Por mucho que en el los últimos años su imagen se haya “normalizado”, Devendra Barnhart continua siendo un artista místico y salvaje de los pies a la cabeza. Para muestra esta entrevista que le hicimos en Madrid a raíz de la publicación de “Ape In Pink Marble” (Warner, 16), su último trabajo discográfico. Una conversación tan delirante como entretenida, en la que el músico de origen venezolano ofrece algunas claves ciertamente reveladoras sobre su forma de entender el arte y la vida.

Encontrarte con Devendra Banhart en una azotea madrileña no es algo que pase todos los días. De hecho, a mi no me había pasado nunca. Evidentemente, no fue producto del azar. La entrevista estaba organizada por su discográfica para hablar sobre su nuevo disco. Y de eso hablamos, claro. Pero también del sentido cómico de la existencia, de la gratitud como antídoto al sufrimiento o de conejos que aparecen en medio de canciones. Un artista espontáneo y locuaz con muchas, muchísimas cosas que decir. Una conversación fuera de lo común ya desde el minuto cero pues, por algún extraño motivo, la grabadora dejó de funcionar a los pocos segundos:

Fue mi culpa. Yo tengo ese poder.

¿El poder de parar las grabadoras?
Puedo parar y matar toda la tecnología que hay cerca de mí. Yo he entrevistado a otros artistas sólo dos veces en mi vida y las dos veces me pasó lo mismo. Después de dos horas charlando con ellos, encontrarme con que no había nada grabado.

“Hay que tratar de encontrar la comedia negra del universo”

¿No eres muy fan de la tecnología?
Soy super fan, pero tengo ese poder.

¿Te gusta dar entrevistas?
Puede parecer un fastidio estar aquí haciendo entrevistas todo el día, pero para mi es una oportunidad de practicar mi español y conocer un poquito Madrid de alguna manera. Hay lugares peores donde estar. No esta mal. Puedo ver Zaragoza desde aquí.

No sé si tanto, la verdad (risas) queda un poquito lejos. Pero bueno comencemos (la grabadora se reactiva) ¿Qué significa para ti el título de tu nuevo disco “Ape In Pink Marble”?
Ante todo es poesía. Pero una poesía divertida, en el sentido de que puede ser interpretada de diferentes maneras. Yo tengo mi propia interpretación, mis propias definiciones, pero primero me gustaría preguntarte a ti ¿Cual es el primer pensamiento que te viene a la mente ante ese título?

Pues no sé… supongo que la animalidad frente a algo manufacturado por el ser humano… además el mármol es un material muy fuerte y el rosa un color muy suave…
(Risas) Bueno, eso es un poquito una descripción muy literal. Porque el mármol es el mármol y el mono es el mono. Pero ambos pueden ser símbolos. El mármol puede ser un símbolo de la feminidad y el mono un símbolo de masculinidad. Utilizando esas mismas definiciones que tú has hecho uno puede describir la energía femenina de la misma manera que tú has descrito el mármol rosado. Algo elegante, fuerte y profundo. Mientras que el mono puede representar algo masculino, en el sentido de agresivo, banal, físico. Yo he estado explorando ese símbolo desde que comencé a escribir. Esa unión, esa armonía o desarmonía entre lo masculino y lo femenino. Además también me parecía un poquito cómico. A veces el contexto nos hace ciegos al contenido. Imagínate: el mármol rosado es algo que impone respeto, una cosa muy cara, que tiene mucho valor y mucha autoridad, porque el dinero significa autoridad… y luego un mono ¡Un mono! Imagínate un montón de gente rezando y castrándose. Es como un chiste adolescente. Me hizo reír esa idea. Es una imagen cómica. La idea de un mono vivo sobre mármol rosado me gustó ¡Me asustó! Me asusta. Me…

(En ese preciso momento un tremendo zumbido hace que la conversación se detenga)

¡Me encanta esa canción! Bellísimo. Eso sí que es escalofriante.

(Se levanta de un brinco y se dirige al cristal de la terraza)

¡Qué lindo! Es el viento pasando por ese hueco del cristal. Me recuerda a una cosa que hizo David Byrne (Talking Heads) en Nueva York. Convirtió un edificio entero en un instrumento (se refiere al proyecto “Playing The Building”).

