“Asumo el riesgo de morir y de que lo veáis todos. ¿Qué hace un cantante más que eso?”
Entrevistas / Cecilio G

“Asumo el riesgo de morir y de que lo veáis todos. ¿Qué hace un cantante más que eso?”

Luis M. Maínez — 21-07-2020
Fotógrafo — Archivo

Cecilio G es uno de los artistas más carismáticos e interesantes de nuestro país. Fuera y dentro del underground, musical y personalmente. Con solo veintiséis años tiene más de una docena y media de trabajos a sus espaldas y ha sido uno de los pioneros del sonido trap en España consiguiendo, y esto es lo más importante, que nadie pueda hacerse con su sonido.

La imprevisibilidad que refleja como músico es fruto de una forma de ser y entender el mundo labrada con experiencias complicadas ­–de verdad– y en la calle. Grafiti, música, problemas, trabajo, fama. Todo se termina juntando en la vida de Cecilio G, con el que hablamos en exclusiva con motivo de su último trabajo “TDPS 2”.

¿Crees que hay algún discurso detrás de tu música? ¿Cuál sería en ese caso?
No. De momento no (ríe). Algún día. Algún día quizá. Aún escucho.

El ritmo que has marcado tú en tu carrera no ha tenido nada que ver con el ritmo que ha llevado la escena. En momentos en los que todo el mundo se esforzaba al máximo para sonar en todos sitios y a pegarse tú estabas parado y en un momento en el que estaba todo más apagado tú has hecho tus trabajos con más repercusión.
Hay que turnarse un poco. Yo lo que pasa es que he hecho mucho el tonto. He estado muy perdido. A mí, para hacer música, me tienen que pasar movidas y si no me las invento, pero la movida es que yo no me había planteado nunca vivir de la música. Es un poco la fantasía de la Matrix. Y ahora que he tenido que caer un poco con los pies al suelo me doy cuenta de que es lo que me mola hacer, pero no para la peña, no es algo que yo me mida en eso. Sobre si estoy más activo o menos, si por mi fuera… Pero tiene que salir. Yo no puedo elegir cuando sale más música o menos. Lo que sí pasa es que cuando cojo un estudio a lo mejor lo quemo y me hago treinta temas y luego pongo una bomba y lo destruyo. Nunca he ido a la par. Tampoco creo que yo haya sido… Considero que yo muevo más a los artistas que a la industria, porque si no ya estaría fichado, si supieran como rentar mi música.

A pesar de que hayas hecho muchas cosas a tu bola sí has unido y has atravesado transversalmente la escena y en el mismo año tienes un tema con C. Terrible y otro con Jedet. Creo que esto es algo que te lo permite el estar un poco fuera.
Mi música nunca ha sido… Yo he sido oyente, fan de verdad, he sido seguidor… Pero no he sido un chupapollas ni un tipo con afán de estar en una farándula. Pero lo que pasa es que se ha hablado de mí. Si yo he llegado a sonar en algún sitio es porque estaba en la movida underground de la peña que pinta y tal y decían “mira este chaval”, y yo era un niño. ¿Que conozco muchos artistas? Pues sí. Pero porque soy un borracho y un drogadicto.

“Yo he llegado a ver artistas que han estado a mi lado quedarse muy solos porque el éxito confunde y creo que el amor es super importante. Creo que cualquier artista con dos dedos de frente te dirá que el amor es la música y la música es el amor”.

Todos lo somos un poco, ¿no?
Sí, claro. Como toda España, que se mueve por impulsos esquizofrénicos. Pues eso. Yo he hecho muy buenos amigos en el negocio de la música y son gente muy distinta y gracias a ellos, al movimiento que yo consigo con ellos… Yo qué sé, les gusto. Le caigo bien a la gente. A algunos, a otros no… La música es movimiento y a mí me hace mucho estar un día en Madrid, otro día en Barcelona,… Y el viajar y el pintar me ha hecho conocer a gente de la calle, gente humilde. Aquí no hay super estrellas.

