Encontrar tu camino en un viaje de sin retorno, apreciar la belleza de los descampados, comenzar donde todo acaba, descubrir que la fragilidad puede hacerte fuerte. El cuento de la madrileña Amaya López-Carromero aka “Maud the Moth” continúa escribiéndose bajo esas premisas. “The Inner Wastelands” (Nooirax / Oniric Recordings 2015) es una segunda entrega exquisita y talentosa a partes iguales.

Cuando te das cuenta de que seguir caminando se convierte en la única opción, que no es una cuestión de cobardía o valentía, sino una cuestión vital que te permitirá seguir llenando de oxígeno los pulmones… Este es el punto de partida sobre el que Amaya toca y golpea su piano: “Sacar todo esto adelante ha sido un proceso largo y duro, pero también terapéutico y muy enriquecedor. Creo que he aprendido y superado muchísimas cosas y puedo gritar “fuck yeah!” con orgullo y el pié apoyado sobre mi pila personal de cadáveres vencidos”

Su segundo disco “The Inner Wastelands”, nos brinda un universo más oscuro y complicado que su primero “Home futile home”, con una personalidad más definida y original y es que las polillas también maduran: “Pensaba que “home futile home” era un disco deprimente hasta que acabé este…La idea obsesiva con los descampados me ha perseguido toda mi vida. Me fascina esta especie de frontera de la ciudad donde la naturaleza intenta sobrevivir, y para mi supone un escenario que describe perfectamente lo que significa vivir para un individuo, o vivir en un entorno tan hostil y complejo como una ciudad”

No es de extrañar que durante la creación de este disco, confiese haber estado obsesionada con “El matrimonio del cielo y el infierno” del poeta inglés William Blake, y la idea de aspecto global de cualquier proyecto artístico. Hablando de un inglés, es importante señalar que esta madrileña decidió mudarse hace algo más de un año UK, no se considera una expulsada, pero reconoce que si las cosas hubieran estado mejor, no se hubiera marchado. Tampoco tiene pelos en la lengua si le preguntas por ejemplo, que qué le diría al Ministro de Educación: “De entre todas las cagadas extremas que se han hecho en España en los últimos años en educación, creo que no otorgar el estatus de grado universitario a las enseñanzas superiores de música y danza es de las peores. El arte es lo único que nos diferencia de un insecto o de una oveja, y olvidar esto es abogar por la involución del país. En el tema de las enseñanzas religiosas que ha salido hace poco en el BOE prefiero no entrar –levantándome a hacer una tila…”

Pero como en todos los cuentos hay buenos y malos. Entre los buenos tenemos a Álex Nooirax, productor y promotor que siempre ha ido de su mano “Nooirax es el héroe absoluto del underground español. Desde que le conozco le he visto lidiar con millones de situaciones en las que cualquier otra persona se habría inmolado, con una ilusión y una fe inagotables.”
El resultado final es un disco coherente, lleno de matices, texturas y arreglos exquisitos y en o personal un canto triunfal a la fuerza de voluntad “Cuando las cosas te superan, lo dejas un tiempo, gritas con el puño en alto prometiendo no volver a meterte en otro disco jamás, pero luego un día tienes una melodía en la cabeza, el pie comienza a seguir algún ritmo imaginario y cuando te quieres dar cuenta estás a miles de kilómetros de casa, en un estudio repitiendo por enésima vez una línea de piano. Es entonces cuando te das cuenta de que por algún motivo esto te hace sentir jodidamente completa”
Nada más que añadir, Señoría.