La escena hardcore/punk de Providence puede presumir de tener unos embajadores de lujo. Downtown Boys encaran su primera gira por la península con “Cost Of Living” (Sub Pop, 17), un tercer disco menos afilado que los anteriores pero igual de potente en fondo y forma. Hablamos con la banda -especialmente con Victoria Ruiz y Joey La Neve DeFrancesco, sus principales caras visibles- acerca de este trabajo y de lo que ha supuesto para ellos a nivel artístico, político y personal. A final de la entrevista tienes las fechas y todos los detalles de la gira.

Para empezar, ¿cómo ha sido este último año y medio para vosotros? ¿Cómo ha sido la recepción del álbum, echando la vista atrás?
Victoria Ruiz: Es difícil de decir. Sé que a mi familia le ha gustado realmente, mi abuela adora la canción “A Wall”. Es difícil de decir porque con Internet todo el mundo puede ser adorado y ser bien recibido. Creo que estamos realmente orgullosos del disco y esperamos que a la gente le guste. Cada vez que alguien comparte alguna opinión positiva estoy muy agradecida. Creo que estar en Sub Pop hizo que algunos críticos sintieran que tenían que ser mucho más duros con nosotros, perdiendo de vista quizás lo que realmente estamos diciendo o tocando en el disco. Pero está bien. Fue genial estar en Sub Pop porque sabíamos que probablemente más gente iba a encontrar y escuchar nuestra música, incluso si eso significaba que estábamos en un océano más grande y éramos un pez pequeño intentando tener una acogida positiva en los medios. Prefiero que más gente tenga acceso a la música por encima de otros indicadores de la recepción del disco.

Un dilema habitual para las bandas de punk que empiezan a crecer es saber cómo gestionar contradicciones y expectativas. Firmasteis con Sub Pop para este disco, tocasteis en varios festivales, tocasteis incluso en Coachella… ¿Ha sido difícil para vosotros tomar decisiones acerca de vuestro lugar en la industria? ¿Saber dónde marcar la línea?
Joey La Neve DeFrancesco: Creo que, al igual que les sucede a los trabajadores de muchas otras industrias, esas “decisiones” de las que hablas son falsas elecciones. Todo el mundo en este grupo tiene otros trabajos, otras formas de hacer dinero, vivimos en un país con un sistema sanitario y una educación extremadamente caros, por lo que no existe realmente la opción de ser músico y poder vivir de ello de forma mínimamente sostenible. Creo que independientemente de la industria en la que estés puedes usar tu posición como trabajador para intentar producir un cambio. Así que, por ejemplo, nosotros nos organizamos con otros compañeros músicos para presionar al SXSW y que cambiara la cláusula de su contrato que habla de la colaboración de SXSW con ICE, la fuerza policial de inmigración de los EEUU. Si realmente queremos cambiar cosas de la industria musical, tenemos que organizarnos juntos como trabajadores culturales, y no solo plantear esta cuestión de que todo es una “decisión” individual.

“El punk no tiene el monopolio sobre la música de izquierdas. De hecho, el punk tiene también un largo pasado de elementos reaccionarios”

Se os ve a menudo como un grupo que critica tanto el status quo (capitalismo, racismo institucional, patriarcado) como las actitudes de este tipo que las escenas punk/DIY reproducen a veces. ¿Habéis visto algún cambio a lo largo de los últimos años, ya sea entre el público o entre las bandas?
Ruiz: Para ser sincera, no sé si ha habido un cambio porque la escena punk es muy personal e individual. Esto es una bendición en muchos aspectos, porque significa que un pequeño grupo de individuos puede realmente crear un gran espacio. Pero puede ser también una maldición, porque ese espacio puede ser vacilante e inestable y las acciones o el ego de una persona pueden realmente hacer daño a mucha gente. Creo que ha habido un cambio en mi forma de enfrentarme a ello. Creo que me equivoqué mucho al enfadarme tanto a lo largo de los últimos años, pensando que ser fuego y quemar a través de los errores podía ayudar. Me di cuenta de que estaba básicamente cortándome los brazos mientras dejaba que otros cortaran mi cabeza. Creo que es más importante encontrar gente y espacios donde hay tanto la energía de un río fluyendo lentamente, de la rabia floreciendo en canales de cambio y creación; como la gratitud de poder estar haciendo arte y música y construyendo espacios y estar haciéndolo colectivamente con otra gente.

El punk sigue vivo y coleando, pero parece que otros géneros (principalmente el rap) son percibidos hoy en día como el principal vehículo a la hora de introducir conciencia social y política en la juventud. ¿Creéis que es bueno que los espacios punk sigan siendo pequeños y sigan estando al margen, por lo que es más fácil que se conviertan en espacios realmente seguros, o deberían intentar apelar a un público mayor?
DeFrancesco: Creo que todos los géneros musicales tienen el potencial de tener contenido político, y que todos los géneros lo tienen. Hip hop, música electrónica, etc… tienen una larga tradición radical. El punk no tiene el monopolio sobre la música de izquierdas. De hecho, el punk tiene también un largo pasado de elementos reaccionarios. Creo que hay una utilidad y una belleza en los espacios underground -todos nosotros llevamos mucho tiempo organizando conciertos underground y seguimos poniendo toneladas de trabajo en esas escenas- y creo que hay también una utilidad en intentar llegar a más gente utilizando una plataforma más grande.

