En un momento de “La broma infinita”, el monumental libro de David Foster Wallace del que ahora se cumplen veinte años, se puede leer aquello de que “el coraje es miedo que ha rezado sus oraciones”. Y algo de eso hay en este tercer trabajo de Fira Fem, que durante tiempo estuvo marcado por la incertidumbre hasta que Manu Cachero (sintetizadores, samplers, programaciones) y Óscar de la Fuente (voz, guitarra, programaciones), con quien hablamos en esta entrevista, deciden tirar para delante. Tres años después de su segundo álbum (que supuso un evidente paso adelante, pero también les situó ante la realidad de gestionar ese crecimiento), el grupo ha sufrido una notable transformación, prescindiendo de la sección rítmica en “Vida nueva” (Subterfuge, 16), un trabajo que apuesta definitivamente por la electrónica.


Desde que salió vuestro segundo disco, a finales de 2013, hasta llegar a este momento, han pasado muchas cosas en Fira Fem. ¿Cómo ha sido este tiempo?
El punto de inflexión es el 2014. Es un año guay para el grupo a nivel profesional, con el segundo disco. Una vez que sale a finales de 2013 entramos en festivales, en conciertos, se empieza a mover, y es un año tan bueno en ese sentido como también de revolcón en cuanto a movidas personales, también de proyectos musicales de cada uno… Vemos de verdad lo que es un grupo funcionando y decidimos replantearlo. Por eso este es un disco menos democrático, en el sentido de que no hay tanta composición entre todos, es menos de banda, y acaba siendo al final algo entre Manu y yo, llevándolo más a la electrónica. El grupo había crecido, pero también era un avión que pesaba mucho y cualquier decisión costaba demasiado tirarla para delante. En esa época también teníamos muchos proyectos paralelos, como Jamie For President, Bikes & Girls, Jackwasfaster… Y luego algunas cuestiones personales, pero no entre nosotros, que quede claro, que hicieron que se quedase más parado. Así que al final decidí echarme el proyecto al hombro y tirar para delante. En estas salió la oportunidad de publicar con Subterfuge.

¿Hubo algún momento en que pensases romper con esto y crear otro proyecto más allá de Fira Fem?
Bueno, sí es verdad que hubo un momento de preguntarse qué hacemos aquí, pero también tuve la ayuda de Manu con las bases y los sintetizadores, incluso con la producción. Hubiese sido fácil decir: “Hasta aquí hemos llegado; ha estado guay, han sido dos discos y lo hemos pasado bien”. Pero yo quería sacar un tercer disco, porque además había material y buenas canciones. Era una oportunidad también para dar un empujón al grupo.

“Este es un disco menos democrático, es menos de banda, y acaba siendo al final algo entre Manu y yo”

En este proceso, una de las cosas más llamativas es que la sección rítmica desaparezca completamente…
De alguna manera, tras la salida de Luis, el batería de toda la vida, era difícil plantearlo de otra manera. Somos amigos, y casi lo mejor era entablar una nueva dirección. Siempre estaba la electrónica, pero también ese componente rockero, con cosas de post-rock y más tropicalistas, pero la electrónica y el pop era lo fundamental. Se trataba de explotar aún más esa dirección. y personalmente estoy muy contento con el resultado, creo que es el disco más coherente y más sincero que hemos hecho hasta ahora. El parón ha servido para decir: “Vamos a cocinar un disco, sin saber qué va a pasar y cuándo va a salir”. En el momento en que estás metido en la vorágine de tocar, todo va más rápido. Aquí ha sido todo mucho más relajado, partiendo de cero. Hemos pasado de ir con la lengua fuera a mirar las cosas con más previsión y perspectiva. Es un tiempo que puede parecer largo, porque el último concierto fue a finales de 2014. Luego 2015 fue un año de preparación, así que tampoco ha sido tanto para nosotros.

¿Cuál es la primera canción que cerráis y que confirma que esa es la dirección que vais a seguir?
“Vida nueva”. Es la canción con la que empezó todo esto. Fuimos Manu y yo al local con esta idea, le pusimos una base electrónica, y también decidimos cantar en español, no porque supusiese un giro, sino al ver que quizá podía funcionar mejor.

Puede que ahora las letras refuercen ese componente emocional que siempre ha estado en vuestra música…
Yo siempre diré que creo que no se me entiende demasiado cantando en ningún idioma. Lo mismo el próximo disco es en italiano y tampoco hay mucha diferencia, o instrumental, como casi el primero. En cualquier caso, sí hay palabras claves que se quedan. Es más intuitivo en ese sentido, más evocador. Pero no creo que sea necesariamente algo definitivo.

Justo después de “Vida nueva” aparece “Héroe local”, que me parece un tema decisivo en este tercer disco, el que marca más profundamente ese cambio de dirección…
Es la parte más electrónica, sin duda. Las primeras canciones, hasta “Vida nueva”, es un poco de dónde viene el grupo, y luego a partir de ahí están los temas más electrónicos, aunque también hay cosas muy pop, y siempre manteniendo ese elemento de no frialdad, intentando que sean temas cercanos y que lleguen. En España ha habido demasiado a menudo una relación con la electrónica muy encorsetada, muy de DJ y cabina nada más, y yo creo que es un medio para hacer música, se pueden conseguir temas muy emotivos.

