Hablar de El Cuarteto De Nos es hacerlo de una banda legendaria en Uruguay con más de treinta años de actividad y un álbum generacional a cuestas como es Una navidad en las trincheras (Ayuí, 1994). Es también enfrentarse a una discografía que incluye una de las trilogías más increíbles del rock latinoamericano: Raro (Bizarro, 2006), Bipolar (Warner, 2009) y Porfiado (Warner, 2012). O recuperar un cancionero cargado de letras ingeniosas y existencialistas.

La agrupación regresará a España en junio, después de diez años de ausencia con una gira en la que recorrerán ocho ciudades: Barcelona (6 junio, Apolo), Valencia (7 junio, Peter Rock) , Zaragoza (8 junio, Espacio las Armas), Donostia (9 junio, Dabadaba), Bilbao (10 junio, Azkena), Madrid (12 junio, Mon Live), Sevilla (13 junio, Malandar) y Lanzarote (15 junio, Mandala), y en la que tendrán la oportunidad de presentar su más reciente trabajo Apocalipsis zombi (Columbia Records, 2017). En la antesala a su visita Mondo Sonoro conversó con Roberto Musso, vocalista y compositor del Cuarteto.

“Tuve el desafío de incorporar mucho de nuestro riquísimo idioma en canciones de formato pop”

Hace 10 años que no os pasáis por España. ¿Cómo va a ser el concierto que ofrecéis en este tour?
Es muy especial esta vuelta a España. Nosotros hicimos dos giras en 2006 y 2007, logramos tener una base de fans muy fuerte, sobre todo con las canciones de Raro, que en aquel momento era el único disco conocido de Cuarteto De Nos fuera de Uruguay. En todo este tiempo que estuvimos sin ir hicimos tres discos más, tuvimos varios premios y nominaciones a los Latin Grammy, creo que hay mucho blico que va a querer vernos de nuevo, contando también  que hay mucha gente que nos va a ver por primera vez, lo tenemos claro. Ahora que surgió esta gira por España nos planteamos un tema y es hacer un setlist especial porque sabemos que muchos de los shows que hemos presentado a lo largo de estos años han tenido momentos importantes y muy emotivos, con canciones que quizás nunca hemos tocamos allá, así que estamos preparando dos conciertos en paralelo, uno el que estamos encarando por estos días en Uruguay, Argentina y México, y otro que es el setlist específico para lo que va a ser la gira española.

Cuarteto De Nos tiene quince álbumes y una trayectoria de un poco más de treinta años. ¿Cómo condensar eso en dos horas de concierto?
El repertorio va a ser distribuido entre la mayoría de los discos, pero en especial de Raro en adelante, que es lo que la mayoría del público conoce. No haremos tanto énfasis en nuestro último disco, tocaremos algunas canciones del Apocalipsis Zombie pero será un concierto más repartido. Lo que estamos ofreciendo como show en Latinoamérica es más enfocado al último álbum, pero hay tantas canciones y escenas que hemos hecho a lo largo de estos años, que es buenísimo que la gente en España lo pueda vivir en junio.

Hace un año que lanzasteis Apocalipsis Zombi, un álbum con el que cambiasteis de productor. ¿Cómo ha sido el desempeño de este álbum?
Venimos de trabajar con Juan Campodónico, quien ha estado detrás de varios discos de Jorge Drexler y del proyecto de Bajo Fondo Tango Club. Él es un renombrado músico y productor de Uruguay, y ha sido uno de los responsables de que Cuarteto De Nos esté hoy donde está, después de cuatro discos y casi diez años trabajando con Juan, se formó una relación muy íntima a nivel profesional y personal, y nos pareció de mutuo acuerdo volver a tener una óptica desde afuera de este monstruo de cinco cabezas que ya somos con él, sentimos entonces que a Cachorro López también un reconocido músico de Argentina y un productor multi género que ha trabajado para discos de Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro, Julieta Venegas, Diego Torres, y de un montón de artistas más, le calzaban muy bien las canciones de este álbum que tiene más estribillos pop y melodías poperas. Recién hace un año que salió el disco pero la verdad que ha tenido una vida super intensa, nos parece que lo publicamos hace mucho más, y además salió coronado con las nominaciones al Latin Grammy con la canción Apocalipsis Zombie como “Mejor tema de rock” este año.

Cuéntanos sobre la canción Gaucho Power que ha  sobresalido en este trabajo.
El gaucho es un personaje folclórico de Uruguay, Argentina, y del sur de Brasil, pero tiene sus pares con todo Latinoamérica, y la canción es mucho de ese carácter, de tener que luchar contra la adversidad, de levantarse, de no tener miedo al fracaso, de que todo nos cuesta un poco más que a gente de otros lugares, esa lucha de vencer las adversidades es lo que identifica este gaucho. Me gustó mucho lo de poner dos términos antagónicos como un gaucho del 2017 globalizado, la canción ha tenido muy buena aceptación en todos los lugares de Latinoamérica donde la hemos interpretado.

