferencia.

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