“El concierto, tal como lo entendemos nosotros, es el final de un ritual”
Entrevistas / Derby Motoreta’s Burrito Kachimba

“El concierto, tal como lo entendemos nosotros, es el final de un ritual”

Pablo Tocino — hace 1 mes
Fotógrafo — Noemi Elías

En menos de un año y medio, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba han vivido un abrumador giro en sus vidas. Por el camino han sido Demoscópicos de esta revista, actuado –entre muchos otros– en el Monkey Week de Sevilla, el Primavera Sound o el Bilbao BBK gracias a su disco de debut “DMBK” (19). Este mes, además de iniciar una nueva parte de su gira, lanzan un single homenaje a “La leyenda del tiempo” de Camarón de la Isla, que lleva por título “Nana del viejo mundo” (Primavera Labels/Universal, 19).

Los sevillanos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba han pasado, en apenas unos meses, de ser prácticamente unos desconocidos en su propia ciudad a movilizar a movilizar a miles de personas en festivales pese a estar todavía programados en horarios modestos. Pero, entre tantos cambios, ellos se han mantenido firmes y constantes en su devoción por lo que hacen y, sobre todo, en su espíritu de trabajo y lucha por conseguir lo que quieren. Porque si algo tienen claro DMBK es precisamente lo que quieren.

Me siento con Miguel ‘Dandy Piranha’ García y Scott Gringo en un bar cercano a la Alameda de Sevilla, y lo primero que les pregunto es cómo han vivido el giro brutal que han dado sus vidas.

Hace menos de un año hablé con vosotros durante el Monkey Week, y cómo ha cambiado la cosa en menos de un año, ¿eh? ¿Cómo habéis experimentado todo esto?
(Miguel) Pues lo hemos disfrutado mucho y hemos aprendido muchísimo. Tocar tanto y currar tanto para algo que ves que está dándote resultado inmediato, eso es una maravilla. Hace dos años nos sentamos este y yo con una cerveza para hablar de montar un proyecto, y decíamos “illo, yo lo que quiero es montarme en una furgoneta, ir a un festival a tocar para miles de personas, montarme en la furgoneta, ir a otro… y que eso me de para ganarme la vida dignamente”. Y mira… del Monkey p’acá la verdad es que ha sido el sueño.
(Scott) Sueño total, tío. La peña loca con nosotros, nosotros locos con la peña… mira, hemos entregado el cartel de la gira de otoño hoy. Y la verdad es que cuando lo he visto me he acordado de cuando veía carteles así de grupos grandes, y pensaba siempre “hostia, y esto son solo los conciertos de otoño… mira los cabrones”. Y ahora los cabrones somos nosotros (ríe).

“Tenemos experiencia no solo en hacer música que nos guste, sino en crear una propuesta completa, hasta el punto de ponerle una etiqueta y crear algo alrededor de ella”.

Os nombraba el Monkey y es que en este Monkey también vais a estar… pero con el nombre unos pocos lugares más arriba.
(Scott) Hemos experimentado el Monkey total. Tali y su gente apostaron por nosotros cuando teníamos solo dos canciones en Bandcamp y un videoclip, y aún así nos puso, en el Monkey Weekend de El Puerto de Santa María, en la Plaza de Alfonso, en la mejor hora… ¡y fue solo nuestro tercer concierto como banda! Tali es que es como un hermano ya para nosotros, nos ha salvado el culo más de una vez, se ha portado genial con nosotros. Y bueno, del Weekend pasamos al Monkey Week de Sevilla, prácticamente como unos desconocidos, y ahora estamos de cabeza de cartel.
(Miguel) En este Monkey cerramos un ciclo, desde luego.

El cambios de estatus también se refleja en los titulares; recuerdo uno de Fernando Navarro de El País en el que os calificaba de “la próxima gran banda española”, después de veros en concierto en la fiesta Demoscópica de Mondo Sonoro en Madrid.
(Scott) Nosotros vamos con la cabeza en la tierra, tío, pero evidentemente una crítica de Fernando Navarro, en un sitio así, lo que decía, de esa manera… es acojonante. Íbamos por Madrid cuando nos la pasaron por whatsapp, y nos miramos éste y yo, nos pegamos un abrazo, y no nos comimos la boca porque había más gente (ríe). Nos sirve para decir “illo, estamos en el camino”, pero tampoco se nos va la cabeza.