Hay una canción que ha cobrado una vigencia en especial por los venezolanos en redes sociales, y es Hay que comer. ¿Sabes de este fenómeno?
Parece que tienes una fuente informativa que te ha dicho que estamos por ensayar esta canción después de diez años, no sé quien te habrá contado porque sólo lo sabíamos nosotros cuatro. En realidad esa canción está inspirada en una crisis muy grande que hubo en Argentina en 2002, fue una crisis económica muy fuerte. La canción nace de ese momento, la dejamos de tocar y ahora tenemos ganas de re explotarla para el setlist de la gira por España. Pero a Venezuela hace tiempo que no vamos, unos tres o cuatro años, no sabíamos que la tuvieran presente.

“El reto que nos pusimos con el Cuarteto fue  atraer gente que se sintiera identificada con elementos del lenguaje que no están habitualmente en las canciones”

Una de las cosas más especiales de Cuarteto De Nos son las letras, y alguna vez mencionaste que para escribir un clásico como Yendo a la casa de Damián tardaste varios meses en el proceso. ¿Sigue vigente ese método para componer?
Las letras de la banda han sido el sello de identidad que hemos logrado construir, sin dejar de lado el envoltorio musical que tiene cada canción. Soy una persona super obsesiva y amante del idioma español, soy muy buen lector desde hace mucho tiempo. Entonces tuve el desafío de incorporar mucho de nuestro riquísimo idioma en canciones de formato pop. El reto que nos pusimos con el Cuarteto fue el de atraer gente que se sintiera identificada con elementos del lenguaje que no están habitualmente en las canciones y lo que está sonando, y por suerte lo hemos logrado. Por lo menos ha habido mucha gente que se ha identificado con los personajes y la forma de relatar las situaciones de nosotros. Es cierto, es un proceso que me lleva mucho tiempo, hay canciones que duro 3 o 4 meses dándole la vuelta hasta que siento que vencí mi autocrítica, por eso le doy mucha importancia tanto al concepto de lo que se quiere tratar la canción como al relato.

¿Qué letra es un himno de la banda?
En realidad todas las canciones que tocamos nos identifican, capaz que alguna nos cansa, pero  eso nos pasa muy poco. Hay letras como Ya no sé que hacer conmigo que marcó toda una generación, yo me sorprendí porque pensé que iba a ser una canción para mayores de treinta años como éramos nosotros en esa época, pero en realidad pegó mucho en el público adolescente, y de hecho hoy el público joven sigue mucho al Cuarteto. Vas a un recital nuestro en cualquier lugar de Latinoamérica y hay muchos entre los 18 o 20 años de edad lo cual nos parece maravilloso. Después hay una canción como No llora que relata la relación padre con hija en los tiempos que corren, fue un tema que trascendió lo musical y se volvió algo mucho más sociológico.

 

¿Uruguay ha sido importante en ese proceso creativo?
El momento en que el Cuarteto empieza a tocar seguido coincide con la salida democrática de Uruguay, nosotros vivimos la época de adolescentes en dictadura, y cuando fue el resurgimiento de la democracia nos encontró más maduros entrando a nuestra vida universitaria, ese fue un momento de ebullición increíble en todas las artes, música, teatro, cine y artes visuales. Fue una generación muy rebelde y eso nos marcó para siempre. Creo que las letras del Cuarteto habrían sido imposibles de conseguir si no hubiéramos participado de ese movimiento.

¿Siendo una banda tan consolidada en Latinoamérica por qué continuáis trabajando desde el mismo lugar?
Donde más tocamos es en Argentina, un poco menos pero igual bastante en Colombia y México, y luego en Uruguay aunque sea un país chico. En realidad mudarnos ni lo pensamos. Montevideo es una ciudad que amamos, que nos gusta, tenemos acá nuestras familias y nuestros afectos, nos encanta estar acá. Nunca se ha planteado el movernos de residencia.

¿Cómo te sientes hoy con la decisión de haber dejado tu vida de ingeniero para dedicarte por completo a la música?
La verdad que es un regalo de la vida. Son decisiones que uno va tomando y luego uno se va dando cuenta que fueron acertadas. Lo de Drexler también fue muy parecido, y creo que es algo muy generacional en Uruguay, que como sabes es un país muy pequeño, con una población bastante envejecida respecto a América Latina debido a la poca tasa de natalidad y la migración de gente joven, entonces para cualquier artista se hace muy difícil el poder sobrevivir solo de la música. Así que por eso la mantuvimos como una actividad paralela pero no lo que nos daba para nuestro día a día. En mi caso me retiré de ingeniero, Santiago el bajista de arquitecto, y cada uno de nosotros hizo una carrera, pero poco a poco la música cada vez nos fue demandando más tiempo. No fue el típico caso de querer llevar una vida bohemia, con un trabajo que no te gusta, con jefes que te maltratan, y que no te gusta hacer el horario laboral. En nuestro caso eran trabajos con muy buen ambiente laboral, nos gustaban y eran muy bien remunerados, así que la decisión de cambiar una cosa por la otra fue mas difícil, pero fue una decisión acertada porque yo sentía que si no le daba al Cuarteto el cien por cien de todo lo que le podía dar me iba a sentir muy frustrado en ese momento. Entonces como que viendo esto a la distancia creo que fue una decisión muy acertada de la que no me arrepiento en lo más mínimo con todos los momentos que hemos vivido después.