EL CIELO ABIERTO
Entrevistas / Pauline En La Playa

EL CIELO ABIERTO

Redacción — 30-07-2001
Fotógrafo — Archivo

EN MÁS DE UNA OCASIÓN SE HA TRATADO EL TEMA DE LA MADUREZ COMO UN TÓPICO, UN ERROR EN EL QUE CAEMOS POR NO QUERER ASUMIR LOS CAMBIOS. “TORMENTA DE RANAS” (SUBTERFUGE, 01), EL PRIMER DISCO LARGO DE PAULINE EN LA PLAYA, NO VIENE MÁS QUE EMPUJÁNDOME A CONVERTIR EL TÓPICO EN ESENCIA, AUNQUE MEJOR QUE LO HAGAN SUS PROTAGONISTAS.

La primera escucha del nuevo disco del dúo asturiano -convertido en grupo con sección de metales y piano incluidos- me deja una sensación de cambio, evolución y sorpresa. Es como que de repente aquella inmediatez y sencillez emocional que se desprendía de “Nada Como el Hogar” (Subterfuge, 99), el Mini-CD con el que debutaron, se había transformado en reflexión, haciendo madurar el sonido y el clima resultante en “Tormenta de Ranas“. No hay más que dejarse llevar por la preciosa “Somos Dos”, una oda a la maternidad que pone en la palestra (también en otras canciones) a la Kristin Hersh más madraza –“Kristin,….., una gran influencia esa”– y que expresa el tono que inspira un posible crecimiento ante el que Alicia Álvarez opina. “Sí, existe esa sensación de madurez. Lo he notado al escuchar el disco después de grabado. Será que nos hemos hecho mayores”. Lo asume con ironía y lo explica con coherencia ambientalista. Aquellos climas nostálgicos que arrebataban en el Mini-CD han dejado paso a una nueva mezcla de colorido, al límite entre la belleza intimista de algunas canciones y el sentido más explícito y directo de otras. “Cuando compusimos los temas de ´Nada Como el Hogar´ acabábamos de llegar a vivir a Madrid y eso, aunque no quieras, seguro que repercutió mogollón en el tipo de canciones que salieron, con ese toque más melancólico o nostálgico evocando el ambiente gris que tiene Gijón. Han pasado dos años y ahora estamos más ubicadas y contentas en Madrid, lleno de sol, de gente y de color. Hay que saber compensar entre canciones nostálgicas y otras más fiesteras, aunque no estamos hablando de un disco feliz precisamente”.

“Hay que saber compensar entre canciones nostálgicas y otras más fiesteras, aunque no estamos hablando de un disco feliz”

Esa compensación nos presenta el elemento más sorpresivo del disco de Pauline en la Playa. Una fusión de estilos donde se nota el peso de las nuevas incorporaciones: compañeros de la Escuela de Música Creativa de Madrid, con formación clásica, blues o jazz y muy desligados de la música independiente, algo que influye en ese aire disperso y global del disco. “Es simplemente una evolución del grupo, a mi Pauline en la Playa me parece un grupo musicalmente muy abierto y tiene multitud de influencias, desde el disco anterior ya se notaba que podía haber tirado para cualquier lado, este disco va más allá incluso para dejarlo más abierto todavía. Quisimos meter varios estilos musicales, hay un tanguillo flamenco, una samba, bossa, movidas jazzeras… se mete por diferentes estilos y los aúna, eso es lo mejor que ha conseguido el disco, es un collage de estilos sin perder la identidad del grupo”. Es, ante todo, un movimiento atrevido respecto a ritmos y estructura para el pop al uso, algo que contiene su propia dosis de intención. “Es un disco diverso, arriesgado y muy sincero, está hecho con la pretensión de probar con distintas cosas, nos apetecía eso. Además, es que lo de concretar cada vez me toca más las narices. En España hay cierto miedo a arriesgar, aunque luego llegue Beck y todo el mundo diga que es la hostia, cuando sus discos tienen una dispersión que no hay por donde pillarlos”. Dispersión, que en el caso de “Tormenta de Ranas”, en ocasiones ensombrece la sutilidad de los arreglos (“Es Natural”) y en otras la engrandece (“Ley de Acción de Reacción”). Una dispersión que finalmente juega su particular pulso con las sensaciones que produce el disco, formando una ambigüedad que se agradece, pero que también pica. Son algunas espléndidas canciones (“Gato De Chesire”, “Más Pequeña Que Un Botón” o “Cabezas Locas”) y sobre todo las letras, las que decantan la balanza hacia una meseta de extenso preciosismo, donde múltiples recuerdos se alían contra la pérdida de misterio en las situaciones de nuestra vida cotidiana, allí donde aparecen los cuentos, el cine y la literatura, representados en esta ocasión por: Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan o Romeo y Julieta. “El tema de los cuentos da mucho juego. Es que mi padre tiene una librería, empezando por ahí. Es una cosa como tan común a todo el mundo, es como hablar de La Bola de Cristal o Barrio Sésamo, se te quedan grabados porque son las primeras cosas fantásticas que oyes en tu vida. Creo que puede ser un distintivo de Pauline en la Playa”. Por su capacidad de sorpresa – “Es lo principal que tiene que tener un disco”-, por su apertura estilística que puede gustar o no, pero sobre todo por sus intenciones de ruptura y tanteo, “Tormenta de Ranas” no pasará desapercibido y suscitará debates que posiblemente lo confirmen como uno de los discos del año.

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