Sin duda una de las grandes bandas del primer post-punk estadounidenses de los ochenta, ESG fueron y continúan siendo una influencia para los artistas que valoran el ritmo por encima de cualquier otra cosa. Hace unas semanas se reeditó “Step Off”, uno de los discos que grabaron cuando el revival dance punk de la década pasada. Y el próximo 25 de agosto se reeditará –también a través de Fire Records- otro de sus trabajos más recientes, “Keep On Moving”, publicado originalmente en 2006 vía Soul Jazz.

Renée, Valerie, Marie y Deborah, las hermanas Scroggins, fundaron ESG (acrónimo de Emerald, Saphire y Gold, que son las piedras preciosas de nacimiento -cada una correspondiente a un mes- con las que fueron bautizadas) en su barrio, la zona sur del Bronx, en 1978, junto al percusionista Tito Libran. Considerada una de las bandas más influyentes de la Nueva York de los primeros ochenta (su onda expansiva se hizo notar en la primera escena hip hop, en el primer post-punk y hasta en el primer house), y también unas de las más sampleadas (su “UFO” fue fusilado en más de trescientas canciones, lo que les inspiró el tema “Sample Credits Don’t Pay Our Bills”, en 1992), ESG vieron cómo su obra era reivindicada con fuerza a principios de los 2000 por la nueva generación de post-punk bailable y punk funk, especialmente a través del impulso del sello Soul Jazz, que recuperó su legado y les animó a editar un nuevo álbum, “Step Off” (2002), que justo en este mes de mayo es reeditado por Fire Records. Buen momento para que Renée nos atienda al teléfono, desde su casa en Atlanta (Georgia, Estados Unidos), para hablarnos del pasado, presente y futuro de una banda que desde hace unos años también integran Nicole (hija suya) y Chistelle (hija de Valerie), y a la que también se ha unido en los últimos tiempos su hijo. Porque ESG es un asunto muy familiar: fue la propia madre de las Scroggins quien compró sus primeros instrumentos, las sacó de las calles y las alentó a buscarse la vida a través de la música. Así que se puede decir que su marca abarca ya a tres generaciones.

¿Por qué se ha reeditado “Step Off”, quince años después? ¿La idea surgió de la banda o de la compañía, Fire Records?
Fue la compañía quien lo propuso, pero lo cierto es que los fans llevaban tiempo preguntando por el disco, así que estamos muy contentos de que se ponga en circulación una vez más.

En el momento en que salió aquel álbum, coincidió con el auge del revival punk funk de la primera mitad de los 2000 (bandas como Radio 4, LCD Soundsystem, The Rapture o !!!). Es obvio que el trabajo de Soul Jazz a la hora de recuperar el legado de la banda, con recopilaciones como “A South Bronx Story” (Soul Jazz, 00), también tuvo su parte de culpa, pero ¿no crees que ese revival, fomentado por nuevas bandas, contribuyó a dar una nueva visibilidad a vuestra obra, y a revindicarla?
Para serte honesta, nunca pensamos en eso. Somos ESG, y siempre vamos a hacer lo nuestro, sin preocuparnos de lo que hagan los demás. Lo mejor de aquel trabajo es que fue el primero que grabamos con nuestras hijas, así que fue como mover a ESG a la siguiente generación. Y tener esa sensación tan cálida de poder grabar con nuestras hijas (N. del R.: se refiere a Chistelle y Nicole, su sobrina y su hija).

De hecho, fue vuestra madre quien os compró vuestros primeros instrumentos, allá por finales de los años setenta, con lo que se puede decir que ESG es prácticamente un asunto familiar de tres generaciones, ¿no?
Sí, así es (risas). Y creo que es bueno que los niños continúen con ese legado musical. Mi hijo también toca ahora con nosotras, no solamente mis hijas, así que nos lo pasamos muy bien.

¿Sentíais que érais una especie de rareza en el Nueva York de los primeros ochenta? Lo digo porque, aunque compartíais escena con los músicos de la no wave y del punk del momento, había un claro componente latino en vuestra música, algo que no era común en aquellas dos corrientes…
Como te decía antes, no me precocupaba mucho eso. Prefería pensar en los sonidos que escuchábamos entonces. En nuestro vecindario había muchos latinos, y eso es lo que nos inspiraba a la hora de escribir música, nuestro entorno más inmediato. Simplemente hacíamos lo que hacíamos por la forma en la que sentíamos la música que escuchábamos.

Aún así, supongo que será gratificante saber que habeís sido una ifluencia sobre muchos músicos del ámbito del hip hop y hasta del house, pertenecientes a generaciones posteriores…
Sí, creo que lo hemos sido, lo noto cuando escucho a gente tocando, ya que hay veces en que aprecias esa influencia, pero todavía estamos haciendo música y tenemos mucho que decir. El año que viene celebraremos el cuarenta aniversario de la banda con una gira y un nuevo álbum. Es un poco por la necesidad esa de decir: “eh, estamos aquí, aún estamos con lo nuestro, y aunque nos alegra ser influyentes, aún estamos plenamente en activo”.