Que podría ocurrir, porque el cambio ha sido muy bestia en muy poco tiempo. Pero imagino que influye que ni tenéis dieciocho años ni esta es vuestra primera banda, y sabéis cómo va esto.
(Miguel) Yo creo que la clave es no pensar que eres mejor que nadie porque te esté yendo bien. Porque hay proyectos que son la hostia y que a nivel de repercusión no están funcionando. ¿Que a nosotros nos va bien? Pues aprovechémoslo y sigamos palante, pero no para sentirte mejor que nadie.
(Scott) Son determinantes las horas de vuelo y de carretera que tenemos ya en el cuerpo. A mí, te lo digo sinceramente, esto me pasa con veinte años y se me hubiera ido la flapa. Porque se te va. Es un cambio muy de cero a cien.

Lo de cero a cien es un poco, salvando las distancias, lo que pasa con la gente que sale de “OT”, pero claro, ellos suelen tener menos edad, menos experiencia… entonces se dispara más aún.
(Scott) El que se descalabren los de “Operación Triunfo” es como que se descalabren los de “Gran Hermano”, que en el primer año se tira todos los fines de semana haciendo bolos en la discoteca y al año siguiente ya no tienen nada. Es que “OT” no es un concurso de música, es un reality show, y como en cualquier reality, se trata de la gente viéndote a ti, simplemente. El único problema que yo tengo con “OT” es que lo emita la televisión pública. Es un programa lícito en una privada, pero gastar dinero público en él… hay que gastarse dinero en fomentar la cultura real.
(Miguel) Programas como “La hora musa” o “Un país para escucharlo”… “Un país…” nos dio un empujón brutal. “OT” no es que sea otra liga, es que es otro deporte. Nosotros no jugamos a eso, para nosotros la música no es un concurso ni una batalla, ni te tienen que votar, ni tenemos que caerte bien… la música es una propuesta artística que la gente entiende o no entiende.
(Scott) Nosotros vendemos lo que hacemos, no lo que somos. Es otro deporte, sí. Es piragüismo y nosotros hacemos waterpolo.

Contáis que el nombre de la banda fue el resultado de reflexionarlo con el calor de una tarde de verano sevillano. Concretamente, hace dos veranos. ¿Qué diferencias hay entre ese verano y este que se está acabando ahora?
(Scott) Ya es que no solo el verano… El año entero está siendo rock & roll. Carretera, concierto, carretera, concierto.
(Miguel) Pero no jugamos al cliché de rock & roll de “somos unos borrachos muy sexys”.
(Scott) Los festivales flipan con nuestra puntualidad, “¿ya estáis aquí?” (ríe)
(Miguel) Hombre, es que somos artesanos de esto. Aunque nuestra estética sea setentera, lo que nosotros hacemos es actualizar todo eso. Y pasa por reírse de todos esos clichés. Que sí, que nosotros nos emborrachamos y nos lo pasamos de puta madre, pero lo primero es tocar, dar un buen how y que esto siga creciendo y siga hacia arriba, y que si el primer disco está guay, el segundo esté diez veces más guapo.

