Los de Pamplona repiten con Sonido Muchacho y lanzan su disco más rico y ambicioso bajo el enigmático y rotundo título de “El Mal”. Álex, Amaia e Iñaki nos dan detalles en Malasaña, a donde han bajado para hacer promo. Se les ve encantados con un trabajo en el que a su indie garage (o viceversa) añaden matices incluso folklóricos.

El guionista Alan Moore afirmó que un segundo de 2015 contenía más información que toda la historia de la humanidad anterior. Asumiendo este dato abrumador, Iñaki sugiere que los que se acerquen a “El Mal” (Sonido Muchacho, 2018) lo degusten de principio a fin. No “picoteando”, como se estila ahora. Un reto en estos tiempos de extrema abundancia sonora y volatilidad, pero para eso se trata del trabajo en el que han puesto más empeño.

Un álbum en el que los contrastes y la coexistencia natural de géneros se acentúan, aunque es algo que han cultivado desde el principio, con un entusiasmo melómano que conservan. Luis F. Bayo, del dúo riojano del culto Espanto, les ha ayudado muchísimo en el proceso y ha puesto los sintetizadores (y una canción: Las chicas), y Kaki Arkarazo (Manta Ray, Chucho) ha ejercido de ingeniero y co-productor, junto al grupo y el propio Luis.


Segundo disco para Sonido Muchacho, tras Algo real (2016). ¿Buscabais algo diferente?
(Iñaki)La diferencia principal es que aquél lo hicimos con mucha urgencia. Lo grabamos en tres días, y se compuso en dos o tres semanas, más o menos. Lo hicimos así deliberadamente. Éste, no. Ha habido mucho más trabajo de preproducción y ha llevado mucho más tiempo. Es una diferencia sustancial.
Creo que es un disco que hay que escuchar más de una vez. Hay mucha gente a la que al principio no le gusta, y luego sí le va gustando. Puede ser la típica excusa del mediocre, pero yo lo pienso así (risas). ¿Sabes qué pasa? Que nosotros seguimos con este concepto viejuno de reivindicar los discos. Mira Nacho Vegas, que ha hecho un doble de noventa minutos.

¿Creéis que supone, de algún modo, un paso adelante, como dice la nota de prensa?
(Amaia) Claro, claro.
(Iñaki) En cierta manera, sí. Es como el más ambicioso, aunque todos son ambiciosos, en realidad. Nosotros somos un poco como el Loco del Tarot… No sé si contar esto, ponlo si quieres: Círculo cuadrado es una canción de nuestro primer disco, muy lo-fi, grabada en casa, cutre y tal. Te prometo que en su momento pensé en que la produjera Phil Spector. Me pareció una genialidad la ocurrencia de que como está en la cárcel, igual no tenía nada mejor que hacer. Empecé a buscar e-mails para mandársela. A ese punto de ambición inocente o naíf llegamos.
(Amaia)Bueno, en cierto momento pensamos en Brian Eno para que produjera este disco (risas).

¿En serio?
(Iñaki) Nosotros lo pensamos seriamente, luego ya… Luis de Espanto es muy fan, sobre todo de su primera época, Another Green World (Eno y Rhett Davies, 1975) y esos discos.
(Álex)El propio Kaki (Arkarazo) nos decía que los teclados de la maqueta eran muy del primer disco de Brian Eno. Y efectivamente, iban por ahí.

“Pensamos en que lo produjera Phil Spector. Me pareció una genialidad la ocurrencia de que como está en la cárcel, igual no tenía nada mejor que hacer”

¿Cómo fue la experiencia de grabar en Garate?
(Álex) Guay. ¿Por qué pensamos en Kaki? Era la primera vez que podíamos ir a un estudio potente, y barajamos con Luis distintas opciones. Hablamos con Biznaga, que habían grabado allí, y más peña de Euskadi, y la localización nos venía de pelotas. Fue muy, muy guay. Estuvimos como una semana. No le conocíamos. Le enviamos maquetas, algunas de ellas bastante pobres, pero en seguida entendió el concepto. De hecho, él iba a limitarse a ser el técnico y acabamos involucrándole en la producción y la mezcla.
(Iñaki) Yo destacaría la mezcla y muy especialmente las voces, que han quedado muy bien.
(Amaia) A mí me gusta todo cómo suena. Las voces suenan muy claras y es algo que no está de moda, sobre todo entre los grupos indies. Y las guitarras también me gustan mucho cómo han quedado.