¿Crees que el encontrarte a gente con la que te llevas mejor y peor va implícito en tu trabajo, en la escena?
Aquí nos mantenemos mucho del underground. Lo hacemos de una forma muy altruista. No creo ni que el cincuenta por ciento de artistas de los que hablamos estén viviendo de la música. La mitad son mis amigos y yo me voy a llevar con ellos, claro. Ahora por suerte estoy viviendo de la música pero, si mañana no, van a seguir siendo mis amigos, pero esto se sostiene como el grafiti, por pasión. En España es eso. Y lo bueno es que tenemos muchos gilipollas que queremos ser ricos y famosos. Tampoco necesito ir colaborando, creo que tengo una música muy propia, pero si yo no doy juego esto se cae, porque algunos de estos amigos no tienen mucho talento o creatividad (ríe).

Dices que la manera en la que tú has enfocado tu movida tiene que ver con tu forma de moverte: un día estás en Madrid, otro en Barcelona. ¿Qué es lo que hace girar la vida y el arte de Cecilio G? ¿La influencia del grafiti y seguir involucrado en eso? El grafiti tiene la cosa de viajar y de ir de un lado a otro.
Esto es hip-hop electro-shock. Es una movida de chalaos, de peña loca. Hay gente con más intensidad y gente con menos, y yo soy de los de mucha intensidad. En el hip-hop se puede ver como un escritor de grafiti está más activo o menos pero al final hay que ver lo que se hace entre todos. A mí lo que me ha llevado es hacerlo porque sí. Yo creo que mi música ha crecido porque la gente me ha señalado diciendo “mira este tío que no para, que está loco, que se va a matar”.

En otra entrevista dijiste “yo he funcionado porque me han visto en llamas”. Asumir eso y entenderlo como una persona que hace música es muy interesante.
Esto es un tío que llora sangre y sus lágrimas cuando caen al suelo son de oro. La gente dice “este tío no es normal”. Pero en realidad soy mucho más normal. A mí me toca la polla bastante porque luego la presión es lo que hace fallar a los artistas y yo sigo y ya está. Siempre hay algo y todo llega.

En tu música hablas mucho más de amor de lo que puede parecer a simple vista. Me parece que hay mucho de eso en tu obra.
Nos hacemos viejos, tío. Lo único que importa al final, realmente, es eso. Puedes mirar a artistas del género urbano ya sea punk o rap antiguos, no la escena urbana que hay ahora que va todo a los antojos del productor. Hoy en día si a un productor le apetece hacer algo no hay otra. Esto que llaman genero urbano yo no lo entiendo mucho. Pasan los años nos quedamos calvos y gordos, lo único que nos quedará es el consuelo. A unos, pero a otros, amor. Yo he llegado a ver artistas que han estado a mi lado quedarse muy solos porque el éxito confunde y creo que el amor es super importante. Creo que cualquier artista con dos dedos de frente te dirá que el amor es la música y la música es el amor. La parte del cerebro más visceral es la música, lo más técnico la arquitectura. La música no es algo funcional pero nos cura a todos. Es como la droga o las medicinas, depende de cómo te las tomes.

Me has dicho que el éxito puede confundirte. ¿Tú te has sentido confundido por eso?
Por el éxito no, porque yo siempre he tenido un rechazo al éxito. Siempre me ha parecido una trampa.

¿Una trampa que te tiendes tú o qué te tienden?
La movida es cómo la gente se cree que del éxito puede sacar éxito. El éxito a nivel musical es más percepción de los demás. Es una alquimia extraña. De repente te conviertes en un puto lingote de oro. Todo el mundo te dice que bien y que mal y si no… Es muy intenso todo esto. Además luego es algo que te persigue, no es algo que puedas demostrar en hechos como una canción. Es un brillo tío: hay un brillo dentro de las personas. Cuando la gente es capaz de ver el brillo, ya es otra cosa. A veces se gana y a veces se pierde.

