Concepto pop
Entrevistas / Deluxe

Concepto pop

Redacción — 20-04-2007
Fotógrafo — Archivo

A pesar de su juventud, ya es todo un veterano de la música española. Desde sus comienzos en Elephant Band hasta la actualidad, a Xoel le ha dado tiempo para debutar con un disco de brit pop que parecía hecho en las Inglaterras (“Now What You Had Thought”), flirtear con la electrónica (“If Things Were To Go Wrong”), luego con el cantautorismo, en su salto al castellano (“Los jóvenes mueren antes de tiempo”) y ahora pegar el salto a una multinacional con “Fin de un viaje infinito” (Virgin-Emi).

El nuevo disco de Xoel López, “Fin de un viaje infinito”, publicado por Virgin-Emi, pone fin a la relación entre el músico gallego y la discográfica Mushroom Pillow, cuyo éxito estaba ligado de forma clara al de Deluxe. “Ellos no querían sacar el disco y yo no lo quería sacar con ellos”, explica Xoel de forma escueta. El cambio se ha traducido, según él, en más pasta y en el abandono del viejo sistema “yo me lo grabo todo” que había utilizado en sus tres primeros álbumes. Ahora Deluxe ha grabado con una banda en la que hay músicos de Le Punk y de Iván Ferreiro. Todo esto me lo cuenta en los estudios Audiomatic de Madrid, donde está mezclando el disco después de haberlo grabado de Casa Dios, propiedad de Juan de Dios, teclista del grupo de directo.

“Sí que es un disco que puede llegar a mucha gente, pero no al nivel de El Canto del Loco. O sí. Bueno, no lo sé”

A falta de un último pulido, las canciones muestran a un Deluxe crecido en lo que a épica popera se refiere. “Me ha salido un disco muy clásico”, explica Xoel mientras se rasca las canas. Casi todas las canciones acaban en alto, como es el caso del tema que da título al álbum y otros como “El amor valiente”, “Rostro de actriz”, “Simone” y “Colillas en el suelo”, primer sencillo, con su aire a lo Arcade Fire. Xoel habla de “melodías a muerte” y de la necesidad imperiosa que tiene de este tipo de subidones. “Uso las canciones a modo de terapia, y casi siempre en momentos de tristeza. Y eso no significa que esa canción refleje esa tristeza, sino imaginarme algo más bonito, como cuando vas al cine a ver ´Little Miss Sunshine´. Te quedas con una sonrisa en la cara. Es la melodía lo que me da esa sensación de fiuuuuuu (hace un gesto con las manos hacia arriba). No se puede explicar con palabras. Es emoción. Cuando hago una canción que me gusta siento ese cosquilleo y me quedo más a gusto que Dios”. Uno no sabe si Xoel habla con ingenuidad o con optimismo, lo que viene a ser casi lo mismo. “Estoy supercontento”, confiesa, “porque realmente he podido hacer lo que quería al cien por cien. Pero, ya ves ya estoy pensando en el siguiente disco”. Reconoce que no hay muchos cambios en su estilo y que la mezcla de Bowie, Beatles y Love que aquí aparece es más vieja que la tos, pero también sabe que, tras “Los jóvenes mueren antes de tiempo”, muchos pensaban que su estilo iba a caer en las procelosas aguas del cantautorismo neo-folkie. “Una crítica que me encantó era una que decía que cuando sale un disco de Deluxe, no sabes qué coño te vas a encontrar. Me gusta esa sensación, porque es la que me gusta como fan. Cuando compro un disco de alguien que me mola, me gusta pensar por dónde le ha dado a ese tío esta vez”. El cambio de discográfica tampoco plantea excesivos retos a Deluxe. Para él, no va a suponer ningún cambio en su posición de bisagra entre el indie y la música comercial de grupos como Amaral. “Lo de bisagra me gusta”, apunta. “Amaral están en el otro lado, aunque uno nunca sabe lo que va a pasar. Creo que no va a haber un salto brutal, porque las cosas no están como para tirar cohetes. Seguiré dando conciertos, seguirá yendo gente… Pero tampoco sería conveniente dar ese salto. Además hoy en día eso no se produce de la noche a la mañana. En cualquier caso, si sucediese así, estaría más preparado. Llevo toda la vida sacando discos y tocando en directo”. Como buen gallego, Xoel se enreda un poco en sus contradicciones. “Éste tampoco es un disco altamente comercial. Bueno, sí que es un disco que puede llegar a mucha gente, pero no al nivel de El Canto del Loco. O sí. Bueno, no lo sé”. Al final, se deslía él mismo. “Mi concepto es pop. A mí me gusta llegar cuánta más gente, mejor. Nunca me negué a llegar a más público”. Otro de los cambios en este disco tiene que ver con las letras. No es que Xoel haya tendido al suicidio en sus anteriores letras, pero sí que contrastaban con su toque grisáceo frente al colorido de la música. “Llevo un poso de melancolía que tal vez venga de lo de ser gallego, hijo de la lluvia. Pero en este disco hay muchas canciones que son luminosas también en la letra. Es cierto que hay prudencia, cierto escepticismo, e incertidumbre. Pero no pienso que sean canciones pesimistas”. También admite que el salto al castellano de “Los jóvenes mueren antes de tiempo” no fue lo que se dice satisfactorio. “Entiendo que en el anterior disco el aspecto lírico era mucho peor y he intentado que haya una evolución”, reconoce. A Deluxe se le ha criticado en ocasiones su espíritu comeflores y un cierto grado de amariconamiento, frente a otros artistas supuestamente más auténticos. “Me gusta mucho Nacho Vegas”, reconoce, aunque tampoco quiera incluirse en ninguna generación maldita. “No me identifico con la figura de chico atormentado. Ya bastante dura es la vida como para ir encima de triste. Hay que tener un grado de actitud positiva, de echar para alante, y, sobre todo, de encajar. En este disco trato de encajar las cosas negativas de la vida. He buscado un poco el endurecimiento. Me he llevado una serie de palos, como todo el mundo, y no te puedes quedar llorando. Lo que tienes que hacer es decir: ‘vale, ya sé por dónde no tirar’. Para mí la vida es un aprendizaje de cosas buenas y malas. Quedarse sólo con las malas es muy injusto, ¡qué se vive sólo una vez, joder!”. El nuevo disco cuenta con colaboraciones Pablo Novoa, Alejandro Pelayo (Marlango), Miguel (Maga), Sara (Rubia) y hasta de Leiva (Pereza), con quien compartió estancia en el Laboratorio Ñ que montó la SGAE en Buenos Aires. Xoel guarda un buen recuerdo de aquella experiencia, cuyo documental se podrá ver en breve, e incluso dice que “Colillas en el suelo” nació allí, “con Iván Ferreiro a la batería y su hermano Amaro a la guitarra”. “Fin de un viaje infinito” no se acaba en las doce canciones del disco, sino que se va a ir ampliando, como explica su autor. “Por un lado tenía un montón de canciones, casi cuarenta. No quería sacar un disco doble, porque es un suicidio comercial y porque tampoco me gusta mucho el concepto de disco doble. Por otra parte, no tengo un flujo de composición, sino que me tiro todo el año escribiendo. Además está el tema de Internet, así que pensé que hubiese un flujo musical: que haga una canción al mes, que se vaya colgando en Internet y que al cabo de un año salga otro álbum. Así que voy sacando una canción de forma mensual y en un año tengo dos discos. Yo es que soy muy de canciones, más que de discos. Igual que se pasó del single en los sesenta a los discos en los setenta, a lo mejor hay que volver al single”, dice Xoel, mientras se tapa los cuatro pelos grises con la mano.

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