Nombre destacado en el resurgir del pospunk, Editors acaban de publicar “Violence”. Majestuoso álbum de pop tintado de oscuro y remarcables incursiones en parajes de música electrónica, muy probablemente es la mejor referencia de la banda de Birmingham desde que en 2005 se dieron a conocer con “The Back Room”. Su cantante e impulso creativo, Tom Smith, y el guitarrista Justin Lockey nos descubren cómo han dando forma a su sexto trabajo de estudio.

Acabáis de publicar Violence. ¿Qué sentisteis la primera vez que lo escuchasteis terminado?
(Justin Lockey) Me sentí aliviado. También me sentí emocionado. Sí, me sentí emocionado y aliviado.
(Tom Smith) Yo me puse a pensar qué iba a decir sobre este disco en las entrevistas (ríe). Puede parecer una estupidez pero no lo es. Cuando acabas un disco, al menos en mi caso, necesito un tiempo para recapacitar y analizar mis propias canciones: de qué van, qué he querido decir…”.

¿Hay un concepto que una las canciones del disco?
(Tom Smith) No. Hay algunas ideas que se repiten en algunas de las canciones. Y lo mismo con el sonido. Leo Abrahams y Blanck Mass han conseguido crear una entidad sonora, unas vibraciones, que abrazan todo el disco. Pero no, no hemos desarrollado ningún concepto. De hecho es un disco muy directo. Escribimos 15 canciones y de ellas nos hemos quedado solo con nueve. Y sí, cuando lo escuché terminado yo también me emocioné. Es genial sorprenderte a ti mismo después de tanto tiempo.

No hay un concepto pero el título, el artwork, las letras, el sonido… transmiten cierto sentido de unidad global.
(Tom Smith) No hay un concepto tras “Violence” porque jamás nos sentamos a pensar en una idea preestablecida sobre la que giraría todo el disco, desde las letras a su diseño. Pero visto con perspectiva, sí que existe algo así como un denominador común que son las relaciones y conexiones que se establecen entre las personas, entre padres e hijos, entre amantes, entre amigos… y como muchas veces somos incapaces de evadirnos y escaparnos de ellas. Para mí eso, un mundo en el que no puedes escapar de lo preestablecido, es violencia. Y si se quiere ir un poco más lejos en las interpretaciones, las dos primeras letras de violencia son la v y la i, que en números romanos representan el seis. Y este es nuestro sexto álbum.

¿En estos años ha cambiado mucho la manera en la que trabajáis vuestras canciones?
(Tom Smith) Muchísimo, y principalmente porque ha habido cambios importantes en la formación. En los tres primeros discos éramos Chris Urbanowicz y yo los que llevábamos el peso creativo del grupo. Por aquel entonces había química entre nosotros y esa era la fórmula que mejor funcionaba. Con la llegada de Justin esto ha cambiado significativamente. Tengo la sensación de que ahora trabajamos más como grupo.
(Justin Lockey) Este disco es diferente a todo lo que hemos hecho en nuestros anteriores tres discos. Como dice Tom, más que nunca somos un grupo. Puede que Tom y yo carguemos con un mayor peso creativo pero el resto del grupo ha participado muy activamente de la composición de estos temas.
(Tom Smith) En nuestros inicios éramos cuatro críos en un local de ensayo intentando dar forma a un puñado de canciones. Ahora más bien somos cinco tipos desarrollando ideas en un estudio de grabación. En este sentido, actualmente me siento mucho más cerca de proyectos como Massive Attack o Soulsavers. Instrumentos, sintetizadores, ordenadores… En el estudio tienes un montón de herramientas con las que desarrollar las ideas, y eso nos encanta.

¿Es eso lo que os mantiene vivos como banda, ver hasta dónde podéis llegar creativamente?
(Tom Smith) Creo que sí, que necesitamos sentir que artísticamente estamos en un viaje sin fin en el que vamos experimentando, probando nuevas maneras de trabajar, colaborando con nuevos amigos… No tendría sentido seguir haciendo lo que hicimos en el primer disco.