Siempre habéis sido muy versátiles, no cabe duda, pero ¿tocáis más palos que nunca en este LP?
(Iñaki) Fíjate, como somos unos tarados, no somos conscientes de eso. ¿No? Salvo la latina (Bom-Bom) que está hecha a partir de un ritmo merengue, yo no soy consciente.
(Amaia) Siempre hemos hecho lo que hemos querido. Y en este caso, hemos tenido más tiempo y más medios, lo que nos ha permitido hacer más cosas.
(Alex) Yo creo que no ha habido premeditación para meter más palos. Sin ir más lejos, en La fuerza (Elefant Records, 2010), ya metisteis un montón de cosas distintas (Digo “metisteis” porque yo no tocaba todavía). Igual Algo real no es tan variado. Era más a piñón fijo. Igual te referías más a ese disco. Lo que sí hay es, dentro de hacer lo que nos salga, como un listón un poco más alto.
(Iñaki) Hay una mayor exigencia en las estructuras, en las armonías, queríamos ir un poco más allá de lo que estás acostumbrado a hacer. Tampoco somos Bach, pero hay una mayor intención por intentar avanzar como músicos o artistas.

El título del disco es contundente y la canción que lo cierra es probablemente la más misteriosa de todas, o, al menos, mi favorita. ¿Pensasteis en algún hilo conductor temático con esto del mal?
(Iñaki) Bueno, lo que tú pienses. Eso corre a cargo del espectador (risas). Utilizamos “el mal” como algo contundente o como de marketing, por decirlo así, y casi siempre titulamos nuestros discos con el nombre de una canción o de alguna palabra que aparezca en alguna de ellas. Hay algunas que orbitan alrededor de la idea, pero no es un disco que hable de la maldad ni nada de eso.
(Álex) Cuando estábamos todavía en la fase de ideas, Luis Espanto que hizo de productor artístico, puso ésa encima de la mesa. Se ha involucrado a muerte e igual con un nivel de pasión más loco que el nuestro. Yo recuerdo que falté a unos cuantos ensayos del principio, y un día al llegar me lo encontré con una libreta con el orden de las canciones y el concepto. No hubo ni discusión. Fuimos adelante.
(Iñaki) Es verdad. Él nos decía que no nos estábamos dando cuenta, pero que estábamos haciendo un disco sobre el mal.

“Está de puta madre tener influencias anglosajonas, pero ya existen. ¿Por qué no buscar algo en tu cultura? Creo que hemos intentado hacer esto, pero de forma muy sutil”

Además de en lo musical,  se nota que habéis puesto bastante trabajo en las letras.
(Amaia) Lo intentamos, pero para mí es lo más difícil de hacer. Aparte de que después las tienes que cantar, y no te tienen que dar vergüenza (risas). Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, pero no somos Leonard Cohen.
(Iñaki) Quizá ha habido más intención. Cuando haces música, vas viendo tus truquillos, puedes ocultar tus cagadas. Vas aprendiendo. Y dependiendo de tu carácter, vas mejorando. Tanto en las letras como en la música. Por ejemplo, en este disco ha habido una intención sutil de buscar ciertas raíces españolas. Sutilmente. Es algo que venimos pensando últimamente. Todos los grupos yanquis echan mano de su folklore, que es el blues o el country. Todo eso se mezcló y son nuestras influencias. Está de puta madre tener influencias anglosajonas, pero ya existen. ¿Por qué no buscar algo en tu cultura? Creo que hemos intentado hacer esto, pero de forma muy sutil.

Ahora que lo dices, se nota por ejemplo en el single Seguiremos en pie.
(Iñaki) Sí, en el fraseo sobre todo.

Y no sé si me voy a meter en un jardín, pero El mal me recuerda a una especie de jota. ¿Me equivoco?
(Iñaki) Sí, el inicio, sí. Técnicamente, no lo es, por nuestro desconocimiento del folklore y nuestra animadversión a las jotas pero… La jota navarra es muy parecida a la aragonesa, aunque hay una diferencia sutil. En Aragón la temática era picante y en Navarra, no, era más del trabajo y del vino. Por eso en Navarra no se pillaba cacho y en Aragón, sí (risas). Como la canción habla del mal de España, estábamos buscando la raíz española de la cosa. Pero es algo complejo, no es nada contra España, sino todo lo contrario.

Con todo lo que habéis hecho en estos años, ¿os consideráis un grupo especialmente prolífico?
(Amaia) Yo creo que nos cuesta mucho. A mí, al menos, me cuesta.
(Iñaki) Bueno, estamos todo el día pensando en ello. Es como una obsesión que te lleva a planear constantemente cómo sacar tiempo para dedicarte a ello. Es una prioridad.
(Amaia) El grupo es de lo que estoy más orgullosa de todo lo que he hecho en mi vida.

