Tan perdedor como afortunado, Lucas Bolaño -antes en Experimental Little Monkey- consolida con Camino fluorescente (Caballito Records, 2019) un proyecto en el que lo cotidiano es “algo extraordinario cargado de valor”.


¿Cómo ha sido la residencia en Matadero que ha acabado con la publicación de este disco?
Han sido unos meses muy intensos en los que me he dedicado de lleno al disco. Decidí seguir en mi línea y encargarme de la grabación y la mezcla además de componer, así que ha sido muy absorbente y un poco estresante. La residencia eran tres meses aproximadamente, así que imagínate. También he aprendido a ser más tajante a la hora de tomar decisiones y a cumplir con un calendario. A tomármelo más como un trabajo, y la verdad es que ahora, con un poco de distancia, me gusta que haya sido así. Éramos dos residentes en el local del CRA de Matadero, así que teníamos que coordinarnos junto con nuestros trabajos, vidas y proyectos. Yo decidí grabarlo en el mismo local y pude organizarme bien con mi compañera Ivankovà para hacer jornadas intensivas. La dotación económica me permitió invertir y poder aplazar algunos trabajos para poder centrarme más en el disco. Me gusta mucho la nave de CRA de Matadero y tiene buen ambiente, bastante dinámico. Convives con otros artistas y propuestas interesantes como la de Debajo del Sombrero, otros creadores que residen menos tiempo pero con los que surgen colaboraciones y colectivos más herméticos. Por otro lado, el local cada vez va contando con más equipación y es lo suficientemente silencioso como para poder grabar allí mismo, aunque no sea un estudio de grabación.

“La nostalgia es un sentimiento para idiotas, las banderas y los patriotas… colgados de su balcón”. ¿Hay costumbrismo en la política? O al revés: ¿hay política en el costumbrismo? (ya no sólo por Alegría, sino por De las mafias, fundaciones)
No es mi intención hacer canción protesta pero hay realidades y aspectos sociales que no me gustan y esto aparece en las letras. En los dos temas que tú mencionas, lo político aparece en frases sueltas y de una manera un poco abstracta, mezclándose con mis historias personales. En La revolución será de pago sí que hay una letra política explícita, pero es en Luminosa donde se hace desde un prisma costumbrista. Habla de cómo se menosprecia la labor del cuidado de los nuestros, que es al tiempo un sacrificio y un privilegio. Es un trabajo de tercera o una responsabilidad difícil de asumir si tienes una situación laboral “normal”. Vivimos en una estructura social absurda, una trampa montada en torno al trabajo-dinero-consumo de basura-tiempo libre. La letra se construye a través de imágenes reales del día a día con mi hija Mina y reflexiona además sobre cosas muy comunes entre las personas que tenemos hijos.

¿El EP que publicaste hace ahora casi un año ha marcado el resto del camino?
La primera publicación que hice bajo el nombre de Estrella Fugaz era una excusa para poder presentarme a convocatorias en las que ya había participado aunque tampoco me sirvió de mucho (jajaja), pero sobre todo era una forma de sentirme libre de hacer, de componer y publicar a mi aire, sin depender de nadie, sin tener que dar explicaciones, que es como me gusta llevar mi proyecto personal. Supongo que era una manera de acabar con el anterior proyecto. Algunas de las primeras canciones que publiqué como Estrella Fugaz mantenían ese rollo seriote de ELM del que me quería alejar, pero otras ya tenían un tono diferente, algo más parecido a lo que soy en mi día a día. Letras más sosegadas, con cierto humor, tomándome menos en serio. Supongo que el camino se ha ido marcando sólo, necesitaba dejar de hacer letras bajoneras todo el rato y equilibrar un poco la balanza.

“Sentirse un outsider no es deliberado, me encantaría poder no estar al margen”

¿Dirías que hay una surrealista cotidianeidad en tus canciones, incluso cuando hay ciencia ficción?
Para mí, lo cotidiano es algo extraordinario cargado de valor, y supongo que así lo plasmo en las letras. Me sucede lo mismo con la música, como el drone, el minimalismo, la repetición… Aprecio la repetición y los pequeños cambios que suceden en una constante. No es que esté constantemente flipando con lo cotidiano, pero sí disfruto mucho de cosas “pequeñas” e “insignificantes” como cocinar para mis amigos, cuidar las plantas de la terraza, recordar instantes del pasado o, simplemente, estar ahí. También me gusta lo imaginario, la ciencia ficción, los fondos marinos, lo microscópico; las cosas que “no existen” y cómo se representan. Todo eso se entremezcla con imágenes cotidianas y supongo que genera esto que comentas.