¿En algún momento habéis pensado en dejarlo?
(Tom Smith) Sí. Cuando empezamos a trabajar en nuestro cuarto álbum. Justo antes de que Chris (Urbanowicz) dejara el grupo. Estuvimos un año deambulando por locales de ensayo y estudios de grabación y no avanzamos nada. Todo lo contrario, el ambiente cada vez se estaba crispando más. Para que un grupo funcione todos los miembros deben estar motivados. Si no es así, cada día mueres un poco. Estuvimos a punto de dejarlo pero toda cambió cuando se marchó Chris y entraron Justin (Lockey) y Elliott (Williams). Ahora lo que más temo es perder la inspiración.

¿Has sufrido alguna vez el síndrome de la página en blanco?
(Tom Smith)  No. Pero es algo muy común entre la gente que nos dedicamos al arte y la cultura. Y soy consciente de que llegará un día en el que me levantaré y que por un tiempo no tendré nada que decir. Y que tal como llegó esa sequía creativa acabará marchando. Pero precisamente, como aún no lo he vivido me aterroriza.

¿Cómo trabajáis mientras estáis componiendo? ¿Tenéis algo parecido a un horario de oficina o simplemente os dejáis llevar cuando aparece la inspiración?
(Tom Smith)  Sí, es algo parecido al horario en un trabajo digamos normal. Me levanto, llevo a mis hijos al colegio y luego me encierro en mi estudio casero durante seis o siete horas e intento componer temas nuevos. Paro a las 3 o las 4 de la tarde, que es cuando regresan los críos, y les dedico el resto del día. Puede parecer una rutina bastante aburrida para un músico de rock, pero a mí me funciona. Me gustan las rutinas.

En este álbum hay temas como “Cold”, “Magazine” o “Hallelujah (So Low)” oque suenan a nuevos hits de vuestro repertorio desde el primer compás.

(Justin Lockey) No hay una fórmula exacta, no existe un ecuación matemática para escribir un tema de éxito. Es imposible predecir que cogiendo una estrofa de aquí, un estribilló de allá y un puente de acá vas acabar moldeando un hit. Pero también es cierto que cuando tienes una buena melodía entre manos sientes que va a funcionar.
Tom Smith: La prueba del algodón siempre es el directo: ver cómo reacciona la gente a los nuevos temas. El verano pasado salimos de gira por festivales y tocamos algunos dec los temas nuevos, lo cual no es muy inteligente por nuestra parte porque en los festivales lo que quiere escuchar la gente son nuestras canciones más conocidas y cuando tocas alguna nueva que ni tan solo se ha publicado es el momento que aprovechan para ir a pillar cerveza (ríe). Pero el caso es que “Magazine” y “Hallelujah (So Low)” tuvieron una conexión especial con el público desde el primer momento. De hecho, “Violence” es, estructuralmente, un disco muy simple, de versos y estribillos. Nuestro anterior álbum, “In Dream”, era mucho más ambiental y experimental.

“Hay gente con una facilidad innata para expresar emociones a través del arte, pero creo que todo el mundo puede hacerlo, que no tienes que ser especial”.

¿En qué lado os sentís más a gusto, en el simple y directo o en el experimental?
(Tom Smith) En los dos. Nuestro reto como grupo es fusionar ambos mundos. Me encanta la música ambient e incuso la electrónica más oscura, como lo que hace John Hopkins. De la misma manera que me flipa el pop más masivo. Creo que empezamos siendo una banda encasillada en el pop independiente pero con el tiempo hemos sabido añadir todos estos elementos a nuestra música.

¿Cómo sabéis que es el momento de ponerse a grabar un nuevo disco?
(Tom Smith)  Normalmente vuelvo a reunir al grupo cuando ya he escrito cuatro, cinco o seis temas. Antes es inútil y tener mucho más temas puede distraerte y que no te centres lo suficiente en cada uno de ellos. Me encanta ese momento en el que les enseño nuevas ideas y surge la magia. Al final de ese proceso, ya hemos dado forma a unos quince temas, es cuando nos encerramos en el estudio. Así es como trabajamos. Tal vez sea diferente si algún día hago un disco en solitario, una idea que me ha rondado por la cabeza varias veces, pero por ahora, con Editors, es así.

¿Y cómo sabéis que un disco está terminado?
(Justin Lockey) Llega un punto en el que ya no hay nada que puedas hacer para mejorar lo que has grabado. Ese es el momento en que debes dar el disco por terminado. Creo que somos bastante buenos detectando cuando nos acercamos a ese instante.

