“¿Estar listos para el rock de estadios?, es una gilipollez”
Entrevistas / The Gaslight Anthem

“¿Estar listos para el rock de estadios?, es una gilipollez”

Ignacio Pato — 24-10-2012
Fotógrafo — Archivo

El momento ha llegado para The Gaslight Anthem. Apenas dos años después del bien recibido “American Slang”, la banda de Brian Fallon se muestra decidida a subir el pistón, potenciar sus composiciones, y, por qué no, sondear otros mercados. “Handwritten” es la prueba de todo ello, y sobre todo, un buen disco.

Lo primero que se aprecia en el nuevo álbum de The Gaslight Anthem son dos cosas. Por un lado, una mayor cohesión en cuanto al sonido, algo que nos lleva inevitablemente a pensar en un Brendan O’Brien que no necesita presentación y que nos obliga a preguntar a los de New Jersey acerca de esta nueva manera, mucho más robusta, de encarar la grabación. “Brendan es un gran tío. Nosotros no queríamos conseguir un sonido de manera determinada, es más algo sobre cómo suena el grupo, en un sentido más general, no tan específico o referente a un disco concreto”. A pesar de lo que Brian Fallon nos dice al otro lado del hilo telefónico, lo cierto es que sí hay una clara diferencia en el tratamiento general de unas canciones que, con la cristalina producción, se ven ayudadas sobremanera a brillar con mayor luz, orden y potencia. Todo ello puede hacernos pensar más en “The ’59 Sound” (su segundo álbum, de 2008) que en “American Slang”. “No es exactamente que piense que suena parecido a ‘The ’59 Sound’, sé que hay gente diciendo eso porque parece que nosotros lo hayamos dicho en alguna ocasión, pero me refiero más a que suena como un trabajo primerizo en cuanto a ganas e ilusión. Tampoco creo que se puedan comparar fácilmente los álbumes”.

Otro de los cambios que se hacen notar en “Handwritten” es una cierta tendencia a la asbtracción lírica. En otras palabras, lo que antes parecía glorificar el relato clásico anglosajón (de Dickens al Cadillac pasando por el duro trabajo en los muelles de la Costa Este) ahora encuentra acomodo en historias individuales, lejos de una fácil influencia externa, pero también quizá de ese factor diferencial que impregnaba el aura de la banda. Un cambio que, sin ser radical, sí puede resituarles en coordenadas más trilladas fuera de Estados Unidos. “Realmente no ha habido una inspiración clara, externa, para este disco. Ha sido sobre todo acerca del momento que estábamos viviendo. No hubo ninguna lectura específica ni nada por el estilo”. Lo que es innegable es la decisión de dar un paso al frente con un cuarto disco que debería abrir puertas a Fallon y sus compañeros Alex Rosamilia, Alex Levine y Benny Horowitz. “Hay siempre un paso adelante, hagas el disco que hagas, porque siempre estás tratando de moverte hacia adelante. Hay gente que hace siempre el mismo disco, y es su elección, pero nosotros tratamos de ir hacia adelante. Para nosotros siempre ha habido un paso más en cada disco que hemos hecho. Y siempre hay presión, especialmente cuando sacas un nuevo trabajo, por lo que tienes que sobreponerte a ella no pensándolo. Hay presión incluso ahora que estoy contestando a esta entrevista desde un autobús”. A pesar de que Brian niega que se encuentren en un momento con buenas dosis de autoconfianza, y que todo se debe a que no existe otra opción para seguir, lo cierto es que dejaron atrás al sello Side One Dummy y opinan que ni siquiera les importará la opinión de amigos insignes como Springsteen o Vedder. “El año pasado, cuando acabamos nuestro contrato, pensamos que era el momento del cambio. No ha sido por motivos comerciales, ha sido simplemente sentir que era el momento adecuado para movernos a un área diferente, dar un paso al frente en nuestra carrera. Afortunadamente nos ha ido bien y hemos podido seguir haciendo lo que nos gusta. No nos paramos a pensar en el crecimiento porque eso quizá lo entorpecería. Simplemente mantienes tu cabeza hacia abajo y caminas hacia adelante. No puedes prestar atención a los avances porque algún día pueden desaparecer”.
La autoconfianza de Brian se ha prestado a que en algún lugar haya aparecido cierta frase con sabor a prepotencia, pero él se escuda en tergiversaciones de sus palabras. “Eso que circula por ahí de que digo que ya estoy listo para el rock de estadio es una gilipollez, es ridículo, no es sobre lo que iba aquella conversación”. Le creemos y nos quedamos con su buen disco y las ganas de verles en España el próximo noviembre.

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