¿Te gusta volver sobre tus propios pasos, seguir trabajando canciones que ya tienen un tiempo, como en el caso de Mineros?
Me gusta revisar temas antiguos, por ejemplo de uno realicé tres versiones muy distintas que fui publicando en diferentes discos de ELM. Este álbum contiene un par de temas en versión “demo” que he querido conservar porque me gustaba mucho cómo sonaban. Otros han sido regrabados porque consideraba que no estaban listos del todo o que podía resolverlos de otra manera, también pensando en poder llevarlos a directo de una forma más fiel o con la que me iba a sentir más cómodo. Por supuesto también hay mucho material nuevo. Excepto esos dos temas todo ha sido grabado en Centro de Residencias Artísticas de Matadero y vamos a publicar en vinilo y digital con Caballito Records. También he vuelto a regrabar el tema Adiós y otro nuevo para un single que publicaré con Discos Garibaldi y que saldrá en mayo o junio en el que canta también el músico colombiano Julián Mayorga.

Después de la publicación de Positivismo tropical (2016), ¿en este tiempo has dejado a un lado ELM para centrarte en Estrella Fugaz? ¿Son proyectos que en algún momento se han retroalimentado o cada uno ha tenido su espacio bien diferenciado?
Después de la publicación de Positivismo Tropical ELM se disolvió. Funcionamos algún tiempo en formato reducido, pero ya no me hacía ilusión, se convirtió en un proyecto que se estaba consumiendo. Estrella Fugaz publicó los primeros temas poco antes de acabar con ELM definitivamente. Fue un alivio, la verdad.

En este disco hablas del sentimiento de ser un outsider (algo que antes también estaba en Showman, por ejemplo)… ¿Más allá de las circunstancias de cada momento o cada disco, hay también algo deliberado, una cierta intención de situarte al margen?
No es deliberado, me encantaría poder no estar al margen. A mí lo que me hace feliz es componer, tocar y grabar, lo demás me importa bastante poco, me da muchísima pereza toda la parte del mundo de la música que no es hacer música, pero ahora estoy haciendo esfuerzos por dar a conocer mi proyecto y aprendiendo a disfrutar esa parte también. Estoy cansado de que lo que hago sea un eterno saco roto. Tengo bastante potra porque Ricardo, el baterista que siempre me ha acompañado, confía en mi proyecto deficitario. Sería feliz pudiendo pagarle unos billetes y además ganar un poco de dinero para poder seguir tocando, grabando y publicando sin palmar demasiado. Pero dudo que la cosa cambie mucho.

La paternidad aparece en canciones como El lado oscuro de la crianza o Luminosa… Con Experimental Little Monkey recuerdo que también recogías otros momentos de tu vida, como la muerte de tu padre… ¿Hablar de aquello que te toca más de cerca es un desahogo, una conversación con uno mismo…?
No pienso mucho en la temática de las letras, van fluyendo en función de lo que me ocupa en un momento concreto. Cuando en la cabeza tengo algo que me sienta mal, sirve para asimilarlo un poco, verbalizar las basura siempre ayuda. En este disco hay esas dos partes de la paternidad y de mi vida en general; el lado oscuro y el luminoso. Antes en los parques bebía cervezas y fumaba porros. Ahora sujeto abrigos, reparto meriendas y resuelvo conflictos de niños de cinco años y la verdad es que me siento bien porque no he dejado de hacer música, de hecho estoy más activo que nunca.