“Hace poco me dijeron “eres como Albert Pla”. Yo creo que Albert Pla es un tío que dice cosas, pero realmente no está diciendo nada”.

En tu carrera hay ciertos momentos que te han podido suponer éxito como fue Sónar 2019, la colaboración con la Mala,…
Esos son logros y mola. Lo del Sónar pues…

Pero hacerlo mola, ¿no?
Sí, claro. Pero luego la visión de cada uno…

La gente en el Sónar se volvió loca (por entrar montado a caballo y cantarle “From Darkness With Love” a un búho posado en su mano envuelta en un guante de cetrería)
Pero yo pienso que no hay que darle demasiado importancia a la gente.

Ha habido siempre una especie de respeto hacia la figura de Cecilio G y su música. Porque has podido hacer o decir cosas en canciones que para otros sería una crucifixión y tú las has dicho y has pasado de puntillas.
Yo me equivoco muchísimas veces y luego me cojo unas borracheras que son increíbles, tío…. Y digo unas barbaridades que se me va la olla. Me pongo un poco demoniaco y trasciendo y se me elevan los pies del suelo y digo unas tonterías…Y que me juzguen por eso me parece respetable, pero que les den por el culo. Sí, he hecho muchas barbaridades.

Pero, ¿y en tus canciones?
¿Porque digo puta y cosas así? Bueno, hay gente que se asocia al feminismo y me escucha y me respeta. Porque yo soy una persona que me puedo llevar con gente del colectivo LGTBI y, además soy una persona que está en contra de los prejuicios. Ya no sé ni cuál es la moral buena, pero yo creo que mi falta de prejuicios se nota un poco. Yo creo que eso sí ha trascendido a la gente: el ser una persona con ciertos valores y un empaque moral, con una cierta lucha emocional, tanto interna como externa y eso a la gente le mola. A mí me mola mucho que haya artistas con corazón en su música, porque todo el mundo tiene corazón pero no todos los plasman en su música. Te puede empezar a llorar el alma tío, y vomitas el corazón, la bilis, y si encima no tienes para comer estás jodido. Luego llórale a tu gente, pero como hay mucha gente que no sabe hacer ni eso, pues… Hay gente que no se ha ganado el cariño de los suyos. Cuesta mucho tener un amigo, es un tesoro a mantener. No tiene precio. Para todo lo demás…

Hablábamos antes del amor y toda esta paranoia. Y te quería preguntar sobre los trabajos que has presentado como Cevid-19, en concreto el de “Cuarantine Love”, que me parece brutal y de los mejores trabajos de tu carrera.
Es una pena que utilice esos ramalazos de talento para cosas como el Covid, pero soy feliz igual. Bueno, feliz tampoco, pero…

El retrato que haces ahí del amor es muy de capturar un momento. A través de un lenguaje más sucio o crudo del que utilizan otros artistas, pero me parece el sentido que había en ese momento.
Del momento y de la magia del amor. De ese truco que te haces tú mismo, del magnetismo. Del “no quiero soledad”. La temporada esa…

Para mí fue una paranoia.
Para mí fue una locura. El mixtape habla del amor, pero habla de un amor tan raro… Es un magnetismo… No queremos estar solos, ¿sabes? De momento estamos acompañados por suerte y eso es lo que más o menos… Nos han dejado en casa y nos hemos vuelto medio locos… Yo ya lo estaba, pero … (ríe). He visto a mucha gente que se ha quebrado un poco y a los tres meses parece que nadie ha hecho nada, pero vamos, la peña en el confinamiento se ha vuelto loquísima.

A mí me ha parecido una experiencia muy…
Yo he estado en prisión ya… No es la primera vez que me encierran, ni la última.