¿Y de dónde viene el nombre? Sé que habéis dicho que no es por algo concreto, pero no sé si la intención era crear un nombre como éste, que todo el mundo que lo escuchase dijese “¿qué coño?”. Un poco lo que decía Santi Balmes que quisieron hacer ellos con Love Of Lesbian, para llamar la atención entre tantas maquetas.
(Miguel) Mira, el nombre surgió en una tormenta de ideas, pero es que vimos que casaba totalmente con la colgaera que ya de por sí era nuestra propuesta. Tenemos experiencia no solo en hacer música que nos guste, sino en crear una propuesta completa, hasta el punto de ponerle una etiqueta y crear algo alrededor de ella, como hemos hecho con lo de la kinkidelia. Durante ensayos fueron surgiendo nombres, y ya Scott dijo: “hasta aquí, nos quedamos con esto”. La propuesta era muy loca, y el nombre tenía que ir acorde con eso.
(Scott) El proyecto en sí, desde que nace, nace con una pretensión de universo total. Para que te metas en él. Entonces el nombre es clave. Con el nombre nos decía la peña “es muy largo, dónde vas”, “con ese nombre no se llega a ninguna parte”… pero mira. No hemos hecho un estudio de mercado sobre eso, pero sí teníamos la pretensión de hacer una propuesta, y una pretensión de hartarnos de tocar, como de hecho estamos haciendo.

¿Qué pensáis que tiene Motoreta que vuestras bandas anteriores no tenían para poder pegar el pelotazo?
(Scott) Muchas cosas. Hay conjunción, hay momentos en el tiempo concretos, hay el saber trabajar, saber dividir el trabajo y saber delegarlo. Hay que cubrir todas las zonas de trabajo, no que el dormitorio esté de puta madre y el baño siga por alicatar.
(Miguel) Actualizar la oreja. Ahora escuchamos música actual que hace unos años era impensable que escuchásemos algo más allá de Led Zeppelin que no fueran The Black Keys. Éste y yo escuchamos trap, por ejemplo. Y hemos visto lo bien que se lo monta esa gente a la hora de sacar sus cosas y de comercializar.
(Scott) Y también… mira, a mí me flipan The Beatles, pero los Beatles tocaban la música de su momento, los Zeppelin también, y nosotros no estamos tocando la música de ese momento, sino la de ahora.
(Miguel) Hemos actualizado la CPU e intentamos tocar algo fresco y actual.

Recuerdo que cuando hablamos en el Monkey me comentabas que la imagen era algo muy importante para vosotros, me ponías a Bowie como referencia además de a Triana y a King Gizzard, etcétera. Que antes los sellos construían el producto del artista, y ahora el artista tenía que ofrecerle ya algo al sello para que se fijasen.
(Scott) Hombre, claro, la imagen es muy importante. En la historia de la música ha habido gente que se ha dado cuenta de eso y gente que no. Pero a día de hoy todo el mundo es consciente de ello, y quien no sea consciente debe trabajar en eso si quiere tocar.

“Dentro de esa miseria, nos terminamos hermanando, estar en la miseria nos hizo hermanos”.

(NdE: Hacemos una pausa porque viene un señor tocando con la guitarra varias canciones, entre ellas una mezcla de “Volando voy” y “Volare”. Como la grabadora no puede registrar sus respuestas, esperamos a que termine, y mientras Scott comenta recuerdos de su infancia con “Volare”, y los trucos que le dio a Miguel en su momento para tocar en la calle y atraer a los turistas. Acabamos charlando sobre la idiosincrasia sevillana, lo que desemboca en la siguiente pregunta).
¿Quiénes sois de Sevilla en la banda?
(Scott) Nadie (ríe)
(Miguel) El bajista es de El Puerto de Santa María, el batería nació en Cádiz pero lleva casi toda la vida en Sevilla, yo soy de Mérida y los otros tres son de Sevilla, pero de pueblos: Dos Hermanas, Gines y Morón.
(Scott) Pero ahora vivimos todos aquí, la banda sí es sevillana.

Una de vuestras bazas está en los directos. Incluso quienes a priori no conectan mucho con vosotros en lo musical, luego os ven en concierto y salen encantados.
(Scott) El concierto, tal como lo entendemos nosotros, es el final de un ritual. Es donde tú ya estás encima de la pirámide, le cortas el cuello a la cabra, le sacas el corazón, la sangre salpica y todo el mundo está ahí chillando. Donde los dioses truenan y se abre el cielo. ¿Sabes lo que te digo? Todo lo del disco, los ensayos, la creación, la imagen, todo eso son los escalones de la pirámide. Por eso la peña termina conectando, porque lo que está viendo no son seis tíos tocando, ves a seis chamanes encima de una pirámide haciendo rituales.
(Miguel) La conexión con el público está siendo una pasada. En el que tuvimos hace poco en el CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla) fue bestial la cosa…