“Antes en los parques bebía cervezas y fumaba porros. Ahora sujeto abrigos, reparto meriendas y resuelvo conflictos de niños de cinco años”

Estrella fugaz, con esa mención a una amazona incandescente e incluso con esa voz susurrada, me ha hecho pensar en Tremendas amazonas y, en general, en La Estrella de David… Él decía en una entrevista que tocaba y sacaba discos para encontrar almas gemelas… ¿Te ocurre a ti algo parecido?
El título de Estrella fugaz, el deje y la letra, está inspirada en una canción de Peppa Pig que se llama Estrella Polar, no es coña. Con la primera publicación ya me dejaron caer ese parecido con David. Yo no era consciente de esa similitud pero me hace ilusión porque es un proyecto que me encanta. Hace ya algunos años hice una versión de Tremendas amazonas, que es un temazo, tocándola en directo algunas veces y por una serie de circunstancias ahora estoy tocando la guitarra con La Estrella de David. En mi caso toco y saco discos porque me hace feliz y me gusta pensar que consigo emocionar a quien lo escucha. Desde luego que gracias a la música he encontrado a gente muy guay.

Puerto Hurraco, Ramón García, Pepe Navarro, banderillas, parricidios… ¿Así de duro es El verano español?
Siempre me ha inquietado esa parte oscura de la historia española, de los asesinos en serie, las sectas y todas esas oscuridades. Los que nacimos a principios de los 80 hemos crecido en un mejunje de Puerto Hurraco, Quién sabe dónde, Twin Peaks, Alcasser, Grand Prix, las Mamachicho, Expediente X, Jesús Gil y José Luis Moreno; todo muy turbio. El verano español recuerda esos dos sucesos que se hicieron tan mediáticos y que ocurrieron en un momento en el que entraba en la adolescencia y vivía las primeras fiestas de pueblo, los primeros idilios de verano… Yo estaba descubriendo un montón de cosas intensas y divertidas mientras sucedían otras cosas horribles en ciudades distintas pero en el mismo contexto rural y festivo. Quería retratar ese lapso de tiempo y de alguna manera me inspiré en el tema John Wayne Gacy, Jr.

Las apariciones de David Rodríguez o Tirana, o incluso Elisa Pérez (Caliza), pueden sorprender menos, pero sí más las de Daniel Fernández (Melange) o Soleá Morente… ¿Cómo surgen?
Pues ha sido todo muy casual y un poco por perderle el miedo a proponer cosas. A Dani le conozco porque entre otras cosas trabaja en Pandora’s Vox, tengo mucho cariño a esos locales, a sus dueños y a los que trabajan allí. Sabía que tocaba el bajo en Melange y también que tocaba el sitar, pero nunca se me pasó por la cabeza meter un sitar en el disco. Ya estaba proponiendo colaboraciones cuando me topé con un vídeo suyo tocando el sitar y pensé que al tema Estrella fugaz que está afinado en Re le vendría de la leche. Le escribí y como es muy majo se dejó liar. Un par de horas y cervezas después ya teníamos unas cuantas tomas buenas. Coincidíamos en cómo arreglar el tema y toca muy bien, así que disfruté mucho grabándole. En cuanto a la colaboración de Soleá Morente, actualmente acompaño a David Rodriguez tocando la guitarra en directo para su proyecto La Estrella de David. David, que estaba produciendo a Soleá en ese momento, le enseñó mi tema Fin de año. A él le gusta mucho ese tema y a Soleá le encantó también, así que juntos hicieron una versión preciosa que de momento no se ha publicado. Imagínate la alegría que da que dos artistas que te gustan decidan hacer una versión de un tema tuyo. Esto me emocionó mucho y quise que vinieran a hacer algo en el disco. Luminosa es el tema donde más se soltaron y podéis escuchar una línea de bajo de David y las voces de ambos. Me encanta cómo quedó.

En Fin de año hablas de esos propósitos para el año nuevo, incluyendo sacar disco, presentarlo, que lo escuchemos en casa y que nos remueva algo dentro… En este caso, propósito cumplido, ¿no? ¿Y ahora, qué?
Pues por primera vez estoy buscando promotora para tocar todo lo que pueda en directo. Estoy en un momento muy guay, muy contento y con muchas fuerzas. Tengo ganas de salir a enseñar este trabajo porque está teniendo buena acogida entre las personas que lo habéis escuchado. También me molaría quitarme 10 kilos o así, que estoy pepón.