“Este disco es más extrovertido que el primero”
Entrevistas / East India Youth

“Este disco es más extrovertido que el primero”

Luis J. Menéndez — 04-06-2015
Fotógrafo — Archivo

Parece inevitable vincular la publicación de “Culture Of Volume” (XL / Popstock!, 15) con la inesperada -para todos, empezando por el propio William Doyle- nominación a los premios Mercury que otorga la crítica británica al mejor disco nacional del año. Prácticamente un “accidente” en la carrera de este francotirador del pop que en este segundo disparo no tiene reparos a la hora de rendir cuentas con sus mayores.

 

Me gustaría que empezaras por hablar de la manera en que empiezas a interesarte por el pop y por interpretar y escribir canciones…
Empecé tocando el violín en el colegio y cuando tenía nueve años mi padre me compró una guitarra así que poco a poco empecé a hacer canciones. En realidad nadie en mi familia tocaba un instrumento, pero fue algo que rápidamente me cautivó; me resultaba un lenguaje extraño en el que obviamente sólo te podías ir introduciendo a base de tocar y tocar. En mi adolescencia formé parte de varios grupos, y alrededor de los trece o catorce empecé a utilizar el ordenador para hacer música y de esa manera me fui introduciendo en la electrónica, a pesar de que por aquel entonces no escuchaba ese tipo de música.

¿Cuántos años tienes ahora mismo?
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En octubre ya comentabas en una entrevista de la presión que sentías cara al segundo disco. ¿Te has quedado satisfecho con “Culture Of Volume”?
Pienso que es un paso adelante, el desarrollo de ideas que ya estaban en el primer disco. Tenía más confianza esta vez y también más recursos gracias a gente como Graham Sutton, que se ha encargado de mezclarlo.

Con Sutton (quien fuera líder de los hoy históricos Bark Psychosis) ya habías trabajado en el pasado, concretamente con el grupo que tenías antes de montar East India Youth…
Sí, es cierto, aunque hubo una diferencia, porque él estaba en Argentina cuando mezcló el disco de Doyle And The Fourfathers, así que no llegué a conocer a Graham en persona hasta unos años después. Y creo que es una persona muy importante en este disco porque ha sido capaz de realzar el elemento pop de las canciones en la mezcla, y todo suena más grande, más profundo y con más detalle. Estoy muy contento con el resultado final, la verdad.

Y, la pregunta inevitable ¿qué ha cambiado con la nominación a los Mercury?
Fue una experiencia interesante. Es divertido porque el disco lleva grabado desde bastante antes de que supiera que había sido nominado, de hecho creo que el máster me llegó precisamente el día antes de que se conocieran los nombres. Así que en ese sentido no ha influido de ninguna manera y simplemente cuando llegó el momento me limité a disfrutar de la experiencia y no supuso una presión extra.

Me refería más bien a una cuestión de estatus, de caché, si ha tenido algún efecto en ese sentido.
Hmmm, no me parece. Obviamente la nominación me ha proporcionado un poco más de foco en el mainstream. Porque “Total Strife Forever” tenía canciones que no eran demasiado comerciales y un sonido bastante lo-fi. De todas formas, como te decía, el equipo de gente con el que he trabajado y estoy trabajando ya estaba decidido desde meses atrás y sigue siendo el mismo, y de hecho yo no estaba del todo seguro si estos premios tienen relevancia fuera de Reino Unido.

Sí, desde España por lo menos sí que se les presta atención y cuentan con bastante prestigio.
Genial, pues eso me aporta crédito, jajaja.

