En su cuarto largo, la banda de Melbourne se inspira en la cultura rave y acid house de finales de los ochenta y principios de los 90 para teñir de psicodelia y optimismo comunal su tecno pop. “Free Your Mind” (Modular/Music As Usual, 13), su cuarto largo, abandona la nostalgia para izar los brazos al cielo y soñar un mañana mejor.

El plan no era este. “Free Your Mind” fue el fruto de la inercia de una banda que, desde que publicó su debut en 2004, ha tenido más bien poco tiempo libre para asimilar una vida siempre en ruta y, con este, ya cuatro discos en el equipaje. “La idea, después de la gira y haber estado trabajando tan duro durante tanto tiempo, era parar un poco, tomarnos un descanso”, explica Mitchell Scott, batería del grupo. “Pero en apenas unos meses ya estábamos trabajando de nuevo, componiendo canciones. Daniel estaba haciendo temas y surgió todo de forma muy simple y natural. En seguida tuvimos claro que aquellas canciones formarían parte de nuestro siguiente disco”.

Simplemente sucedió así, de forma orgánica, como también apareció de forma espontánea la novedad más destacable de este nuevo trabajo de Cut Copy. El cuarteto australiano que parecía que debía durar un par de días y sigue a pesar de todo al pie del cañón, erigido como una de las referencias más sólidas de la escena pop rock bailable de nuestros días. Se trata del optimismo, un contraste especialmente importante respecto a la nostalgia que impregnaban sus primeras canciones. Y eso se debe a que el grupo ha buscado la inspiración en la cultura acid house británica y en las raves que juntaban miles y miles de personas en la campiña inglesa a finales de los ochenta y principios de los noventa. “Nos encantaba la idea de esa música, a la vez una fuerza de cambio social, pero también un movimiento underground sólo para iniciados en que para ir a una fiesta tenías que encontrar el lugar en que se celebraba llamando a números de teléfono y siguiendo pistas durante todo el día. Algo parecido a la cultura de los sesenta, una cultura alejada del mainstream que promovía la participación. En esta ocasión nos inspiramos en música llena de esperanza y optimista, música pensada para juntar a la gente”
Eso explica por qué una de las primeras referencias que se le viene a uno a la cabeza al escuchar “Free Your Mind” es precisamente el “Screamadelica” de Primal Scream. “Sí, por supuesto. Cut Copy también formamos parte de una intersección entre diferentes culturas. Como grupo, nos sentimos tan cómodos en la cultura de la música de baile como en la cultura rock y cuando escribimos música, siempre tenemos en cuenta un factor que la música de baile más obvia deja de lado, y es cómo funcionará la canción si no estás bailando. En cualquier caso, siempre intentamos que nuestra música también funcione en la pista y usamos las estructuras propias de la música de baile, sólo que siempre intentando que haya ahí una canción, algo que puedas escuchar en cualquier momento y contexto”.

Algo que les lleva a abordar los discos y los directos de forma diferente, con un plan de ataque diferenciado para cada uno. “En el disco siempre empezamos construyendo el tema a partir de un elemento concreto y algunas veces ese instrumento no forma parte del set en directo. Se trata de ir construyendo capas de instrumentación a partir de una línea simple hasta que tienes toda la canción. Luego nos ponemos a imaginar cómo tocaremos esas canciones en directo y algunas veces eso no es sencillo porque hay que darles la vuelta para que se adapten al set”.
De eso se trata, según Scott, de buscar continuamente nuevas fuentes de inspiración y tratar de mantenerse en movimiento, creativamente hablando, todo el tiempo. Ahí reside el secreto. “Simplemente intentamos hacer las cosas de forma distinta en cada ocasión, no repetir las mismas fórmulas”. También de mantener el buen ambiente en el seno del grupo, algo complejo cuando uno se pasa el día de aquí para allá con los trastos a cuestas. “Supongo que el secreto es disfrutar de ello. Sí, giramos muchísimo, y eso para muchas bandas es una prueba. Te desgasta. Añade tensión entre los miembros del grupo si algo va mal, pero nos llevamos muy bien entre nosotros y nos gusta tocar y estar juntos como grupo”.