Creo que hay mucha gente que se toma la prisión y la restricción de la libertad a la ligera.
Ya, y mentalmente te pega un bombazo. El tema de ver a la gente reaccionar ante estas cosas… Mi música tiene un lenguaje duro. La escritura es dura, y transmite cosas que la gente yo creo que no entiende. Ellos mismos empatizan con esa emoción, pero no la entienden. Hace poco me dijeron “eres como Albert Pla”. Yo creo que Albert Pla es un tío que dice cosas, pero realmente no está diciendo nada. A mí no me gusta compararme, pero me dijeron eso y dije “bueno, sí, porque realmente no te estoy diciendo nada”. Si a ti te inspira algo… Yo hago música por la base ¿Qué hay en el tema? Nada. El amor se acaba y este es uno de los amores más… “Cuarentine Love”, eh, tío. Es muy guay y el rollo es un poco Green Day o Blink 182, de pegatina, y mola mucho. Es un rollo así de amor skater, un poco engaño, de que no quieres estar solo, de “me has pasado un clavo ardiendo”.

“Cuando era más chaval y no la liaba tanto sí que me compraba discos y de los primeros que me compré fue “Sabotage” de Black Sabbath porque me moló la portada”.

Me comentas que sueles influirte por la base al hacer música o por gente a la que le gusta la calle. Por eso has trabajado con productores bastante diferentes entre sí y que, cuando has trabajado con ellos, no eran los más conocidos como MygalX en 2015 o Enry-K antes de que diera el salto.
(Ríe) Con los productores he acabado mal con todos, o con casi todos (ríe de nuevo). Es broma en realidad. Ahora estoy trabajando con Agon Beats, que es con quien empecé a trabajar con dieciséis años y me quedo con ese pibe que me aguanta. Sabe cómo soy y me quiere igual… y me he encontrado a muchos productores. Yo necesito un productor que pueda aguantar a Cecilio G de pedo en una sesión.

Entonces, ¿cómo es tu ritmo de trabajo o la forma en la que te pones a hacer música?
A ver, yo he estado al borde del pozo. Nunca he tenido mucha calma para hacer música. Entonces es un poco aleatorio, ¿sabes? Yo nunca he tenido un estudio. He dicho este tío tiene un talento, es un máquina, y de ahí ha salido el Enry-K, el Lima que es otro máquina y el Agon. Esos tres productores son los que más tal… A mí el lado instrumental de la música me encanta en todos los aspectos. Yo tocaba el violín, tío.

¿Qué?
Ya ves. Pero el solfeo se me daba fatal. No me gustaba. La profesora no me gustaba. Era todo demasiado normativo. Siempre he tenido musicalidad y era cuestión de tiempo que acabara haciendo música.

No es que te encontraras la música de casualidad…
No, no. A mi padre, que en paz descanse, le gustaba mucho la música, y yo desde chiquitito me he fijado en lo que escuchaba él. Tengo más recuerdos de portadas de álbumes que de videojuegos. Me acuerdo que tenía un disco de Manolo García… Me acordaré toda la vida. Y tengo muchos discos suyos de herencia, de The Beatles… Y luego me tiré a mi rollo. Cuando era más chaval y no la liaba tanto sí que me compraba discos y de los primeros que me compré fue “Sabotage” de Black Sabbath porque me moló la portada. Pero ya, mira, crecí, me fui pal after y ya no compré. Ahora cuando algún artista me regala su álbum… Pues tengo unos gastos más caros.

Me suena la sensación.
Yo tengo muchos familiares que han tocado o algo, por parte de madre, y es que nunca se llega a nada en esto. Esto es una carrera y ya está, personal y tuya, y hasta dónde tu quieras llegar, que espero que sea el final. Mientras no te rindas seguirás creciendo, no sé. Depende de lo que te merezcas, vamos. A ver, la música es una mierda. Ser voz es una mierda. Dime una historia bonita de un cantante. De uno que digas “buah, este triunfó de verdad”… El Chojín… Tú me entiendes. La voz es un poder y es un trabajo.

Es una locura, tener el…
Tener el imán. Es jodido, sí.