En ese tocasteis además con Vera Fauna y con Quentin Gas. Y todas las entradas agotadas a pesar de ser finales de agosto en Sevilla, con todo el calor…
(Miguel) Fue muy bonito. Quentin Gas, que además Scott toca el bajo ahí, abrieron una puertecita, y por ese camino hemos entrado nosotros. Fue muy bonito que ese momento de haberlo vendido todo, con gente en la calle haciendo reventa… fuese con bandas amigas. Porque vamos, la noche antes estaba yo en el Pumarejo tomándome unas birras con los Vera Fauna. Eso fue un póker de ases. Montamos un pogo entre el público al final y todo.
(Scott) Aquel día era un cumpleaños, tío, una comunión, un viaje de fin de curso. (ríe)

Como tipo de concierto era muy distinto al que tuvisteis meses atrás en el Bilbao BBK Live, pero ambos fueron de fábula.
(Scott) En el escenario principal, que era acojonantemente grande… (ríe)
(Miguel) Nosotros llegamos allí para la prueba, nos vimos en el mastodonte ese y pensamos: “madre mía la que vamos a liar, chaval”. En el Norte es que estamos flipando, tanto en el BBK como cuando hemos ido hace poco a La Coruña para el Festival Noroeste. Llegamos a las seis de la tarde, había una banda de folk tocando, se veía espacio, la gente sentada… y yo pensando “como vea alguno sentado cuando empecemos a tocar, me tiro encima”. Subimos al camerino, y cuando bajamos, había allí tres mil personas. En media hora. En el Norte nos están tratando de puta madre. Y también en Madrid, fue muy guay cuando tocamos en el Barceló, primero en la Demoscópica de Mondo y luego en la programación de San Isidro, y la entrega de la gente… madre mía. O sea que sí, no solo en Sevilla estamos teniendo este tipo de conexiones. Es que hasta cuando fuimos a Portugal, al Paredes de Coura. Abríamos el festival, eran las seis de la tarde, y aún así aquello estaba petado, con la peña haciendo pogo desde el primer minuto.
(Scott) Además estamos consiguiendo un público muy guay, una base intergeneracional y que además rompe las barreras entre público y grupo.
(Miguel) Estamos siendo muy transversales en las generaciones, viene gente a los conciertos de dieciocho años y gente de sesenta y cinco. El que tiene dieciocho viene porque le resulta fresco y actual, y el que tiene sesenta y cinco viene porque le recuerda a su época aún reconociendo que es algo actualizado. Y eso es precioso. Cuando terminamos de tocar nos pegamos un buen rato firmando discos, y en Santander me vino un señor de sesenta y cinco años con lagrimones en los ojos diciendo “tío, hacía años que no sentía una cosa así en un concierto”. Eso es muy bonito.

Sé que venís de distintas bandas, pero no habéis contado nunca a fondo cómo os conocisteis y cómo surgió Derby Motoreta…
El germen de la banda viene de hace cinco o seis años. Migue, Ale y yo estábamos cada uno en una banda, y Migue nos decía de hacer una superbanda. Las tres bandas éramos un poco coetáneas… o sea, que las tres estábamos en la miseria absoluta (ríe). Y queríamos emerger las tres, queríamos que cada uno con nuestra banda tuviese lo que tenemos ahora con esto. Dentro de esa miseria, nos terminamos hermanando, estar en la miseria nos hizo hermanos. Pero bueno, lo de la superbanda quedó un poco en el aire, hasta que dio la casualidad de que la banda de Migue y la mía participaron en un concurso para tocar en el Festival Anfirock… Me has dicho que te lo cuente largo, ¿no? (ríe)

