Indigos, la banda que encabeza Joss Santos ha puesto en circulación su disco más ambicioso. Keep The Fight (Music For a Revolution) es una apuesta por la música directa, honesta e implicada con todo aquello que le rodea. Desde Mondosonoro siempre hemos seguido con atención los pasos de Indigos, así que hablar con Joss era casi obligado.

Te voy a poner en un apuro Joss ¿qué tiene Keep The Fight que no tuviera Shine on Me?
No hay problema. En realidad, son varios aspectos. Lo más importante creo que es la banda. Con “Shine On Me, la formación actual no existía, éramos dos tipos que liamos a unos cuantos amigos para grabar un disco. Después de eso, se creó la formación actual y hemos sido los mismos desde entonces. Eso ha hecho que nuestro sonido mute para mejor y sea más consistente. Todo eso se ha reflejado en el nuevo disco. Por otro lado, “Shine On Me fue más un recopilatorio de temas que había escrito en diferentes momentos de mi vida, bastante separados entre sí, lo que hace que no sea tan homogéneo como hubiéramos querido. En esta nueva entrega, los temas los escribí en un período de tiempo mucho más corto, con lo que están más unidos entre sí. Además, el hecho de poder trabajar en las canciones todos juntos desde el principio, antes de entrar en el estudio, y luego una vez allí compartir el proceso, también ha sido crucial para entender el resultado. Creo que, en global, “Keep The Fight es un disco mucho más compacto. Aunque yo escribo las canciones, es menos mío y más de Indigos.

Soy yo ¿o te has marcado un disco político?
Te diría que, más que haber hecho un disco político intencionadamente, creo que la cuestión es que mi vida, en el momento de escribir las canciones, ha estado afectada por la situación política y socio-económica y eso se ha reflejado en el disco. No ha sido un fin, sino una consecuencia.

“No pienso en hacer un disco de una manera concreta, sino que hago lo que necesito hacer y luego, cuando veo lo que he hecho, me doy cuenta de que hay un denominador común y de ahí intento extraer un título”

¿Es ese subtítulo, Music for a Revolution, lo que hace que detecte un sonido más rotundo? ¿Es algo buscado?
No tanto buscado como necesario. Tal y como yo lo sentía, el rock era el lenguaje que surgía de forma natural al pensar estos temas. Era lo que salía de dentro, de manera instintiva. Si estás indignado, frustrado o cabreado, el rock es un lenguaje con el que se hace sencillo expresarse. Y las guitarras eléctricas o la distorsión son las herramientas en las que piensas. En cuanto al título y al subtítulo, llegan al final de todo el proceso. Miras lo que has hecho y piensas en algo que lo resuma. No pienso en hacer un disco de una manera concreta, sino que hago lo que necesito hacer y luego, cuando veo lo que he hecho, me doy cuenta de que hay un denominador común y de ahí intento extraer un título.  

El arranque con ese riff claro y pesado en el tema que da título al disco es muy Neil Young, otro “contestatario” desde el rock. A mí me lo parece, pero ¿han sido músicos como él una inspiración para este disco?
Supongo que es una mezcla de muchos músicos, muchos discos, y ninguno en concreto. Llevas una mochila pegada a la espalda, llena de discos, melodías, referencias, ídolos… Y, consciente o inconscientemente, todos afectan en mayor o menor grado cuando te pones a escribir. Si quieres nombres, te diría que Ben Harper, Pearl Jam, Blind Melon, Neil Young, Allman Brothers o Black Crowes estarían entre los más cercanos. Pero la lista sería eterna…

A pesar de lo apuntado es un disco de esos de mirar hacia delante ¿no? Me refiero a que no es solo lamerse las heridas sino hacer algo para curarlas, o eso detecto en «Revolutionary» por ejemplo ¿estás de acuerdo?
Totalmente. Las heridas ya estaban más que lamidas y no saqué nada productivo. De lo que yo me di cuenta en su momento fue que no era suficiente con estar en contra de algo, sino que había que estar a favor de algo nuevo y diferente a lo que no me gustaba. Decir “no” no es suficiente. Solo produce amargura. Es mejor pelear en positivo. Y de ahí ha nacido este disco y muchas otras cosas en mi vida en el último par de años. Hay que apoderarse de todo aquello que afecta a tu vida e intentar poner tus normas, volcar tus valores.

Explícame la inclusión de ese speech al principio de ese tema, justamente.
Precisamente de valores habla el “speech”. Es un extracto de un discurso del Dr. Martin Luther King, titulado “La revolución de los valores”. Esa creo que es la revolución más importante que debemos acometer como especie. Si conseguimos cambiar nuestros valores como sociedad, quizás podremos solucionar problemas como el migratorio, el cambio climático, la adolescencia tecnológica…

No me cuesta imaginarme a grupos como Pearl Jam cantando «Revolutionary» ¿qué opinas?
Opino que, si nos parecemos un uno por ciento a Pearl Jam, sería acojonante. No sé si tocarían una canción nuestra, yo me conformaría con telonearlos. Bueno, con llevarles las cervezas también.

Me ha parecido ver un disco en dos partes en cuanto a letras. La primera, hasta “Shame on You” incluida es claramente política, y a partir de ahí giras hacia temas más de desamor, temas de pareja, etc. ¿has buscado dividir el disco en esos dos bloques diferenciados?
Costó bastante poner orden al disco. No pensamos en dividirlo en dos partes, pero no eres el primero que lo apunta y pienso que no es mala idea. De hecho, me comentaron que tenía estructura de vinilo clásico, con dos caras, una que acabaría con “Shame On You” en eléctrico y otra con el mismo tema en su versión acústica. En lo que nos centramos fue en cómo ordenar temas que son eléctricos y enérgicos con los otros más acústicos y calmados. Así que lo de las partes ha sido una casualidad, pero la verdad es que no es mala estructura creo.

“De esa primera colaboración nació su relación con Indigos y se ha afianzado hasta hoy. Es el que aguanta todo y lo hace como nadie”

¿Me presentas a la banda que ha grabado contigo?
Son los auténticos magos del disco. Mariano Camarasa, teclista y chelista, fue el primer miembro de Indigos. Un amigo desde hace muchos años y es un orgullo seguir teniendo el placer de tocar con él en este proyecto. Hay mucho de él en todo. Rubén Alcázar, bajista, colaboró en «Take The Lead», uno de los temas del disco anterior. De esa primera colaboración nació su relación con Indigos y se ha afianzado hasta hoy. Es el que aguanta todo y lo hace como nadie. Además, tiene un oído privilegiado y ha intervenido especialmente en el sonido del disco desde que entramos al estudio. Sebastià Burguera, guitarrista. Él es demasiado modesto para decírtelo, pero es la clave de nuestro sonido. Es el guitarrista principal, así que su sonido marca totalmente lo que hacemos. Ramón Aragall, batería. Fue el último en incorporarse a la banda, pero si hay risas, Ramón seguramente sea el culpable. Es una increíble batería, le da mucha solidez a la banda y a nuestro sonido. Además, Rubén y él se entienden a la perfección, así que los cimientos están garantizados.