Otro trabajo que me parece muy interesante es “La bestia del mambo”. Realmente original y conectado con la figura de Omega El Fuerte.
Sí. Yo intenté hacer ahí una caricatura. Considero que muchos de los trabajos que tengo no están acabados. Es una idea que se entiende y ahí lo dejo. Muchas veces es como un cuadro, que tú estás pintando y muchas veces te rallas y, simplemente, por seguir rondando, lo dejo ahí. El nuevo, “TDPS 2”, me flipa porque hay movidas de viajes a Berlín y a París, que es lo que he hecho este año. Y lo escucho ahora pero también escucho “Scorpio” que es lo que estoy haciendo ahora y eso es una prueba.

También tienes la suerte de poder sacar pruebas y que funcionen.
Sí, me lo dejan, es como azúcar. La gente dice: “bueno, déjale que le falta un hervor y que saque música”. Es el tener la oportunidad de no tener complejos, que luego los tengo porque soy un ser humano. Y de repente te ven como un pibe que está loco y que dice cualquier tipo de cosas en sus canciones. La música devuelve por dos. Tú pides un café normal y te traen un café pero lo pides cantando y te traen un café y una sonrisa. Pero es duro también darle ese miedo a la peña. “Yo soy loquísimo, soy un saltimbanqui”, pero no. Eso me pesa a mí. Me pesa. Es como “qué bien has hecho de Pokemon”, pero cuando toca hacer de entrenador… ¿quién te ve? No quiero ser artista a tiempo completo, ¿sabes? En estos tiempos en los que me está yendo medio bien estoy muy apartado, tengo muy apartado el lado humano de todo esto. Eso es lo que me hace estallar y mi cabeza estalla y ahora llevo días to’ rallao pero…

¿Es complicado compaginar esas dos cosas?
Claro. Y si te dejas llevar se mezcla una cosa con otra y hay que convivir con ello. Como llevar una cruz en la frente, ¿no?

Como si la llevaras, ¿no?
Sí (ríe). Como si la llevase…. Pocos son los que realmente empatizan, porque sí, porque su mente no está tan…

La gente se lo toma muy literal.
Sí, sí. Exacto. Literal y literal en un sentido equívoco, que es del rollo… Hay gente que me mira mal por ser el tío que hago canciones: “este tío es un flipao, un loco, un tío que come bebés”, y yo soy una persona normal. Que les den por el culo. Llamo a mi madre todos los días, le digo que la quiero todos los días… Hay gente que no hace eso. Me considero una persona mucho más consciente que ellos por el hecho de ver un artista y pensar: es un tío que toca la pandereta de vez en cuando.

“Me duele todo, me duele esta mierda que está pasando con todo. En plan de que ya lo sabemos de siempre: la policía pega y los políticos nos roban… Y nos acabamos de enterar, somos gilipollas”.

Claro. No un hombre-pandereta.
Ahí está. La gente tiene unas sugestiones heavy de la fantasía. Porque nosotros curramos en eso, en la fantasía, en que tú te vayas a trabajar y te pongas un tema en el coche y te creas que eres Buzz Lightyear… Me gusta mucho el sonido de terror, la atmósfera terrible.

¿Para tu música o en general?
Toda la música que es muy peliculera, que es estruendo, lo catastrófico, rayos, vampiros y demonios… Eso me mola que flipas, de ahí lo de “La bestia del mambo”… Muy fantasioso-oscuro. Trabajo mucho en la cueva y me gusta trabajar en la cueva. Quiero decir en el interior. Pero eso, soy un chaval que soy super dulce, ¿sabes? Soy un chaval que soy super justiciero. Me encanta que todo salga bien y que todo el mundo esté feliz, pero es que si no… Y eso la gente no lo entiende y ese es mi problema de la semana. La gente me deshumaniza. Por el trabajo. A ti te pasará también.

