“Al fin siento que soy una mujer segura de sí misma”
EntrevistasBelén Aguilera

“Al fin siento que soy una mujer segura de sí misma”

Abel Olivares — 25-05-2026
Fotografía — Archivo

Belén Aguilera acaba de publicar nuevo single, “mis amigos” y ha estado girando por el país con las canciones de “Anela” (Sony, 25), su cuarto álbum publicado el pasado año.

A pesar del asedio ininterrumpido de contenido preso en pantallas, un número considerable de creadores seguimos acudiendo a la palabra escrita o la imagen impresa para encontrar inspiración. En casos más extremos, también en la percepción consciente de la vida real. ¿Será porque desvirtualizar la existencia brinda un silencio antagónico al ruido del frenesí digital? ¿O tal vez se deba a que los matices del día a día, ensombrecidos por la rutina, reconcilian al artista con la serendipia? Sea cual sea la respuesta, quedé estupefacto al enterarme de que Belén halló en “Hadas” (B. Froud y A. Lee, 78) los cimientos de “Anela”. A mí, acostumbrado a ojearlo de niño bajo las sábanas junto a “Gnomos” (W. Huygen, 76), oírla pronunciar su título me dejó boquiabierto; asumí que dicho recuerdo infantil perdía la condición de experiencia exclusiva. Entendí, por el contrario, por qué su cuarto álbum me parecía sacado del VHS dark fantasy —”Legend” (86)— que tengo en casa. “‘Anela’, acrónimo de ‘Aunque no exista la Arcadia’, es fruto del deseo de querer innovar musicalmente y encontrar mi lugar. Aspiraba a reformular el concepto clásico de la Grecia antigua siendo plenamente consciente de que, sin ser una decisión creativa arbitraria, dicha ambición era el pretexto de la búsqueda de mi identidad. Dibujarla a mi manera me permitió generar un concepto que más que un concepto es una sensación de nostalgia ilustrada alrededor de una estética sonora y artística muy concreta”.

“Mi intención era presentar una obra inédita"

Desde bien pequeña, Belén se hizo a la idea de que, por norma general, siempre haría las cosas a su manera. Sola, dicho mal y pronto. Irónicamente, esa soledad engendró el impulso de formar una familia creativa que la acompañara en su aventura. O sea, caminar junto a quiénes estuvieran dispuestos a confiar en su visión al mismo nivel en que lo hacía ella. De hecho, tal propósito fue la pieza clave del proceso creativo, donde, a mi parecer, está la gracia del disco. “Recuerdo que fue un breve periodo temporal placentero. Decidí voluntariamente prescindir de las redes sociales rehusando a estar expuesta. Fíjate que vivimos crónicamente online y cualquier cosa que hace un artista termina digitalizándose. Parece como si la realidad se hubiera desrealizado. En consecuencia, diría que puse en práctica la acción de romantizar el mundo tangible. Por poner un ejemplo: algo tan simple como la luz del sol reflejada en el agua del mar me llevaba a filosofar acerca de cuestiones trascendentales, plasmadas hoy en el tracklist. ‘Anela’, a fin de cuentas, va de convertir lo que te rodea en magia y ver color entre tanto gris”.