Al final, resulta que es el álbum de Fira Fem más electrónico, pero también es un disco muy de canciones…
Efectivamente. Yo no veo viraje, no veo volantazo, sino evolución. Creo que es todavía más pop que el segundo.

Dentro de esas palabras o conceptos que se quedan, está el de pantallas: “Vida nueva” empieza diciendo aquello de “ahora solo hablo con pantallas”, y el disco se gira precisamente con una canción con ese nombre. ¿Se trataba de cerrar el círculo?
Algo así. Forma parte de una reflexión no solo en lo musical, sino a todos los niveles. Es como si el homo sapiens estuviera a punto de irse. Ya no es sólo el tema de redes sociales, de Internet, teléfonos móviles y demás… No es únicamente la revolución tecnológica, sino que va más allá: viene una especie nueva. Y el disco va un poco por ahí. Lo he leído en algún sitio, todo esto del ‘homo digitalis’, y cada vez me lo creo más. El mensaje a nivel de letras es ese, sin entrar en mayor profundidad.

Volviendo al proceso de este tercer disco, ¿ha habido diferencias sustanciales en cuanto a la composición?
Componer democráticamente es distinto. Es un disco menos democrático en el sentido de que al final la decisión tiene que ser de uno. Antes estás componiendo en un local, y en cierto sentido te dejas llevar por el momento. Eres más tocador que escuchador, estás más pendiente de cómo te lo estás pasando, y al final tienes esa sensación de que las cosas no se transmiten igual en el disco. Ahora la decisión era sentarnos y producir el álbum desde cero. En otros trabajos, aunque los productores hayamos sido nosotros, siempre ha habido un estudio, con tus dos semanas de grabación y listo, y aquí en cambio ha habido un tiempo de retoque; a mí personalmente eso me ha fascinado, esa capacidad de poder revisar y decir: “ahora está acabado”. Siempre se dice eso de que los discos no se terminan, sino que se abandonan, pues aquí no: este disco está completamente terminado. Es importante desligarse de lo anterior; son miedos que están ahí, y cuanta más gente hay, más miedos tenemos.

“A mí no se me entiende demasiado cantando en ningún idioma. Lo mismo el próximo disco es en italiano y tampoco hay mucha diferencia, o instrumental”

¿Os habéis planteado ya cómo vais a encajar en directo este disco con los anteriores? Porque pensar temas como “Helicopters” parece impensable en esta etapa…
Estamos trabajando y dándole vueltas. Pero seguro que habrá temas del segundo disco, e incluso del primero. Va a ser más electrónico, está claro, pero luego a lo mejor en un concierto acabas metiendo una batería y se pueden hacer distintos tipos de set. Creo que esto es algo que también nos había enclaustrado mucho; conciertos con aparatos y aparatos, sintetizadores y más, llegábamos a sitios en los que no había manera… Ahora se trataba también de ser más pragmático.

“Parteluz” y “Dan Deep” son los temas más distintos a lo que conocíamos de Fira Fem, y creo que el hecho de que estén en el tramo final del álbum contribuye a subrayar la transición…
Son temas más oscuros, más nocturnos. Pero veo una línea conductora que a mí me agrada mucho. No me suena raro. Suena distinto, pero sigue siendo el mismo grupo. Supone también meterse de lleno en la electrónica, como podía ser el final del segundo disco con “Navigates”, donde las guitarras se guardan y la banda parece otra. Es verdad que el álbum hubiese cambiado mucho si hubieran estado al principio. Lo que teníamos claro es que nos apetecía cambiar, que apareciesen temas de contraste, con bombos altos y bases electrónicas realmente potentes, algo que a veces con una batería orgánica es difícil de conseguir.

¿Esta reflexión acerca de la necesidad de cambiar surge inmediatamente tras la publicación del segundo disco o es a posteriori?
Es más a posteriori. Nos damos cuenta de que tenemos que ser más rápidos, más ágiles. Es lo que te decía del avión: mola mucho, es muy bonito, pero va lento, aunque sea un avión. Necesitábamos tomar decisiones de manera más rápida. con el tiempo te das cuenta de que tiene que haber alguien que tire, es mucho más lógico, y cuanto más avanza un grupo más te das cuenta de que es así.

¿Fira Fem ahora mismo es el grupo de Óscar de la Fuente y Manu Cachero, o está abierto a más gente?
Lo hemos pensado y lo hemos soñado, pero como somos tan protectores con los hijos, no hemos contado con nadie, aunque no es descartable para el futuro.

Este es un disco corto, de apenas ocho canciones. ¿Se ha quedado alguna fuera?
No, no se ha quedado nada fuera. Lo que teníamos está aquí. En cuanto a cosas nuevas, hay alguna idea, pero también es verdad que ahora estamos en un momento más “Aedificatoria” [su primer trabajo, cuyo nombre partía de un tratado clásico de arquitectura] que nunca, más de montar una base en función de algo que estábamos viendo hacia dónde tiraba. Ahora hay que establecer bien cómo será el directo. Con el primer disco estábamos presentándolo y ya teníamos medio álbum siguiente hecho, había un vaivén temporal. Ahora se trata de compensarlo. Este parón ha servido para esto, no hay mal que por bien no venga.