Pero le pasa a todo el mundo. ¿Qué me dices de los emojis de caras en vez de poner tu cara?
Exacto, y tan confuso como lo tenemos ahora. Es todo bastante flipante. Yo estoy bien pero… La gente no. No todo el mundo está bien.

Volviendo al hilo de tus trabajos me decías que había curros que dejabas a medias, pero “Million Dollar Baby” (La Vendición, 19) es un trabajo que da la impresión de estar cerrado y perfecto. Del que todo da la impresión. No sé que impresión tienes tú de ese curro porque me parece muy guay.
Ahora tengo más suerte que antes. Ese trabajo fue muy agarrado con pinzas y mis letras, por mi parte del trabajo, hay buenos temas, pero no va a ser el trabajo al que le tenga un cariño más especial. Ahora estoy haciendo movidas para mi interior de decir: “joder, mátate”, de llorar en el espacio y en la galaxia. Me duele todo, me duele esta mierda que está pasando con todo. En plan de que ya lo sabemos de siempre: la policía pega y los políticos nos roban… Y nos acabamos de enterar, somos gilipollas. A mí sinceramente me da igual, pero el nuevo trabajo “Scorpio”, va a ir por esa movida de denuncia social o antropomórfica. De que le lloro más a la gente que a mí, pero llorando desde mi yo. Y esto, no sé. También estoy un poco rallao, no creo que sea para tanto.

Al final tú puedes estar rallado un día…
Sí, sí, yo sirvo para despertar. Yo sirvo para que la gente lo vibre y si puedo despertar a algún zombie más. Si puedo romper algún huevito de zombie, un cascarón… Hay gente que necesita un empujón.

¿Tienes la ambición, además de despertar a peña que está dormida, de perdurar? Que a lo mejor un chaval tenga un disco o lo que sea tuyo en diez años, como tú con el recuerdo de Manolo García. ¿O es más una cosa personal?
No tengo ambición de ser eterno la verdad. No tengo ninguna puta ambición. Me gustaría morirme cuando me toque y no que me resuciten cada cinco minutos. Me siento multiplicado cada cinco minutos. Siento que mucha parte de mí ya no es mía. Y, a lo mejor, nadie me ha preguntado si quiero… No, no pretendo ser eterno, ni una leyenda ni nada. No me gustaría removerme en mi tumba.

Hablando de “TDPS 2”, tu último trabajo. ¿Qué sentido tienen esas sagas en tu obra? ¿Qué significa para ti realmente? Ese enfoque un poco más personal.
Hasta el año pasado, hasta salir de prisión… Ahora son mis trabajos de la Uni, y hasta el año pasado, hasta “Million Dollar Baby”, son mis dibujos de preescolar. Yo escucho un tema de Barón Rojo y flipo, porque esos pibes tendrían veintilargos, ¿me entiendes? Es música adulta y no considero que yo haga música adulta. Yo he estado jugando y quiero jugar más, pero cada vez pienso más en hacer un disco que me refleje porque también veo que me estoy retratando en barras, que quieras o no tus colores son tus colores y tu música es tu obra y que todo lo que voy a sacar me está retratando. Yo no tengo problema en echarlo todo para atrás. Es como el grafiti, tu estilo va cambiando y se va borrando. Veo lo que hacía y es como una foto de cuando era pequeño, no me considero nada de eso. Por eso me gusta hacer música de una forma musical, de una forma de disfrutar en vez de prejuzgar. En vez de tratarme como alguien que va a cortarle la cabeza al más malo del mundo y, yo lo único que quiero es estar como una nutria en un río tocando la guitarra. ¿Sabes? Como con un gorro tejano ahí. Y no. Es todo el rato este tal o este cual. La gente me quiere en primera línea de fuego con las cámaras.

Es muy loco todo, incluso nuestra necesidad mutua.
Claro. Yo necesito esos disparos, esos flashes, para que la gente se vaya reenganchando. Es duro tío. Es un juego. Hay gente que juega más caliente que otra. Pero bueno: hay gente que juega y gente que pone el alma.

