“Vamos a seguir haciendo música hasta que nos aguanten las cuerdas vocales y los dedos”
Entrevistas / Club Del Río

“Vamos a seguir haciendo música hasta que nos aguanten las cuerdas vocales y los dedos”

Alejandro Caballero Serrano — 07-03-2021
Fotógrafo — Archivo

Charlamos con Esteban y Álvaro, integrantes de la banda madrileña Club del Río. Se trata de un grupo de amigos que, con el paso de los años, se convirtió en una formación de música profesional. Siete años después de su primer disco nos traen el cuarto, Lejos (Autoeditado, 21), su trabajo más maduro con ocho cortes movidos por su particular musicalidad.

Lejos” es la reafirmación de vuestra propia esencia, de ese “Bienvenidos al Club, bebed del río”. Pero ¿cómo definirías vosotros el sonido del disco? ¿A qué suena “Lejos”?
(Esteban) Es un cambio bastante sustancial de todo lo que hemos estado haciendo, ya que hemos cambiado la formación musical del grupo. Durante los primeros discos hemos llevado una disposición de banda de toda la vida y ahora nos hemos diversificado un poco. Eso ha hecho que tengamos una base musical diferente; y las letras vienen de una época más madura y reflejan el tiempo que estamos viviendo, los años que han transcurrido desde las últimas canciones.
(Álvaro) Al margen de esos cambios, “Lejos” suena más cerca de lo que pensamos. Es bastante Club del Río, incluso hay referencias a ese folk de voz y guitarra que solemos incluir en los álbumes. Y como hemos tenido más tiempo para pensar pues se nos ha ocurrido una manera especial de sacarlo. Ya que tras “Lejos” llega una segunda parte que concluye su historia.

“Tenemos la suerte de estar rodeados de personas con mucho talento en diferentes ámbitos artísticos y nos encanta dejarnos llevar por ese talento que nos rodea”.

Sin dudas, este disco es más sobrio y escuchándolo transmite paz, porque parece que sigue una misma línea musical incluso más tranquila.
(Esteban) En los otros hay más saltos entre canción y canción porque es algo que siempre hemos hecho. Cuando hacíamos un álbum teníamos la idea de introducir algunas piezas con sonido de banda y luego tres o cuatro más acústicas. Y en este, al haber habido una transformación musical, decidimos que fuera un álbum como esas composiciones tranquilas, intentar hacer que tuviera ese tinte. Queríamos que las pistas pudiesen estar más unidas y que no hubiese tantos altibajos entre ellas. Y más o menos lo hemos conseguido, ya que habrá alguna que otra sorpresa por ahí con la referencia completa.
(Álvaro) Es una alegría que lo hayas captado así, como más homogéneo, porque era nuestra intención. Aunque ha sido involuntaria ya que no hemos hecho nada para que pase, cada uno se ha concentrado en su instrumento y hemos intentado que tuviera una línea dinámica parecida, no tratar que el estilo fuera el mismo. Pero si a ti te ha dado esa sensación a mí me alegra.
(Esteban) ¡Lo hemos conseguido! (ríen ambos).

El título del disco coincide con una palabra que se ha hecho más importante que nunca desde que tenemos esta pandemia. ¿La decisión de poner este título venía de antes o fue por la situación actual?
(Esteban) Nosotros casi siempre solemos trabajar con los nombres de las canciones y los discos después. Hasta ahora no hemos trabajado de una manera conceptual ningún proyecto discográfico. Cuando ya tenemos las composiciones, las analizamos e intentamos encontrarles un sentido. Y lo que vamos a sacar ahora se va a llamar “Lejos” pero sacaremos una segunda parte, con seis canciones, que va a concluir la historia y acabara por determinar dónde quiere llegar este concepto de la lejanía.

Hablando de la pandemia, ¿cómo se ha visto afectado el proyecto por culpa de esta?
(Álvaro) Nos ha afectado duramente en el directo y económicamente. Nosotros teníamos todos los planes para hacer un gran disco, y aunque al final lo hemos conseguido, hemos estado al límite de no hacerlo. De hecho, la idea creativa de separar el álbum en dos partes fue económica porque no nos daba el dinero para grabar todo. Estamos adaptándonos al batacazo general que está sufriendo todo el sector de artes escénicas, no solo la música, también el teatro, y sobrevivimos como podemos. Ha sido duro, pero Esteban y yo, que vivimos juntos, hemos tenido un momento dulce de creación. También hemos intentado hacer conciertos a nuestra manera en el salón, aunque acabamos hartos del mundo streaming. Pero era la única manera de expresar algo y que alguien lo captara.
(Esteban) En nuestro caso no teníamos una gira cerrada, si no que nos pilló en un momento de composición y nos dio la oportunidad de mimar mucho las canciones. En ese sentido hemos intentado sacar partido de ello, pero a nivel económico esta siendo un desafío todo el año, pero bueno, hay que apañarse.