Entrando en vuestro último disco, hay arreglos más sutiles, más espacio dentro de las canciones, menos tempos rápidos… ¿Ha sido una evolución natural o más bien una búsqueda consciente?
DeFrancesco: Diría que un poco de ambas. La banda ha evolucionado con cada disco, y especialmente tras sumarse Joe DeGeorge, nuestro teclista y saxofonista, empecé a escribir armonías más interesantes que pudieran ser tocadas en el sintetizador. Adoramos tocar canciones de todos nuestros discos, pero cuando escribes música puede ser muy agotador repetirse, por lo que empiezas a buscar nuevas texturas y emociones.

Guy Picciotto (Fugazi) es toda una leyenda en el underground. ¿Cómo fue trabajar con él? ¿Ha tenido mucho que ver en el cambio de vuestro sonido?
Ruiz: Guy es también una leyenda por encima del suelo (risas). Es increíble como productor tanto a nivel técnico como emocional. No hay nadie como él y tuvimos mucha suerte de trabajar con él. Adoro a Guy y todo lo que representa.

“A Wall”; la canción que abre el álbum, es una de vuestras canciones más pegadizas y celebradas, pero, ¿pensasteis que podía ser vista como algo oportunista?
Ruiz: He pensado mucho sobre esta idea. La escribí mucho antes de que Trump fuera presidente, las ideas de las canciones han estado en proceso desde que empezamos como banda. Así que no creo que sea oportunista por nuestra parte, pero en cuanto creas algo y lo pones ahí fuera, se convierte en un producto y un producto es sospechoso de oportunismo cultural. Pero si eso no hubiera pasado nadie habría acabado escuchando la canción. La contradicción de ello es inherente a cualquier canción que hemos escuchado alguna vez -cualquier canción de Fugazi que hemos escuchado alguna vez.

Es conocida vuestra implicación como activistas políticos en diversas organizaciones, y hace unos años fundasteis Spark Mag. ¿Por qué lo empezasteis en un primer momento, y cómo está yendo ahora?
Estamos involucrados en política de muchas maneras, y Spark Mag era tan solo una de ellas. Surgió de una organización de base llamada Demand Progress, que hace todo tipo de trabajo político aquí. Conocemos al director, David Segal, y nos animó a Victoria y a mí a crear una web donde dar espacio a artistas y discutir sobre política y cultura. Todavía trabajo para Demand Progress, aunque por el momento Spark Mag está en un hiato debido a prioridades cambiantes, pero tenemos la esperanza de retomarlo. De todos modos, como decía, todos estamos involucrados de otras maneras.

“Plantear la cuestión de ‘tocar o no tocar’ entra en la lógica del capitalismo y limita nuestras posibilidades políticas”

Volviendo al tema Coachella, publicasteis una carta abierta en la que denunciabais la explotación laboral del festival. ¿Soléis informaros acerca de los festivales y salas en los que tocáis, en cuando a derechos laborales, antes de tocar en ellas?
DeFrancesco: Creo que puedes ver la respuesta a esto en la tercera pregunta: creo que necesitamos organizarnos como trabajadores culturales para poder actuar en solidaridad con, por ejemplo, los trabajadores de los festivales. Plantear la cuestión de “tocar o no tocar” entra en la lógica del capitalismo y limita nuestras posibilidades políticas.

Ruiz: La carta era para poder unirnos a otros trabajadores de Coachella y otras bandas que habían hecho ya un comunicado para llamar la atención acerca de un ejecutivo de Goldenvoice/Coachella, Philip Anschutz, que había donado dinero a lobbys anti-LGBTQ. No fuimos los únicos que lo hicimos y queríamos sumarnos a ello. Habría sido genial si artistas más grandes del año pasado como Kendrick Lamar, Lady Gaga o Beyoncé se hubieran unido a un comunicado como ese. Por otra parte, creo que es imposible saberlo todo acerca de los sitios donde tocamos. ¿Has preguntado esto a otras bandas? Me encantaría saber qué dicen.

Es, si no recuerdo mal, vuestra primera gira por España, después de tocar en un par de festivales como el Fuzzville y el Primavera Sound. ¿Hay algo en especial que queráis ver o visitar, más allá de los conciertos?
Joey Doubek: Nos abrumó la recepción en Fuzzville y no puedo esperar a tocar para más gente en España. Es muy emocionante girar por un sitio que ha sido tan acogedor con nosotros.

Ruiz: Fuzzville fue el mejor día de mi vida. Primavera fue también increíble. ¡No puedo esperar a lo que está por venir! Me encantaría ver cualquier sitio de la Spanish Revolution [N. del E.: 15-M].

¿Qué planes de futuro tenéis para Downtown Boys? ¿Lo veis como un proyecto a largo plazo?
DeFrancesco: Llevamos siete u ocho años tocando ya, así que diría que es un proyecto a largo plazo.

Ruiz: Durará mientras la gente de dentro y de fuera de la banda quiera. Gracias por hacer que haya durado hasta ahora.

FechaCiudadRecintoHoraPrecio
05 marzo 2019BarcelonaAlmo2bar20:3015€
06 marzo 2019AlicanteStereo / Alicante21:0012€
07 marzo 2019MadridWurlitzer Ballroom22:0012€
08 marzo 2019LisboaGaleria Zé dos Bois00:0012€
09 marzo 2019Uviéu/OviedoPlaza la Catedral20:00Gratuito
10 marzo 2019DonostiaDabadaba00:0010€