“TDPS 2” me ha recordado a esos primeros discos que decías que eran dibujos de preescolar pero con un sonido mucho mejor. Mejor pero mismo espíritu.
Si hablamos de los featurings he decidido colaborar con gente underground o con gente de la calle que yo sé que son tiguerasos. Que nos vamos a ver un día y vamos a ir a comer, y no gente como pueden ser la innombrable o ya tu sabes. Optimus Prime. Es el momento de ser orgánico. Yo llevo ya muchos años.

Cerca de diez años.
De esos llevo tres años comiendo y dando de comer de esto, sí. Y es algo de lo que me siento super orgulloso, ¡y qué locura!

¿Y qué tenías dentro para sacar este trabajo?
Al principio eran siete temas. Llevo unos cuantos meses pegándome unas fiestas guapas en el estudio y esto es la remolacha que salió. A mí me gusta bastante, el sonido y por donde van los tiros. Yo lo que quería era definir el sonido. Estaba sacando mucho mambo y muchas mierdas y pensé que la gente al final se va a olvidar el género que yo hago. Yo me he influenciado de Atlanta, Chicago también me mola. Hay mucha gente ahora que está metiéndose en el tema del UK Drill y lo llaman drill y está habiendo una confusión que flipas. Y con lo del urbano ya se coronaron: cuando todo era género urbano. También tengo algunas producciones del disco así… Es spanish drill.

Justo te iba a preguntar cuáles son tus influencias.
Yo soy una biblioteca de rap español. Desde lo más maquetero hasta el rollo mainstream, pero soy una puta biblioteca. Todo está en los discos de hip-hop español, que lo sepas.

¿Ahora tú escribes fijándote en movidas para reflejar un mood concreto?
Yo trabajo sobre la música. Pinto y coloreo. Lo mismo te hago un dibujo, te hago un X-Men, lo que tú quieras. Pero es peliculeo, yo soy de la calle. Si yo hablara más que estos que dicen ser de la calle… Yo no estoy orgulloso de ser un ignorante, pero me he pasado bastante tiempo en la calle. Ahora está muy de moda tener un colega preso o ser el más malo, pero…

Como que ya está. Ya es suficiente, ¿no?
Ya está, ya está. No hay tantos camellos. Además camellos grandes, porque son todos camellos grandes. Todo son kilos y viajes al extranjero. Al final es liriqueo, eso es lo que quiero decir, que la peña no se crea el sonido porque se pueden asustar. Porque es la película, que ellos son unos malotes, y en realidad ese camino no lo quiere nadie.

En el último vídeo que habías sacado, “24/7”, haces una imitación de la escena mítica de las escaleras de “Joker”. ¿Te parece un gilipollas o un personaje interesante?
Me parece una mierda. Son películas tío. Lo pintan ahí como un pobrecito y es como… este hijodeputa tiene un enemigo milenario y no jodas, tío. ¿Ahora vas a ser un abusado?

Hasta ayer era el malo.
Y ahora es como… No, no. A ver, tampoco me parece mal. El enfoque que le han dado de sociópata killer está guay. Lo hicimos porque estamos chalaos perdidos. Estábamos ahí en Nueva York y empezamos a ver referencias del Puente de Brooklyn y movidas cinematográficas y hicimos lo del Joker. Y luego salió lo de Broncano muy cine mágico. No sé. Yo si te contara como me he sentido a veces… De repente como un muñeco, como un títere automático. Me gusta también flipar.

Aunque de eso va un poco todo, ¿no?
Sí. Mientras estés aquí sí.

¿Crees que la forma que le das a tu música te ha venido bien o mal para expresar tu fondo?
Sí, bueno. El fondo es el mismo. Sí. La decadencia esta que llevo encima, pero es temporal. Ahora saldré y si no la palmaré y si no me quedaré loco o me fundiré.