¿Así que hay nuevo álbum en 2018?
Sí, en octubre sacaremos uno llamado “What More Can You Take?”.

Es curioso que, siendo de dónde sois, vuestro primer EP lo publicase el británico Tony Wilson en Factory Records y lo produjera Martin Hannett. Actuásteis con una de sus bandas, A Certain Ratio, en Nueva York, y luego tuvisteis la ocasión de repetir cartel con ellos en el primer concierto que se celebró en un recinto después tan emblemático como The Haçienda, en Manchester en 1982. ¿Cómo lo recuerdas?
Sí, todo aquello fue muy interesante porque el hecho de telonear a A Certain Ratio fue lo que nos dio la oportunidad de conocer a Tony Wilson, quien era una persona muy comprometida con la música que le gustaba. Nos propuso grabar en su sello, y ni nos lo pensamos. Eso fue un miércoles, y el sábado ya estábamos en el estudio, sin que nosotros tuviéramos hasta entonces ni idea de quién era ese señor. Y eso está muy bien, porque te da una idea del poco ego que había en todo ello. Solo éramos gente normal pasándolo bien. El concierto de The Haçienda lo recuerdo como envueltos en un montón de polvo, porque aún estaban terminando de construirlo y había muchísimo serrín, así que nos pasamos la mitad del concierto estornudando (risas). Así que, más que el concierto en sí, solo recuerdo el local y el polvo que había por allí.

En una entrevista de 2006 decías que cuando alguien no tiene muchas oportunidades de escapar de su realidad, al margen de su propia música (algo aplicable a vuestros inicios en el Bronx), tampoco es capaz de ver su trabajo como algo primordialmente comercial. Creo que, de todo lo que he leído últimamente, es una de las frases que mejor y más gráficamente expresan lo que es la independencia creativa.
Nosotros queríamos escribir algo que fuera nuevo, y hacer algo que sintiéramos que nadie más estaba haciendo en aquel momento. Y hasta el día de hoy, incluso haciendo cosas distintas, siempre hemos tratado de apostar por aquello que nos diferenciaba del resto, antes que apostar por lo que se suponía que era lo comercial.

¿Sentíais al principio que, por el hecho de ser mayoritariamente -excepto Tito Libran- mujeres, y además negras, lo teníais más complicado?
Sí, lo era. Por eso siempre tratamos de cosas como el racismo o el sexismo. Pero, ¿sabes una cosa? Mi madre siempre me dijo que no había nada que no pudiera hacer si realmente me lo proponía. Y eso es lo que hicimos, tratando que este mundo de hombres respetase nuestro trabajo como mujeres.

¿Crees que el punk incentivó el protagonismo de la mujer en el mundo de la música?
Bueno, ya había bandas femeninas antes que nosotras, lo que ocurre es que a lo mejor no impulsaron su carrera con la fuerza con la que nosotras lo hacíamos.

Vuestra música siempre tuvo además un componente bailable muy obvio. ¿Eres de quienes simpatizan con la frase aquella de Emma Goldman, de “si no puedo bailar, no quiero formar parte de tu revolución”?
No sé si al cien por cien… en todo caso, sí puedo decir que nuestra visión fue siempre la de bailar y hacer bailar, pero al mismo tiempo cambiar la forma en la que la gente ve a las mujeres en la música, o cómo valoran la originalidad. El cambio siempre es necesario en algún momento.

¿Escucháis cosas actuales?
Pues yo sigo escuchando cosas muy antiguas, la verdad, y que siempre nos han influido. James Brown, Michael Jackson, The Supremes, Prince, gente como ellos, siempre con esa clase de ambición, con esa dirección musical tan particular.

Siempre habéis sido muy fieles a vuestro propio sonido, a lo largo de estas cuatro décadas…
Sí, es lo más cómodo para nosotros. Es lo que hemos hecho siempre, y lo que hace feliz a la gente que nos sigue. La última vez que estuvimos en España, en un festival en Madrid, nos lo pasamos estupendamente (nota: se refiere al Villamanuela de 2015). Espero que volvamos, a ser posible el año que viene, por nuestro cuarenta aniversario, aunque todo este trajín de viajes no es muy bueno para mi. ¡Llevamos viajando por el mundo desde 1980! Me gusta, lo disfruto, pero el cuerpo al final te pide un descanso (risas). Estamos orgullosos de nuestro legado, en cualquier caso. Y de seguir girando.

Una última pregunta, a la que no me puedo resistir. Crecistéis en la parte sur del Bronx, y en la misma época en la que se iba gestando la primera generación del hip hop. No sé si has visto las series de televisión “The Get Down” (Baz Luhrman) y “Hip Hop Evolution” (Rodrigo Bascuñán), la primera más de ficción y la segunda más documental, y cómo las ves teniendo en cuenta que todo eso lo viviste de primera mano.
Hay más realidad en “Hip Hop Evolution”. “The Get Down” es como una fantasía, intenta mostrar la dureza de aquellas calles en esos tiempos, pero no deja de ser un poco cuento de hadas… Carlos Pérez de Ziriza