En todas vuestras composiciones destaca la importancia de la naturaleza, que en este disco parece estar más presente que nunca. De hecho, solo hace falta echar un vistazo a los títulos de las canciones para darse cuenta. ¿Qué es aquello que os hace conectar tanto con la madre naturaleza?
(Álvaro) Que nosotros mismos somos naturaleza en sí.
(Esteban) Desde el origen, en Club del Río, que ya con el nombre se hace una mención a algo natural, le hemos dado mucha importancia a reunirnos fuera del ámbito urbano e intentar pasar tiempo en la naturaleza. Aunque hoy en día nosotros estamos mamando todos los días del mundo urbano. Pero en su origen, el grupo apareció como un lugar de escapada donde nos juntábamos unos cuantos y disfrutábamos. La naturaleza tiene mucho que enseñar, igual es un tópico, pero es una fuente de inspiración infinita. O por lo menos para mí, que suelo escribir las canciones, me parece una metáfora constante muy acertada.

Habéis publicado tres singles antes del estreno del álbum que vienen acompañados de sus respectivos videoclips. ¿Qué intentáis transmitir con los vídeos más allá del propio mensaje de las letras de las canciones?
(Álvaro) Ha sido una unión de artes con el artista que ha desarrollado cada video, que en nuestro caso han sido colegas con los que teníamos muchas ganas de trabajar. Aunque nosotros hayamos formado parte de la idea creativa, los videos son la interpretación que cada director le ha querido dar y en muchos casos ha estado muy acertado, venía con una idea y esta conectaba mucho con la esencia de la canción. Ha sido un trabajo super mágico, engordan un montón las canciones.
(Esteban) Nosotros no solemos llevar una línea muy sesuda sobre lo que hacemos. Tenemos la suerte de estar rodeados de personas con mucho talento en diferentes ámbitos artísticos y nos encanta dejarnos llevar por ese talento que nos rodea.
(Álvaro) Vamos a mencionarles, para homenajearles: Adrián Cores, Aia Kores Néstor Urbieta, Manuel Alday, Carchín de Gregorio e Hilando y Bámbulas.
(Esteban) Aunque el de “Mareas” fue una historia diferente, nosotros conocemos a Oscar Jaenada y siempre hemos dicho que molaría hacer algo juntos y lo llevamos a cabo. Nos reunimos un equipo con muy poca jerarquía y muchas ganas de currar, nuestros videos siempre funcionan así.

¿Os planteáis hacer más videoclips?
(Esteban) Nos encantaría. Tenemos ya uno planeado y otro guion escrito. Está segunda mitad del disco va a venir con más vídeos. Vamos a intentar hacer los máximos posibles porque nos encanta hacerlos.

Después de ocho años dentro de la industria musical, es la primera vez que os autoeditáis un disco. ¿Por qué decidisteis dar el paso de hacerlo?
(Álvaro) Por una mezcla entre ganas y necesidad. Los tiempos que corren nos empujaron a hacerlo, pero después de una época muy dulce con El Volcán Música sentimos que teníamos que salir del nido. Como cada uno de nosotros nos dedicamos a la industria cultural, pues decidimos llevar este proyecto nosotros mismos, repartiéndonos el trabajo. Está siendo muy gratificante, estamos aprendiendo mucho de la industria y de lo duro que es autoproducirse.
(Esteban) En el último año hemos aprendido más de cómo funciona la música que en los últimos seis. Ha sido un año muy complicado para todos, y, dada la situación, la mejor manera de sacar el disco era tener todo el control sobre ello.

“Trabajar con tus amigos es un desafío muy interesante, pero tiene sus pros y sus contras”.

En una entrevista que os hicimos hace tres años nos contasteis que tratabais de combinar de la mejor manera vuestros trabajos con la música. Actualmente ¿la situación sigue siendo esta o ahora podéis estar centrados al cien por cien en vuestra carrera musical?
(Álvaro) Cada vez es más esta situación. A pesar de que algunos nos vamos quedando sin trabajo por la pandemia, cada vez hay que intentar lucharlo más porque no hay conciertos. Llevamos sin tocar en Madrid, nuestra ciudad natal, un año. Al final, si cada uno no tuviera un trabajo esto no prosperaría y menos autoeditándonos.
(Esteban) La realidad es que hay un sistema montado en el que todos tenemos que pagar y con lo que ganamos con la música no podemos cubrirlo. Somos muchos en la banda y nos toca trabajar en otras cosas. Pero está asumido, ojalá no fuera así, aunque trabajar en otras cosas nos da riqueza y más formas de entender la realidad y nuestros talentos de otra manera. No lo veo como un punto negativo.
(Álvaro) ¡Yo tampoco! Me gratifica dedicarme a otras cosas, aunque me gustaría tener el ideal de músico que solo se dedica a grabar. No me arrepiento de estar aprendiendo otras cosas cada día, de ser más humano.