Durante esta fase previa al “manos a la obra” el equipo al completo se empapó del sinfín de referencias anotadas. “Los cuentos de Hoffmann” (1881), “Labyrinth” (1986) o “El fantasma de la ópera” (1986) son algunas de ellas. La mención especial, sin embargo, es para “El señor de los anillos” (2001) y “El lago de los cisnes” (1877), principales génesis artísticas. Conociéndolas, resulta peculiar detectar en el disco una ausencia del tópico que atraviesa a la mayoría de ellas. Exceptuando “Salvamento”, Aguilera purga “Anela” de cualquier alusión al amor o el desamor a pesar de su romanticismo inherente. Hela aquí entonces una obra cumbre en su discografía que ella misma define como filosófica y a la que servidor agradece el gesto: es posible abrazar la introspección sin vernos obligados a imaginar el éxito o fracaso de una relación sentimental. “A mi juicio, es existencialismo puro. La existencia va ligada al amor y la manera que tenemos de contemplarlo. Aun así, no queriendo desmerecer las narrativas románticas, me negué a articular el eje temático en torno a una. ‘Salvamento’ es la excepción, pero solo como convite a poner fin a patrones de dependencia emocional. El resto abordan el aislamiento, la soledad, el deseo, la aceptación… Como escritora puedo desvincularme del sentimentalismo amoroso pese a haber forjado una relación con la música sustentada en la pasión”. Suponer que “Como en un drama italiano” podría haber funcionado como primer adelanto no es ir mal encaminado. Al respecto, la catalana confirma que se trató del preludio de lo que estaba por venir, aunque creyó acertado convertirla en sencillo aparte y así evitar la pérdida de la fantasía que “Anela” había construido en su conjunto. “Mi intención era presentar una obra inédita. Después de atreverme con el lírico, explotando al máximo potencial las posibilidades que ofrece mi voz, lanzar un single que lo desvelara todo antes de tiempo carecía de sentido. Además, ya lo dijo Rosalía en su momento: ‘No quiero estar supeditada a lo que el mundo decide por mí’. Se trata de un proyecto gestado a lo largo de dos años que he querido hacer con calma y en paz al margen de la productividad industrial. Viéndolo con perspectiva, ahora que ha salido me doy cuenta de que se ha desarrollado un diálogo entre canciones. Existe una complejidad estilística brutal como resultado de haber transitado por tesituras distintas. De todos modos, el lírico salta a la vista. Permite alcanzar registros inasumibles que cuesta escuchar en el pop”.

Felizmente enamorada del que dice ser su trabajo más redondo hasta la fecha, el niño predilecto de mamá nació, en parte, gracias a la compañía de mujeres instruidas en el ámbito del conservatorio que la asistieron bajo la premisa de componer un disco atemporal. Asimismo, fue tal el impacto del apoyo femenino que su acercamiento a la música clásica, específicamente a la ópera, obró el milagro antaño inimaginable: crear un academicismo hecho a medida. “A mí lo que me gusta es improvisar. De niña tonteé muchas veces con el conservatorio, pero terminé asociándolo a una cosa muy contraria a la música. Quiero decir, si apagas mi llama con aburrimiento y pesadez me pierdes. Por defecto, yo ya racionalizo mis emociones to the fullest. Es por eso que la música debe ser una vía de escape con la que poder soltarme. No va de partituras o teoría… va de sentimientos y canalización de los mismos”.

Aunque dé otra impresión, hasta hace poco Belén era una persona muy vergonzosa. De ahí que se diera a conocer por sus covers; le aterraba escribir sus propias letras. Mostrarse vulnerable, vaya. Afortunadamente, con el paso del tiempo ha superado ese miedo infundado que la hacía sentir más pequeña de lo que era, madurando hasta el punto que hoy, sentada a mi lado una mañana de octubre bañada por el sol —el mismo que adora ver reflejado en las olas del mar— sea capaz de confesarme: “Al fin siento que soy una mujer segura de sí misma. Que sabe lo que hace. Cuando consigo algo bueno y me gusta, el momento de ser vulnerable ya no me asusta. Esta última década ha consistido en crecer, completar el aprendizaje autodidacta y permitirme romper con mis inseguridades, atreviéndome a escoger este mundo como mi profesión. Básicamente a tirarme a la piscina. Ser plenamente consciente de que esto es mi vida”.

Agenda de conciertos: 

Viernes 5 jun - Sábado 6 jun 06.17h
Viernes 12 jun - Domingo 14 jun 06.17h
Jueves 9 jul - Sábado 11 jul 06.17h
Viernes 24 jul - Sábado 25 jul 06.17h
Miércoles 5 ago - Domingo 9 ago 06.17h
Viernes 11 sep - Sábado 12 sep 06.17h

 

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