Siempre se hace referencia a la influencia de Bran Eno y David Bowie en tu música. Sin embargo en “Culture Of Volume” creo que el sonido está más orientado a los 80’s, y concretamente a aquellos músicos de la época que efectivamente también eran fans de Bowie y de alguna forma reinterpretaron su legado a su manera y con sus propias herramientas. Marc Almond, por ejemplo.
Hay alguna canción en el disco que sí que relaciono con el sonido de Pet Shop Boys y el sonido synth-pop. No es algo que deliberadamente intentara hacer, a pesar de que soy bastante fan de ese sonido y esa escena, pero no era mi intención sonar nostálgico o como un pastiche de los 80’s. Supongo que ha sido instintivo y también una consecuencia de utilizar sintes que eran muy populares entonces. De todas formas también hay otros sonidos reconocibles, como la música de baile de principios de los 90, algo de techno industrial. Creo que es un disco en el que están presentes diferentes “sabores”.

Más que techno industrial, hay una secuencia en la parte central del disco formada por “Turn Away”, “Hearts Than Never” y muy especialmente “Entirety” que me resulta purito Underworld…
Sí totalmente, Underworld son una gran influencia para mí. Creo que las influencias en este disco son evidentes y no lo niego: el techno industrial, Pet Shop Boys, pop electrónico interpretado a la manera de Scott Walker,… El valor está en la manera en que las incorporo a mi propio sonido.

Tu primer disco y hasta tu biografía musical hasta entonces puede “explicarse” en función de los lugares en que vivíais entonces. ¿Puede decirse lo mismo de “Culture Of Volume”?
Londres está muy presente en este disco. Mi primer disco se grabó a lo largo de los años en sitios diferentes y creo que estaba muy marcado por un paisaje suburbano. Sin embargo en esta ocasión creo que hay una influencia grande de Londres, su paisaje urbano y su arquitectura, la gente… Es un disco más extrovertido y que piensa en mayor medida en el público que va a escucharlo, algo que no ocurría con el primero porque, sinceramente, no tenía del todo claro que nadie fuera a escucharlo. Es algo que afecta completamente la manera en la que haces las cosas.

¿Tienes una visión romántica de Londres? Porque no es el adjetivo que destacaría de la ciudad, al menos en comparación con otras muchas,… Pero el disco sí tiene ese tono “marcalmoniano” del que te hablaba antes, o que tú referías al Scott Walker clásico…
Bueno, Londres es muchas cosas diferentes al mismo tiempo. Y sí, yo también le encuentro ese elemento romántico a la ciudad además de ese punto siniestro y opresivo que muchas otras veces se ha destacado de ella. Además, el disco también tiene esos matices, esos diferentes puntos de vista. No es un disco sobre Londres, pero sí totalmente influido por la ciudad.

¿Tenías claro que “Carousel” debía ser el primer single del disco. Me parece una canción preciosa, pero lo pregunto porque no sé si es muy representativa del resto del disco…
Sí… En cualquier caso si no hubiera elegido “Carousel” creo que me hubiera encontrado con exactamente el mismo conflicto con cualquier otra. Cuando enseñé el disco a la gente del sello todo el mundo se sintió emocionalmente atraído por ese tema, que es exactamente lo mismo que me había ocurrido a mí mismo. Así que no pensamos tanto en si era o no representativo de lo iba a ser el resto del disco como en compartir nuestra canción favorita del mismo. En realidad la idea no fue mía, pero en cuanto alguien lo propuso estuve de acuerdo y pienso que es la mejor introducción posible al disco.