Me interesa ese elemento cómico del que hablas. Creo que ha estado siempre presente en tu música. Aunque no de una forma evidente, todos tus discos tienen algo que me trasmite un gran sentido del humor…
Bueno, eso quiere decir que tienes un sentido del humor muy malo (risas). El sentido del humor es muy importante. Tenemos dos cosas que podemos utilizar para navegar este mar de existencia en el que hay tanto dolor, tanto miedo, tanto sufrimiento. En el corazón de cada persona hay tanto miedo, tanta inseguridad. A lo largo de la vida la gente nos trata de forma terrible y nosotros tratamos a la gente de forma terrible. Y va a seguir pasando. Gente que conocemos. Personas que en un autobús te gritan o te escupen y te arruinan el día. Seguimos viviendo una y otra vez cosas que nos han pasado cuando éramos pequeñitos. Cargamos con toda nuestra vida. Y las únicas dos cosas que tenemos para sobrellevar eso, o para aprender a dejar eso, son la gratitud y el humor… la gratitud… guau… te puede salvar la vida la gratitud. Imagínate el poder perdonar y terminar en un lugar de gratitud después de que alguien te haya hecho algo terrible. Es un poder. Y poder reírse de las cosas malas que te han hecho o de las cosas malas que has hecho tú. Poder reírse de todo lo que hemos sufrido en muchos momentos. Poder reírse de todo lo que seguimos sufriendo por cosas que pasaron hace años. Poder empezar a reírse de eso ¡Tratar de reírse de eso! Hay que tratar de encontrar la comedia negra del universo.

Escuchando el disco encuentro una progresión muy interesante. Comienza con canciones más intimas, suena más pequeñito, y conforme avanza el disco vas añadiendo más y más elementos hasta llegar a un final apoteósico ¿Qué significa para ti esa progresión?
Es como entrar en una casa e ir pasando por todos los cuartos. Explorar todo lo que es posible y compartir todo lo que es posible expandiéndose en el proceso. Invitar y compartir. Es un testamento. Para mi es fabuloso trabajar con mi sello, porque es gente que todavía cree en la secuencia del álbum, en el álbum como objeto de arte. Eso es algo que a mi siempre me ha importado mucho. Es algo MUY antiguo ya. Yo haciendo mis discos con mi guitarrita y me importa mucho el orden de las canciones. Algunos seguimos apreciando esto. El disco comienza así como muy calladito y se expande y se expande. Cuando estuvo terminado los jefes del sello, con mucho amor, con mucho respeto, me dijeron “¿qué te parece si la secuencia va un poquito así?… ¡Nos encanta tu secuencia! Pero esta secuencia puede conseguir este efecto”. Porque es un sello al que aún le importan estas cosas. Todo el mundo quiere declarar que la industria musical está muerta. Y lo está en muchos sentidos, y está bien que así sea. Pero es una declaración que no tiene en cuenta a la gente que todavía compra música y disfruta de tener álbumes. Yo sé que esa gente todavía existe porque yo soy uno de ellos. Somos dinosaurios, pero existimos. Por eso elegimos hacer esa secuencia que ellos sugirieron para que tú puedas tener esa experiencia. Me hace muy feliz y gracias por haberlo escuchado de esa manera. Pero en verdad es mérito del sello.

“La realidad de Alejandro (Jodorowsky) es más mágica que cualquier cosa que te puedas imaginar”.

De todas maneras, más allá de esa progresión, hay algo que vienes haciendo ya desde “Cripple Crow” que es añadir elementos de todo tipo de música, desde ritmos caribeños hasta glam-rock y, en este último disco, incluso introduces algún sintetizador…
Sí, aunque creo que cuando era más joven lo que quería era explorar todos esos estilos y géneros de todo el mundo. Quería explorar no sólo regiones geográficos sino también épocas. Pero hoy en día cuando escribo las palabras utilizo el genero o el estilo que las va a soportar mejor. Por ejemplo hay una canción en el nuevo disco que se llama “Fig in Leather” y el estilo es ítalo-disco, con melodías orientales. El tema trata sobre una persona mayor tratando de seducir a una joven con tecnología totalmente obsoleta… así que es una seducción que va a fallar. Una seducción que nunca va a ser consumada. Una tragicomedia. El anciano quiere mostrarle al joven su “maquina de respuestas”. Y no sólo tengo una máquina de respuestas, también tengo un limpiador para la máquina de respuestas. Y un cajita para el limpiador. ¿Te gusta eso? Es totalmente idiota (risas). Es una persona convencida de si misma pero totalmente delirante. Así que me parecía que el italo-disco era lo que mejor le iba. El genero es el motor de la historia narrativa.