¿Asumes ese riesgo?
Vivo con él. Claro. Asumo el riesgo de morir y de que lo veáis todos. ¿Qué hace un cantante más que eso? A no ser que seas el flautista de Hamelin, pero hay otras cosas.

Dentro de lo que eres, desde fuera parece que hay una ambición de mostrar un equilibrio, y que buscas de repente ser más explícito o menos dependiendo del momento.
Pero es que es un poder así (ríe). Yo utilizo el lenguaje. Es curioso que me oscurezca o me deje de oscurecer cuatro palabras que pongo en un tema, pero sí. Me dedico a hacer música y realmente no me importa que opine de esto nadie, que opinen bien o mal me da igual. No soy de los que piensan que lo importante es lo que hablas. Aunque quizá para el éxito sí. El éxito ya fue. Ahora toca construir tu propia cárcel y si puede ser de oro mejor, para disfrutar de ella unos pocos años.

Tú eres más joven que la gente de tu generación musical.
Pero soy bastante viejito de espíritu, un poco… ¿Sabes? Soy muy cascarrabias con mis amigos, me enfado muchas veces.

También has estado al otro lado. Tú has entrevistado a gente.
Hay medios que son una mierda. Con Broncano fue guay. Con según quién muy bien. Hay gente que me cae bien y gente que no. La política amarillista no me gusta nada. No me gusta el chisme, no me gusta ser la noticia de nadie. Pero a mí me ha encantado ponerme en el otro lugar, porque la caja tonta me encanta, lo que son shows de televisión, entretenimiento y estupideces me encanta. Pero nunca me lo he tomado en serio, nunca nos hemos puesto a hacer la de Muchachada Nui. También me mola eso y se me relaciona con algo muy serio. Cecilio está hasta la polla y si pudiese (ríe) os diría cuatro cosas. Así que no sé. Yo ahora me voy a Berlín. Voy a intentar meter pie hasta que me quede ahí. Estoy empezando a cogerle un poco de asco a esto, a lo de ser Cecilio, porque yo soy Juan, ¿sabes?

¿Y qué significa para ti ser ese Cecilio G? Realmente.
Realmente no sé. He acabado currando aquí, pero ando un poco perdido. Yo, la verdad, ¿sabes? Hay música buena y lo único que busco es hacer música buena, y no lo que hago. Lo que busco es decir un día “mira, qué puto amo soy”. Y yo estoy super orgulloso y he conseguido cosas que flipas. Mi logro es tener setenta años si llego y decir “esto es un disco bueno”, con mi gorro tejano como la nutria ahí en el río.

¿Qué te espera ahora en el futuro? ¿Crees en el paso del tiempo?
Quiero irme fuera de España. No aguanto esta hipocresía de esta picaresca que está ahí. La de la palmadita en la espalda, los abrazos falsos y saludos cordiales. En otros países hay otros códigos y si has viajado lo sabes. Soy un tío que está muy instalado en la sociedad de a pie y hago barrio, y estoy un poco harto de la peña de España. Y no, no creo en el paso de tiempo. El sol aún no lo he movido, a las nueve son las nueve y la sombra me la sigue pegando, pero no creo que esto siga y la gente no creo que siga una línea en el tiempo. No creo que todo el mundo siga las mismas prisas. Yo tengo un poco de prisa, así que hay que trabajar muy fuerte. No es que quiera dar un mensaje. Estoy perdido cabrón, lost in the space. Es todo lenguaje. Son preguntas, no es tiempo. Y estarás en el mismo tiempo, hay peña que dura mucho tiempo en la misma pregunta, o que no se hace la pregunta. Y mientras, los locos van haciendo, para bien o para mal. Así que hay que hacer el bien, el loco bien, pero los locos bien… No nos quiere nadie. Somos unos queridos en la distancia. Que ya está que nos deshacemos y punto. Somos bombones al sol. Ahora me iré pero tardaré en volver. Ya he hecho mi parte. He dejado un año de música. No aguanto, tío. No valgo para Optimus Prime.

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