Tengo una anécdota personal sobre el disco. El otro día lo estaba escuchando en casa y mi mujer, que es una persona completamente ajena al mundo de la música y a la que le encanta Muse, me dijo que le gustaba el disco precisamente porque había algo que le recordaba a ellos. La verdad es que me dejó muy sorprendido, porque creo que de alguna forma era la opinión de alguien con los oídos “limpios”. Luego leí la entrevista que te hacían en The Quietus en la que hablabas de los riesgos de llevar las canciones a lo épico, de hacer pop grandilocuente,… y volví a acordarme de su comentario.
Jajajaja. Bueno es un tema al que le he dado muchas vueltas durante años. Me refiero a cómo conseguir hacer canciones que suenen grandes más allá de los recursos con los que se hayan grabado, que en esencia es la habitación de mi casa: la gente me preguntaba “¿has grabado con una orquesta?” y obviamente no lo había hecho. Poco a poco es algo que no me obsesiona tanto como al principio y no es tan relevante en la música que hago, especialmente este disco creo que es más modesto y no peca tanto de grandilocuente. Respecto a lo de Muse… bueno, cuando tenía 12 años eran una de mis bandas favoritas, jajaja. Tal vez todavía se mantengan como una influencia grande desde entonces. La verdad es que no tengo problema con eso, puede que durante unos años me volviese un poco más snob con mi gusto musical, pero con el paso del tiempo me he relajado en ese sentido y hasta encuentro un gran valor en lo que hacen bandas como Muse o Coldplay, que es otro nombre que en determinados ambientes genera mucho rechazo.

¿Puedes hablarme de cómo se produjo el cambio de un pequeño como Stolen al que posiblemente sea el más poderoso de los sellos indies de la actualidad, XL?
Llevábamos hablando desde hacía unos años, de hecho aunque el primer disco lo publicó Stolen ellos ya me habían ofrecido sacarlo. Con este disco les enseñé las demos, luego los temas terminados y mostraron mucho interés. Fue un proceso gradual. Y creo que es un sello fantástico, así que estoy muy satisfecho de haberlo publicado con ellos. El acuerdo que tenemos es disco a disco, y por mi parte espero que tengamos una larga relación, la verdad.

Sé que el título del disco hace referencia a un poema de Rick Holland. Pero ¿por qué precisamente “cultura del volumen” en el momento en el que tu música se ha vuelto más decididamente pop?
No sé… La gente piensa que el título del disco tiene un significado particular, pero en realidad el poema de Holland me resultaba muy evocador, y no hay mucho más allá de eso. En cierto modo relaciono el título con el sonido del disco. Podría hacer referencia a muchas cosas: cómo me he involucrado en la música cada vez más en los últimos dos años y cómo eso se refleja en este disco. Otra persona me dijo el otro día que si hacía referencia a la compresión en la música de nuestros días y cómo cada vez todo suena más alto y con menos rangos dinámicos… No sé, está abierto a interpretaciones diferentes. Por mi parte yo estoy encantado que cada cual haga su propia lectura de mis canciones y su significado.

Quería agradecerte una recomendación que hiciste hace un tiempo en el NME, en aquel número especial en el que diferentes músicos comentaban cuál era su disco “de culto” favorito. Gracias a ti descubrí “In A Very Real Sense Now de The European, y me parece un disco magnífico y efectivamente muy desconocido.
¡¡¡Guau, no sabes lo que me alegra que me digas eso!!! Es muy amigo mío y de hecho vivimos juntos unos cuantos años y él fue quien me presentó a la gente de Stolen y por lo que terminé publicando el primer disco con ellos, se lo debo a él. Para mí dentro de un tiempo ese disco será un clásico del pop electrónico lo-fi. Lo que pasa es que para él la música es sólo un hobby, él trabaja como programador informático, ahora vive en Los Angeles y se toma su tiempo para grabar nuevas canciones. La verdad es que no tengo ni idea de si volverá a grabar un LP. Investiga sobre su anterior banda, Icebreaker International, era un dúo que hacía música instrumental y posiblemente también te interesará.

Para ir terminando, ¿planes en el horizonte?
Pues creo que no tardaré mucho en ponerme con el nuevo disco, es algo sobre lo que llevo pensando bastante tiempo y me apetece mucho. Pero no hay nada especialmente novedoso que contarte.

¿No te han surgido colaboraciones con otros músicos a raíz de lo del Mercury?
No… yo no tengo amigos, jajaja. En realidad me cuesta colaborar con gente, soy demasiado lento trabajando para la mayoría.

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