Partamos de la base de que Kristin Hersh, la entrevistada, es una mujer simpática, expresiva, agradable,madre de dos hijos, un espíritu inquieto, una artista capaz de componer a la velocidad del rayo y con la soltura de los grandes, una leyenda gracias a esas Throwing Muses que dejaron su nombre marcado con letras de oro en la historia del rock alternativo, gracias a sus álbumes en solitario,a esa magia y gracia que la caracterizan. Kristin Hersh es, en cierta manera y según quien esto firma, la esencia del rock, una esencia que, desgraciadamente,”Strange Angels” sólo recoge en parte.

Desaparecer dentro de una canción. La esencia del rock está escondida en una habitación de un hotel dando el pecho a un niño que es el culpable de que nos quedásemos sin ver jamás en España a la banda de su mamá. La esencia del rock, puesto que su trayectoria apenas refleja el más mínimodefecto. No lo ha hecho cuando, a mediados de los años ochenta, inició su periplo al frente de la vanguardia del rock, centrada en los primeros Throwing Muses -por aquel entonces reflejados en el espejo curvo de los Pixies-.; desde que se conviertieran en autopista de electricidad pop al marchar su hermanastra, Tanya Donelly; cuando apostó por ser compositora clásica mientras el rock se olvidaba del puñetero grunge,y constructora de susurros gritados cuando ha preferido enfrentarse a sus canciones sólo con una guitarra acústica, atronadora o zalamera según el día. La esencia del rock me acoge con una mirada de madre y se encuentra con mi lamento porque parece que ya no quiere hacer rock. “No, me encanta hacer rock, querría hacerlo ahora, pero los Muses no conseguimos suficiente dinero para hacer otro disco, ni otra gira. Incluso estábamos dejando de pagar nuestros alquileres, y los tres hemos pasado ya los treinta (el niño se cae en la habitación de al lado) como para andar así (se va a por el niño y vuelve con él)”. Cuando tienes niños, no puedes arriesgarte a quedarte sin dinero. Fuera caen copos de nieve de primera página de periódico. Dentro, su pecho bulle, y el mío está helado al chocar con la esquiva realidad de quien fue rebelde y ahora escupe la verdad que otras bandas jamás se atreverán a confesar.De todos modos (éste es mi papel), he de sugerir el componente necesario de inmadurez del rock, al que le duelen los músculos anquilosados.“Puede ser que, simplemente, me enamorase de la guitarra acústica,que es una forma de tocar mucho más sincera, porque los seres humanos somos instrumentos acústicos y entendemos mucho mejor cuando le pegas fuerte a la guitarra, o cuando gritas, así que “Strange Angels”nació del respeto por los instrumentos, pero esa es mi respuesta personal puesto que me parece que el negocio del rock está cansado de bandas de rock. Las bandas de rock no se han reinventado en muchísimo tiempo. Nirvana eran estupendos, pero hacían una música que ya se escuchaba por lo menos, diez años antes de que se les ocurriese la más mínima idea sobre hacer música. Ellos son el caso más conocido que sirve para demostrar que tenemos que parar un poco y tocar algo que no sea rock durante un tiempo. De esa forma podremos reinventar poco a poco el rock. ¿Será por eso que Dee Dee Ramone le comentó hace poco a un amigo que el rock está muerto?”.Seguro, porque, incluso esa gente, debe tomarse un respiro, aunque no importa que digan que está muerto, mientras haya quien siga tocándolo o escuchándolo. Pero no quiero entenderlo porque los últimos años de Throwing Muses fueron para Kristin los más estables.“Creo que “Limbo” era perfecto y aquella fue la mejor banda que tuve. Lo único que se puede añadir son las reediciones de nuestros primeros dos discos en una caja con maquetas, cinco temas extra y cuatro canciones que grabamos cuando teníamos dieciséis años o una edad embarazosa como esa”.

La esencia del rock comenzó a hacerse acústica cuando descubrió que no podía compaginar tan bien como deseaba el papel de madre y el de rockera de pro. Incluso tuvo que suspender su única gira española porque su hijo Wyatt pedía paso.“Fue un poco dramático, porque hice giras durante mis dos primeros embarazos, pero éste lo he llevado un poco peor, con vuelos muy largos y conciertos programados demasiado tarde. Así que me lo tuve que plantear, porque si hubiésemos venido a España, habríamos muerto tanto el niño como yo. Lo siento mucho, porque los Muses no existen ya y, sin saberlo, aquella fue la última gira. Aunque hicimos otra por América poco después de que naciese Wyatt, una sin repertorio fijo. Aparecíamos en el escenario y tocábamos lo que los fans quisiesen oír. Fueron conciertos muy largos, como asistir a tu propio funeral, pero fue una manera muy buena de decir adiós.Aunque alguna vez sentí la necesidad de abandonar el escenario porque era demasiado triste tocar aquellas canciones. No sé cómo ni cuándo podremos volver a tocar y ni siquiera si lo haremos. La verdad es que fui la madre más viajera y menos descansada que ha habido”. Pero he venido aquí a preguntar sobre “Strange Angels”, una continuación de “Hips and Makers” más cuidada y tan desgarrada como aquella, aunque haya quien no quiera o no pueda ver más que el fin de una época (¿La de los ciegos?)entre las notas del disco. Por lo menos, ahora, ha aprendido que no puede mostrar más confesiones calificadas de obscenas, como “The Letter”:“No pude superarlo, fue demasiado fuerte emocionalmente para mi y no creo que sea muy profesional para alguien que compone, hacer cosas así.Como compositora, tengo que desaparecer en las canciones que escribo. “The Letter” hirió mis sentimientos y no fui capaz de desaparecer en esa canción con respecto a la música”. Este disco es un disco de silencios y mucho más un susurro que un grito. A través de los silencios y de ciertas partes de las letras, se han conectado todas las canciones, algunas de ellas de una manera literal, así que no debería haber demasiada diferencia entre la música y los silencios.El rock esencial se ha diluido en las notas de una guitarra y de muy pocos instrumentos más. Instrumentos sugeridos casi imperceptiblemente,como un regalo para el escuchador atento. “Las canciones sólo pedían pequeñas cosas. Nunca quise recargarlo demasiado, de manera que sonase como si se hubiese tocado en un lugar en el que no hubiese mucha gente, así que conseguí que sonasen pequeñas,sin demasiados planos”. Fue la terapia necesaria tras la separación de Throwing Muses. Así que, a partir de ahora, tendremos a una mujer a la que, a la fuerza, le ha terminado pareciendo más fácil tocar en solitario. “Se hace muy fácil desaparecer dentro de una canción, ya que no tengo que preocuparme de encajar con los otros músicos, ni fijarme en el repertorio, ni en el equipo, ni pensaren nada más que en el pequeño pedazo de madera que hay entre mis manos”. El problema se producirá cuando publique un disco de folk, en el que incluirá las canciones que le cantaba su padre de pequeña. Temas mordaces que dibujan a la mujer como una extensión del hombre (alcohólico), a la que hay que dar una lección de vez en cuando y, si es necesario, asesinar a tiempo. Si Tanya tuvo que explicar hasta la saciedad que “Feed the Trees” no era una canción machista, no puedo imaginar (sí puedo, eso es lo malo), cómo caerá este chiste macabro y esperpéntico sobre la testosterona.“Lo se, pero así es mi sentido del humor y aunque vaya a haber quien las encuentre graciosas, van a despertar muchas suspicacias, lo sé”.

“Strange Angels” está publicadopor 4AD-Everlasting Caroline.