Sí, sí, tú expláyate lo necesario…
(Scott) Pues las tres bandas tocamos en el festival, y durante la catarsis de la noche decidimos asentar la idea de hacer esa banda. Se terminó armando la banda, éramos tres más Varón Brandy, hicimos ensayos… pero aquello se fue al garete. Las tres bandas se terminaron disolviendo, Migue se fue a Edimburgo y el proyecto se quedó en la nada. Y cuando Migue decide volver de Edimburgo empezamos a intentar retomar eso, o armar otra cosa. Migue y yo nos pasábamos cosas por Internet, mirábamos por dónde podíamos tirar y tal, y justo la semana que él volvía de Edimburgo, coincidía que yo tocaba con Quentin Gas en el Festival Interestelar. The Milkyway Express también tocaba en el Interestelar, el del 2017. Y aquí se produjo una conjunción astral parecida a la del Arcirock, nos juntamos en el backstage y volvimos a fluir. Tony Picante, batería de The Milkyway Express, se nos unió también. De hecho, en menos de cinco minutos creó un grupo de whatsapp, nos metió dentro, junto al resto. Y nos pusimos a tocar. Ese verano empezamos a arrancar, salió lo del nombre, etcétera. A finales de febrero de 2018 fue cuando sacamos las dos primeras canciones y el vídeo de “El salto del gitano”, que fue lo que hizo que terminase de cobrar sentido. Estábamos con las bromas de la kinkidelia, pero con el tema de Eloy de la Iglesia en el vídeo… todo hizo “clic”. Durante todo 2018 nos propusimos sacar tres singles y dar a conocer el proyecto, y ya con el primero nos llamó El Segell. Empezamos 2018 llenos de ideas y de fechas, trabajando para 2019; estábamos trabajando para ser la banda de 2019. “Señores, vamos a por la banda de 2019, vamos”.
(Miguel) Y se cumplió.

Estáis con El Segell, pero Universal también tiene un papel ahí, ¿no? ¿Cómo es la cosa con ellos?
(Scott) Universal es nuestra distribuidora, eso son los tratos que tienen los sellos con sellos (risas)
(Miguel) Pero sí que nos hemos reunido con ellos, les hemos puesto cara, han opinado… pero el grueso del trabajo lo hacemos con El Segell. Y estamos encantados con ellos. Están por la música, les mola el proyecto y son muy buenas personas. Currar con gente que sabes que no son mercaderes, sino que están al arte y a la propuesta, es muy importante, y es lo que nos pasa con ellos, o con Tali.
(Scott) Detrás de cada propuesta de trabajo hay siempre mucha gente. Aunque salga solo el nombre de un nota, no es esa persona sola.
(Miguel) Rosalía ha sido muy inteligente eligiendo el equipo de trabajo que ha elegido. Rascas un poquito y ves que hay un equipo fantástico, aparte de la genialidad que es ella, pero que hay un equipo increíble detrás.

¿Qué es lo próximo que vamos a escuchar de Derby Motoreta?
(Scott) Sacamos en breve dos versiones de “La leyenda del tiempo”: una con Rocío Márquez, “Viejo mundo”, y otra solo de Derby, “Nana del caballo grande”, para la que sacaremos videoclip. Trabajar con Rocío ha sido maravilloso. Desde que nos juntamos a comer con ella para ver cómo lo proponíamos ha sido… los mejores son los más humildes, es gente que está para currar y para no mirar a nadie por encima del hombro.

¿En la canción con Rocío habéis querido combinar un toque de ella y un toque vuestro para versionarla? ¿O ambas versiones son muy fieles a las originales de Camarón?
(Scott) No, no, está todo motorizado (risas). Esto viene del Monkey Weekend de este año. En El Puerto de Santa María se preparó un homenaje a Camarón y contaron con nosotros, así que hicimos un trabajo allí de adaptar, no tanto versionar, varias canciones de Camarón. Puede que sea la odisea más grande a la que la banda se ha enfrentado. Porque, hostia, versionar a The Beatles es complicado, pero a Camarón…

A mí me daría más respeto versionar a Camarón que a The Beatles.
(Scott) Exactamente. Y encima “La leyenda del tiempo”. Estamos tocando los pilares de la tierra, ¿sabes? Es una cosa mastodóntica, que igual si eres guiri lo haces y al carajo, pero nosotros, siendo de aquí, uf. Entonces, puesto que hicimos un trabajo importante, pensamos que era una pena que se quedara solo en el Monkey Weekend, así que surgió la idea de grabarlo. Se nos ocurrió sacar un single “Viejo mundo”… Y la verdad es que para nosotros esto es un regalo a nuestra gente… con esto ya nos vamos (ríe). Hemos hecho este disco, hemos hecho la versión de Camarón, la hemos grabado, ¡ya podemos retirarnos!