No aparece en los créditos como productor pero Blanck Mass ha tenido un rol muy relevante en este disco.
(Tom Smith) Pasamos un montón de tiempo en los estudios Glasshouse de Oxford, trabajando por nuestra cuenta y estábamos muy contentos con el trabajo que habíamos hecho. Pero Justin es amigo de Benjamin (John Power, 50% de Fuck Buttoms y Blanck Mass en su proyecto en solitario) y uno de esos días nos puso “Please”, uno de los singles de su disco “World Eater”. Flipamos con el sonido. Tanto que pensamos que sería genial que colaborara con nosotros de alguna manera. Justin les llamó, le comentó nuestra propuesta y nos dijo que sí. Le enviamos las canciones por e-mail. La idea era que remezclara uno o dos temas. La sorpresa vino cuando nos devolvió el material y vimos que ¡había rehecho al estilo Blanck Mass todo el disco! Ahora teníamos dos discos, el que habíamos hecho nosotros y el que había hecho Blanck Mass (risas).

¿Cuál os gustaba más?
(Tom Smith) ¡Nos gustaban los dos! Lo que había hecho Blanck Mass era jodidamente increíble. Ante tal disyuntiva, llamamos a una tercera persona para que nos echara un cable conjuntando ambos trabajos.

Y aquí es donde entró en escena Leo Abrahams, él sí, oficialmente productor del disco.
(Tom Smith) Es un productor, por decirlo así, más tradicional. Joven, de nuestra misma generación pero ya con mucha experiencia. La persona perfecta para entender qué queríamos hacer, y coger los mejores elementos de cada uno de esos extremos y transformarlo en lo que ha acabado siendo “Violence” . En este sentido, este disco también ha sido muy diferente. Creo que ha quedado un disco perfectamente equilibrado entre el rock de guitarras y las partes electrónicas, además de mantener ese poso emotivo tan característico de nuestra personalidad como grupo.

Hablas del factor emotivo, algo que ha caracterizado vuestra música desde el principio.
(Tom Smith) Sí, nuestra música siempre ha tenido esa cualidad emotiva, y si quieres también oscura, pasional… que son otros de los términos con los que se nos suele describir habitualmente. La verdad es que desde que empecé a escribir canciones he intentado que nuestras composiciones despierten el lado emocional de las personas. Siempre he rehuido sonar trivial o común. Un grupo debe generar emociones en la gente, sino no sirve de nada hacer canciones. Si por querer ir un poco más allá de lo obvio somos oscuros, entonces lo acepto. Pero incluso en mis letras más tristes, siempre hay algo de optimismo. O visto de otra manera, cuando la gente viene a vernos no marcha de nuestros conciertos triste, sino con una sonrisa en la cara. Y los hay que se han llegado a tatuar algunos de nuestros versos porque en ellos han encontrado palabras de esperanza. Eso es maravilloso.

¿Os sigue impactando la manera en la que vuestra música puede afectar a vuestros seguidores?
(Justin Lockey) Es acojonante. Es una locura. Me gustaría tener tiempo para poder charlar tranquilamente con toda la gente que se nos acerca para explicanos cómo nuestra música les ha impactado o ayudado. No hay nada más increíble que tener esta influencia positiva con tu música.

Porque cuando publicáis un disco, ¿esas canciones siguen siendo vuestras?
(Tom Smith) Para nada. Acabamos de publicar “Violence” pero estas nueve canciones ya son de la gente que nos sigue. Y cada persona sacará una interpretación diferente de cada uno de los versos que hemos escrito, normalmente algo totalmente alejado de la idea que tenía cuando surgieron, y eso es lo más maravilloso de todo esto.

¿Se debe tener una sensibilidad para ser músico, o artista en general, y poder plasmar en canciones, en lienzos, en libros… todas estas emociones?
(Justin Lockey) Hay gente con una facilidad innata para expresar emociones a través del arte, pero creo que todo el mundo puede hacerlo, que no tienes que ser especial. Tan solo se trata de perseverancia y encontrar una disciplina en la que te sientas cómodo y te resulte fácil expresar lo que quieres decir. Pero no es fácil, menos viniendo de una país como Inglaterra en el que la gente no acostumbra a expresar abiertamente sus sentimientos. Si embargo, una vez encuentras esa vía de escape te sientes totalmente a gusto y seguro con ello.