Me parece una posición admirable, teniendo en cuenta la escasa recompensa que suele haber, especialmente en lo económico.
(Amaia) Ojalá hubiese recompensa económica, pero nos da igual.
(Iñaki) Somos tan torpes…Una vez intenté hacer con un amigo una canción progressive para una web de descargas, algo comercial. Y acabó pareciendo Macnamara o algo así. Somos incapaces de hacer algo más asequible. Por supuesto que queremos la mayor cantidad de dinero posible, pero tenemos una necesidad kandinskiana de hacer esto. Ojalá hubiera dinero, pero no dejaremos de hacerlo si no lo hay.
(Álex) Yo participé en la grabación de Hay una luz (Ayo Silver!, 2013) y luego en los otros dos discos, y he vivido la sequía de los meses previos a Algo real. Hay que hacer algo, hay que hacer algo…y no salía nada. Discusiones…Y al final, encerrarnos en un caserío un fin de semana y sacarlo a lo bruto. Y ahora he visto que cada vez venían con más ideas. A lo tonto, con el disco de caras B, son cinco discos, igual tenéis setenta u ochenta canciones.
(Amaia) Ya, pero siempre estás con la sensación que se te ha acabado la inspiración. A mí me pasa eso. De repente, digo: “Ya no me van a salir más. He hecho mi cupo”. Y entonces, aparecen más (risas).
(Iñaki) Claro, y hay un vacío al acabar el disco. Y dices: “Vamos a hacer más nuevas, qué coñazo estas putas canciones que acabamos ayer”. Es una especie de compulsión. Eso está bien. Le das mucha importancia y trascendencia a lo de hacer canciones, pero, a la vez, se la restas.

Tengo la impresión de que de un tiempo a esta parte, en la música está pasando un poco lo que sucede en el cine, que si no haces una gran superproducción, apenas hay dinero. Lo que quiero decir es que cada vez es más complicado que haya una “clase media” de grupos. ¿Lo veis así?
(Iñaki) Yo no tengo esa impresión…Por lo menos en el cine, hay mucha más cabida para el underground con las diversas plataformas, Netflix y demás. Por lo menos, a Scorsese le dan dinero. ¿No le dan a Bogdanovich?

Me temo que no mucho. Scorsese es Scorsese, pero fíjate cómo están muchos de sus colegas de generación. Y de eso hablaba, que todo se ha concentrado al máximo, también en la música. También está el tema generacional, claro. El tiempo pasa y es inevitable.
(Amaia) Es que nosotros no hemos estado nunca allá arriba, entonces cada pequeño paso que damos ya nos parece mucho.
(Álex) La pregunta es: ¿antes había espacio para el underground? ¿En los noventa había espacio para el underground, de forma sostenible? Nunca lo ha habido en España (resopla). Ahora, aunque todavía se está lejos, se está más cerca de la sostenibilidad, pero sí que es verdad que en términos populares, o eres C. Tangana o no eres nadie. Sólo puedes petarlo. Se ve en el trap o las músicas urbanas en la medida en que, más que lo artístico, lo que más repercusión genera es lo competitivo que eres. Es todo el rato una competición. ¿Está generando obras artísticas estimables esta competición? Seguramente, pero de lo que se habla es de la competición. Y a nivel internacional, igual.
(Amaia) Creo que es una cosa de los chavales. Lo importante no es tanto hacer cosas guays, como ser famoso.
(Iñaki) Que está bien. Por ejemplo, me sale Nick Cave. ¿Nick Cave lo peta? Por decir algo. ¿The Birthday Party? No. Y luego, los Bad Seeds, entre los puretas. Tampoco lo petan.
(Álex) El ejemplo que siempre pongo: Pulp estuvieron trece años aguantando, del 78 al 91. Aguanta tú trece años. Kokoshca llevan diez años.
(Amaia) ¡Lo vamos a petar! (risas)
(Álex) No sé si era Chinarro quien decía que España premia mucho al que aguanta. Hay grupos a los que de repente les va bien después de mucho tiempo ahí, pero también hay cierto indie que se ha quedado fuera de juego. Están los respetados, como Los Planetas, aunque el año pasado vimos aquel esperpento del Sonorama, cuando la mitad del público se fue cuando salieron al escenario como grupo sorpresa…
(Amaia) La gente, diciendo: ¿Pero esto qué es? ¿Quiénes son estos?
(Álex) Pero son los respetados. Lo que quería decir es que como todo cambia, también el paradigma de los medios y sus intereses, que desde hace años apoyan a otro tipo de  grupos, pues te quedas fuera de juego. Nosotros ni nos enteramos de nada de esto, porque nunca hemos llegado ahí.

¿Qué planes tenéis ahora en cuanto a gira o conciertos?
(Amaia) Tenemos ganas de tocar mucho, todo lo que podamos.
(Álex) Haremos algo parecido a lo que hicimos con el anterior. Creo que el disco lo merece. Y a mí personalmente me molaría que lo hiciéramos con más medios, llevar nuestro técnico… El directo de los últimos dos años nos ha abocado a conciertos casi de rock and roll, de punk raca-raca. Cuanto más desfasados, mejor respondía la gente. En los últimos conciertos decíamos: “Ya basta. No quiero volver a tocar No volveré”.
(Iñaki) Nuestro espíritu sigue siendo el mismo: nos gusta mucho tocar.