¿Y cómo habéis conseguido que en la misma canción esté el espíritu de Rocío, el vuestro y el de Camarón?
(Miguel) Mucho trabajo, tío. Estábamos ya inmersos en la creación del segundo disco, pero dos meses antes del Monkey Weekend paramos para dedicarnos solo a lo de Camarón, porque queríamos que estuviese bien, era algo importantísimo.
(Scott) Y no queríamos versionar el tema, sino adaptarlo al universo Motoreta. Queríamos hacer una mezcla de identidades. No suprimir nuestra identidad ni convertirnos solamente en canal; queríamos ser un canal, pero con un filtro. Ha sido un trabajo de mucho cariño, mucho respeto y mucho amor. Además el arte va a ser increíble. Va a salir en vinilo y el vídeo esperamos que esté a la altura…
(Miguel) Mira la portada, tío… es una pasada (nde: me la enseña y confirmo que, efectivamente, lo es)

¿De quién es?
(Miguel) De Smoke Signals. Es un chaval al que conocimos en el BBK. Me enseñó un dibujo que nos había hecho tocando, y era acojonante.
(Scott) Creo que estaba allí contratado de dibujante. Y el tío ofreció sus servicios, chequeamos lo que hacía y, hostia, fue como caído del cielo. Nos pusimos en contacto con él y, de nuevo, las piezas hicieron “clic”.
(Miguel) Ya con la primera propuesta fue un “sí”, pero al ver el final…

“Ahora mismo hay muchas propuestas en Sevilla que son la puta hostia, desde Quentin Gas a Bronquio pasando por Riverboy o Los Reyes Magos o Vera Fauna”.

¿Pensáis que quizás no se ha valorado lo suficiente al rock andaluz? ¿O incluso que no hemos sabido explotarlo nosotros?
(Scott) Triana se acabó porque se murió Jesús, llegó la Movida y lo que nació en el centro de Madrid eliminó un montón de música que se hacía en el resto del país, no solo en Andalucía, sino en más sitios, en el País Vasco por ejemplo.

El rock radical vasco…
(Scott) Exactamente. Eso está silenciado, por eso te lo pongo como ejemplo. Las cosas parece que si se sacan de Madrid o Barcelona… ahora, también influye que el andaluz peca mucho de no valorar lo que es ni lo que tiene. Que no se trata de pensar que somos los mejores del mundo, pero tampoco de la falsa humildad y del rollo señorito, del “señor, perdóneme por existir”.
(Miguel) El rock andaluz cayó un poco en el olvido y nosotros estamos muy contentos de que haciendo nosotros lo que hacemos, esté volviendo al foco. El otro día me comentaba de Jerv.agz de ANTIFAN que después de ver nuestro concierto se había pasado toda la mañana escuchando Triana. Imagínate la ilusión. Pero no creo tampoco que nosotros estemos haciendo rock andaluz propiamente dicho, estamos haciendo nuestra propuesta, que es la kinkidelia y que tiene elementos del rock andaluz, pero también de la psicodelia y de más cosas. Además, esto de la kinkidelia es la primera propuesta que nosotros ponemos encima de la mesa, pero habrá más. Si dentro de tres años nos da por mezclar música sefardí con electrónica… nosotros aquí hemos venido a jugar (risas).
(Scott) Nos duele la boca de decir que no hacemos rock andaluz porque entendemos que nuestra propuesta va más allá. Pero a nosotros nos flipa, y nos flipa que haya gente joven descubriendo el rock andaluz por nosotros. Eso es como la chavalita de catorce años que empieza a escuchar a La Paquera por Rosalía. Eso está de puta madre, pero Rosalía no pretende que tú escuches a La Paquera, ella está a su movida, y nosotros estamos a la nuestra.
(Miguel) Y que el foco se venga a Sevilla, tío. Eso también es importante. Sevilla es muy intermitente en repercusión y en propuestas. Y ahora mismo hay muchas propuestas en Sevilla que son la puta hostia, desde Quentin Gas a Bronquio pasando por Riverboy o Los Reyes Magos o Vera Fauna. Y si esta brecha que nosotros estamos abriendo sirve para que otras propuestas de aquí también puedan entrar.