¿Cómo construyes tus canciones? ¿Primero tienes una idea que quieres desarrollar? ¿Comienzas con las melodías?
Es casi como un modelo de negocio arquitectónico. Mis cuadernos son mitad letras y mitad notas de cómo quiero que sea la canción. Cuestiones técnicas como el tipo de bajo, este pedal, este filtro de guitarra, este sintetizador… experimentos. También apunto películas o ideas que pueden ser una influencia para la canción. Es como si necesitara tener toda la información para construir la canción. Y claro, el concepto central. Qué puede ser cualquier cosa. Por ejemplo, “conejo”. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué significa esto? ¿Cómo vas a darle vida a este conejo? ¿Cuál es la historia de este conejo? ¿Qué hace un conejo en una canción? ¿Qué tipo de conejo es? ¿Qué le gusta comer? ¿Cuándo nació este conejo? ¿Cuáles son sus aspiraciones y sueños? Y así comenzamos a crear una historia y después viene la música. La música se va a convertir en un motor para la historia.

Me parece curiosísima tu forma de componer… ¿Crees que esa forma tan poco ortodoxa de escribir canciones tiene que ver con el hecho de que seas también artista plástico? ¿Son actividades muy diferentes para ti?
Bueno, sí. Son diferentes compartimentos de mi persona. Especialmente hoy en día que divido el año en dos etapas diferenciadas. Paso la mitad del año componiendo y grabando música y la otra mitad pintando. Lo tengo totalmente dividido. El único momento en que se interceptan es cuando termino el álbum y tengo que hacer la portada. Bueno, no es tanto “tengo” como que “quiero”. ¡Quiero! Ese es el único momento.

De las dos actividades ¿Cual te aporta más satisfacción personal?
Solamente la práctica. Cuando digo que todavía no he escrito una canción que me guste, cuando digo que estoy tratando de escribir una canción buena… hay realidad en eso, pero más que nada es un chiste porque nunca voy a escribir una canción que me guste. Así no se juega el juego. El juego no tiene instrucciones porque es un proceso continuo, es una práctica ¿A donde llegamos? Quién sabe y qué importa.

(Amablemente, los responsables de la discográfica me indican que tan sólo me queda una pregunta)

Por último quiero preguntarte algo que me provoca cierta curiosidad. Sé que colaboraste con Adanowsky hace unos años y muchos de tus videos tienen una simbología muy similar a sus películas, pero cuando estaba preparado esta entrevista leí en un blog mejicano que eres sobrino de Alejando Jodorwosky, ¿Es eso cierto?
Interesante (larga pausa). Tú me recuerdas un poco a Adán ¿Sabes?… La verdad es que nunca suelo hablar de esto. Pero sí, Adán es mi primo. No inmediato. Primo lejano. Pero a Ale yo le llamo tío… para mi es una super influencia ¿Cómo no? Es el gran maestro, el gran mago. Trato de no hablar mucho sobre esto porque para mi es una influencia tan grande que en cierto modo lo siento como algo muy íntimo. Pero también de una manera muy simple. Por ejemplo, sin esa relación yo no hubiera descubierto nunca a Don Cherry. Por decir un ejemplo muy simple. “El Topo” y “La Montaña Sagrada” son dos de las obras de arte más increíbles del mundo. Bueno, empiezo con esas dos pero podría seguir con “Santa Sangre”, “La Danza de la realidad”… son todas increíbles. Y acaba de salir el trailer de la nueva, “Poesía sin fin”. La realidad de Alejandro es más mágica que cualquier cosa que te puedas imaginar. Estar cerca de Alejandro es como estar leyendo un libro sagrado. Es como estar cerca de Don Juan (nota: el de Carlos Castañeda) y cerca de un chamán de Siberia y con Alesteir Crowley y ¡todos! Todo en él se convierte en magia. De repente todo, absolutamente todo, está pasando por una razón.