El conquistador
ConciertosZé Ibarra

El conquistador

9 / 10
Raúl Julián — 18-05-2026
Empresa — Colectivo Laika
Fecha — 16 mayo, 2026
Sala — Sala Borja
Fotografía — JL Useros

Zé Ibarra se ha convertido en una de las figuras más destacadas de la actual escena brasileña, en parte gracias a la publicación de “AFIM” (Mr Bongo, 25), el que fue su segundo álbum es solitario y al margen del grupo Bala Desejo. Una obra que ha venido presentando en nuestro país con una gira que, junto a Cáceres, Barcelona, Madrid y Zaragoza, también hacía parada en Valladolid gracias al Colectivo Laika, siempre atento cuando de pescar interesantísimos artistas alejados de focos globales se trata.

Ibarra ofertó un concierto cargado de sentimiento intrínseco, de los que certifican la conquista en el primer instante y mantienen la intensidad del flechazo, en este caso hasta el último de los noventa minutos que el músico estuvo sobre el escenario. El de Rio de Janeiro apuesta por entreverar bossa nova y canción de autor como núcleo desde el que adornar su música con soft-pop, funky, jazz, progresivo, pop y hasta pinceladas de psicodelia, adoptando la mezcolanza un aspecto pretérito que remite a esa distinción propia de otras épocas e inmune a paso del tiempo. De la cimentación del tejido sonoro se encarga una banda intachable de cuatro miembros (guitarra eléctrica, bajo, teclados y batería), que rodea a Ibarra y cuya presencia se antoja concluyente en el sonido cristalino de la velada.

La voz del protagonista, tan impecable como seductora y acogedora, fue la encargada de marcar el camino, con el carioca luciendo esa aureola de clasicismo que se intuye siempre en los grandes intérpretes. Un cúmulo de elementos que culminó en piezas exquisitas, más realistas y de mayor pegada emocional con respecto a su versión de estudio. Fue el caso de, entre otras, “Segredo”, “Hexagrama 28”, una bien entendida relectura de aquella “Dos Cruces” popularizada por Atonio Molina, “Hello” (de Sophia Chablau), “Essa confusão”, “Lua Comanche” (de Bala Desejo), “Morena”, la bellísima “Retrato de Maria Lúcia”, “Da menor importancia” o esa “Infinito Em Nós” que abre “AFIM” y que, en la noche del sábado, fue elegida para cerrar el grueso del concierto.

Ya en solitario y armado en exclusiva con su guitarra acústica, Zé Ibarra interpretó dos añadidos con forma de versiones, dando así por finalizada una actuación emocionante y distinguida a partes iguales, ambas cualidades despachadas en dosis anormalmente altas. No fue un concierto más, y a la salida algunos aprovechaban para rememorar el magnífico concierto que, en 2017, firmó Cass McCombs en idéntico escenario, en plena reivindicación de aquellas citas que perduran en la retina. Si te lo perdiste, puedes comenzar a lamentarlo.

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