¿Cómo veis la escena sevillana?
(Miguel) Pues mira, el otro día lo dije en el concierto. Ha sido importantísima la labor de la Sala X en Sevilla. Apuestan por una diversidad brutal. Que si por trap, por fiestas de cumbia, por conciertos de blues, por shows de metal, por shows de electrónica, por shows muy diversos… y eso ha hecho que el resto de salas decida abrir también su abanico. El que haya propuestas nada comerciales que hayan funcionado en la Sala X, ha obligado al resto de salas a arriesgarse un poco más. Y eso está siendo importantísimo a la hora de crear una escena musical. La Sala X ha sido esencial en el germen que se ha creado.

Tras el videoclip de “The New Gizzz”, ¿habrá más singles del disco? ¿O estáis ya pensando en el segundo?
(Scott) No, no, ese fue el cierre. Ya estamos totalmente con el segundo.

¿Y cómo va el proceso?
(Scott) Estamos trabajando en ello. Le hemos dedicado tiempo ayer por la noche y esta mañana… (ríe)
(Miguel) Estamos a tope con el segundo disco, lo terminaremos en medio de la gira de otoño, y nuestra idea es que en 2020 esté saliendo el segundo álbum. Estamos en un momento creativo maravilloso, cada uno sabe lo que aportar, tiene su lugar en la banda, no nos eternizamos en peleas, etcétera. Estamos en nuestro mejor momento.

Andaluces levantaos

De maneras tan diversas como diversa y rica es la herencia cultural del sur de la península, muchos artistas han reivindicado y celebrado sus raíces andaluzas en la música. Y no hablamos solo de los clásicos: muchos lo están haciendo en la actualidad. Como ya conocemos sobradamente el recorrido de grupos y solistas actuales pero sobradamente consolidados como Los Planetas, Lagartija Nick o Mala Rodríguez, hemos hablado con algunos artistas más o menos emergentes. ¿De qué forma reivindican sus raíces y su cultura en estilos tan distintos? “No es lo que yo hago con mi cultura, sino lo que ella hace conmigo”, nos dice María José Llergo, para a continuación dejarnos sin palabras: “se impone y se sirve de mí para revelarse, como el cristal y la luz. Está plasmada en todo lo que hago, en cómo canto, cómo escribo, cómo hablo, cómo río y cómo lloro”. Sus canciones, donde el flamenco se funde con otros sonidos y sentimientos, son prueba de ello. Por su parte, Le Parody, cuyo último disco es una joya electrónica en la que el folclore está muy presente, coincide en que no es algo premeditado. “Más que una reivindicación de mis raíces lo que hay es una celebración: tomar consciencia de dónde vengo y cómo soy y mostrarlo sin complejos, con alegría. Pero cuando publiqué el primer disco me sorprendía que la gente se fijara en mi acento… Para mí era natural cantar igual que hablaba”. A Warmi, cuyo urban con toque queer mejora con cada single, le encanta usar palabras malagueñas y piensa que ese uso enriquece el contenido. “Además me divierte que quien no las conozca se plantee qué pueden significar”. “Reivindicamos nuestras raíces andaluzas comportándonos como andaluces” concluyen Vera Fauna, “eso tiene que ver con anteponer el respeto por las personas con las que compartes espacio por encima del objetivo que supuestamente os une”.

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