Lleváis casi diez años dentro del mundo de la música ¿seguís siendo amigos que se juntan para hacer música o se ha profesionalizado más?
(Esteban) Igual, yo creo que no ha cambiado nada. Nosotros nos conocemos desde antes de formar la banda. Nos hemos buscado mutuamente para tener compañía en este mundo. Y a consecuencia de esto, dadas nuestras inquietudes, surgió la oportunidad de formar una banda de música. Ese origen basado en la amistad sigue funcionado igual hoy en día. Trabajar con tus amigos es un desafío muy interesante, pero tiene sus pros y sus contras. Aunque al final llega el viernes y a quién llamamos somos a nosotros mismos, porque somos nuestros colegas. Nos llamamos para currar y para emborracharnos. (Se ríen ambos)
(Álvaro) Cada vez somos más músicos y más amigos. Somos la familia de Club del Río.


Cuando empezasteis de forma más profesional, ¿teníais claro que esto iba a ser un proyecto a largo plazo o existía la duda de que se acabara abandonando por un motivo u otro?
(Álvaro) Yo nunca he tenido dudas de que se iba a mantener en el tiempo, por lo menos las reuniones de tocar. ¿Qué cada vez haya menos conciertos? Pues si la situación del mundo hace que haya menos, pues estos nos darán más emoción. Pero no dudo de que vamos a seguir haciendo música hasta que nos aguanten las cuerdas vocales y los dedos.
(Esteban) Al final todo esto no se enfrentó desde un punto de vista profesional, sino como un lenguaje más que usar entre nosotros, y eso es para siempre. Otra cosa es que funcione a nivel profesional, pero al final esto es secundario. El impulso musical y creativo es una cosa que nace y permanece, es una necesidad que tenemos y seguiremos teniendo, nos conozcan o no.

Y ahora os toca presentarlo delante del público, de hecho, acabáis de anunciar las fechas de los conciertos y ya habéis agotado las entradas en uno de ellos, en Barcelona. ¿Cómo vais a afrontar los conciertos que ya habéis anunciado?
(Álvaro) Es que lo de agotados ahora con las restricciones de aforo es un poco trampa. (Ríen ambos) A nosotros nos da mucha pena, tenemos mucha gente que quiere venir a ver cómo evoluciona el proyecto y no pueden. O porque no hay entradas o porque no se quieren arriesgar a estar en un evento de magnitud grande. Y sobre la forma en la que los afrontamos, pues cada vez le estamos dando más importancia a la escenografía. El año pasado decidimos tocar más en teatros que en salas, por la concentración de la gente, y yo creo que le queremos dar más importancia a eso, a la energía…
(Esteban) Al ambiente que conseguimos. Lograr un ambiente adecuado para mostrar nuestras canciones tal y como son. Nos apetece muchísimo, tenemos muchas ganas de salir a tocar, viajar y compartir estas composiciones con toda la gente que va a venir a vernos.

¿Y que nos podéis desvelar sobre lo que hay más allá de “Lejos”?
(Esteban) Más allá de “Lejos” está lo más próximo que te puedes imaginar. Serán seis canciones que cerrarán la historia de este viaje.

Ronda Rápida

Un artista nacional
(Esteban) Niño de Elche
(Álvaro) Silvia Pérez Cruz

Un artista internacional
(Esteban) Bon Iver
(Álvaro) Radiohead

Un disco para escuchar en el coche
(Ambos) “Fleet Foxes” de Fleet Foxes

Un disco que todo el mundo debería escuchar
(Esteban) “Lágrimas negras” de Bebo Valdés y Diego el Cigala
(Álvaro) “The Beatles” de The Beatles

Una canción para llorar
(Esteban) “The Water” de Johnny Flynn
(Álvaro) Alguna de Bill Callahan

Una canción para bailar
(Esteban) Cualquiera de Meridian Brothers
(Álvaro) Algo de latineo, del mundo africano o de tecno

Colaboración Soñada
(Esteban) Silvia Pérez Cruz
(Álvaro) Mountain Man

Vuestra mejor canción
(Esteban) No ha venido aún
(Álvaro) Está por salir

Un lugar para escuchar vuestra música
(Esteban) En casa
(Álvaro) En el coche

Describir Club del Río en una palabra
(Esteban) Fraternidad
(Álvaro) Comunidad

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