Valium. Mutación: Cambio brusco y hereditario que aparece en el genotipo de los seres vivos y ocasiona una nueva especie. A menudo, el rock, como ser vivo expuesto a las implacables leyes de la deriva evolutiva, nos obliga a hablar en términos propios de la biología. A Valium, por ejemplo, se les haría justicia presentándolos como integrantes de una nueva especie, antes que como otro mero grupo de mutantes. Ellos mutaron, sí, pero eso fue hace tiempo. Lo hicieron de una manera brusca en apariencia pero incubada en años de enfermedad, contaminados por las toxinas de la mejor música de baile, los residuos industriales de las nuevas tendencias metálicas, el punk desinfectante y el veneno del hip hop. «La verdad es que no nos gusta definirnos. Pero está claro que hay ciertos ingredientes que conforman nuestro estilo. Hay hardcore, sí, pero también metal, hip hop y música electrónica, sobre todo breakbeat y jungle... Creo que la mezcla de todo sí que logra un estilo». Sus conciertos, cada vez más concurridos sin ni siquiera la mínima ayuda de un apoyo maquetero, dan fe de que la nueva especie tiene identidad propia. «Acude todo tipo de gente, pero es a la vez algo homogéneo. Hay peña que los disfruta bailando, otros liberando adrenalina y otros mirando simplemente. Todo es bueno. A algunos les atrae más el componente electrónico, a otros el caos punk o metalero. Pero son sólo diversas maneras de vivir una misma cosa». Sin ir más lejos, su primer Cd, «Valium» (Diova, 99) atravesado por un venazo harcore-punk voluntariamente no disimulado, ha seducido a un sello como Avoid Records, hasta el momento limitado a propuestas de hip hop, digamos, puro. «Víctor llevaba tiempo interesado en Valium pero en Avoid sólo quería editar hip hop. Se puede decir que tenía un conflicto. Finalmente se le ocurrió darle la vuelta al nombre y crear un subsello en el que cupieran grupos con una visión del tema menos estricta». Y es que para Valium nada es intocable. Si tuviéramos que compararlos con alguien, lo haríamos -y perdón por la irreverencia- con el Supergrupo ese que salía en Tele 5, pero en digno, claro. Nos explicamos. En su formación hay dos Mc’s, uno que rapea en inglés -Ben Evans, embarcado también en Good Huma- y otro que berrea en castellano -Pepe Mena, cantante de Ownfigth, abanderados de la nueva escuela del hardcore ibérico-, una groove box pilotada por Gaviota -puntal de los breakbeateros THC- dos guitarras, un bajo -también pluriempleado en los trip hopers Every No One- y un batería tan abierto y eficaz como un abanico en el Gobi... Una big band, en suma, casi frankesteiniana que, sin embargo, suena con una coherencia irrefutable. ¿Cómo se logra eso? «Votamos nuestras decisiones democráticamente, y así logramos ir aguantando y conjuntar en nuestra música nuestras distintas influencias». Influencias que, para rizar el rizo, han recibido de buen grado a otras externas. «En el disco, además, hemos contado con colaboraciones que lo han enriquecido. Remixes de THC y Luis P., participaciones de colegas como Chococrispis o Las Máquinas». Aunque no debería olvidarnos de un misterioso Dr. Deviance que aparece en los créditos. «Es un tipo que trabajó en «Disco Volante» de Mr. Bungle. Vino de Londres con un colega y lo secuestramos». Avisado estás. Pronto tu genoma musical puede verse alterado por el efecto Valium. No intentes protegerte. Sinceramente, no merece la pena.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.