“El rock necesita una renovación importante”
Entrevistas / Belako

“El rock necesita una renovación importante”

Javier Corral "Jerry" — 06-10-2020
Fotógrafo — Archivo

Desde la pequeña Mungia, a escasos veinte kilómetros de Bilbao, Belako siguen asaltando audiencias de aquí y allá. Su cuarto álbum, Plastic Drama(Belako Rekords/BMG, 20), retrasado unos meses por la llamada crisis sanitaria, se desveló casi en su totalidad, a canción por semana. Lo que, en su caso, equivale a traducir en un hit cada siete días.

Belako pegaron duro nada más salir del cascarón. Y aún andan en esa edad revoltosa en la que cumplir años no es acumular desganas y entropías, sino un impulso estimulante para escalar peldaños en la escalera de la estimación, como pudiera plasmar un cuarto álbum, Plastic Drama, que simboliza estos tiempos donde ningún estilo prevalece claramente sobre los demás (negociado “urban” aparte), sino que más bien se superponen, enlazan y ayudan. Dance rock, post-punk… arrojados con la fuerza de un ciclón y la susceptibilidad de un lienzo aproximadamente naíf. Eufórico, como cuando un bebé oye de repente un sonajero, pero también reflexivo a la manera impetuosa de una borrasca titubeante. Y muy efectivo, muy resultadista, despojado el matiz peyorativo. Tan visceral que parece planeado, Plastic Drama avanza como una colección de redondos himnos para corear en esos escenarios plagados de entusiasmo vital pre-Covid, lo que no desdeña alentar otras posibilidades emocionales: la seductora nocturnidad del tema homónimo, la sombría fantasía de “Marinela2017”, el dulce murmullo sonámbulo de “Time Me Up”, la rabia simétrica de “All Nerve”, los vaivenes anímicos de “Profile Anxiety”, el toque afrancesado y versátil de “Sirene”… Todo ello en el marco incomparablemente elíptico del ser humano consumido por la urgencia y banalidad del propio consumismo, en una era donde la frugalidad apenas capta adeptos. Hablamos con ellos y ellas. Cris Lizarraga, Josu Ximun Billelabeitia, Lore Nekane Billelabeitia y Lander Zalakain.

Fuisteis entregando este álbum casi canción a canción, al modo que históricamente se publicaban los singles, sólo que en vuestro caso con sólo una semana de diferencia. ¿Creéis que difiere la escucha de un álbum de esta forma secuenciada, o pensáis que la validez de un álbum está precisamente en el poder de sus temas uno a uno?
Cada álbum es un mundo y se plantea de forma diferente. Creo que ambas opciones son válidas. En nuestro caso, nuestro anterior disco Render Me Numb, Trivial Violence estaba pensado para ser escuchado de arriba abajo, como un viaje, con sus puentes y transiciones. Plastic Drama en cambio es mucho más directo, los temas funcionan mejor uno a uno, lo cual nos ha venido bien para ir adelantándolos durante la cuarentena al ver que teníamos que retrasar su publicación.

“En general, no solo para la gente joven, la música ha perdido valor y ya no se va tanto a conciertos ni se compran tantos discos. Eso sí, los festivales están petados y las plataformas digitales echan fuego”.

Por otro lado, ¿qué os seduce más como músicos: encontrar un sonido identificativo o dejar canciones en la memoria de la gente?
Diría que nos quedamos con dejar canciones en la memoria de la gente. Al fin y al cabo en los cuatro discos que hemos publicado no hay un sonido definido, al contrario, nos gusta hacer los discos según lo que sentimos en cada momento y de la misma forma, no repetirnos. Diría que tanto en Render como en Plastic Drama hay un sonido más concreto o más parecido, que hemos hecho un poco “nuestro” y con el que nos sentimos super a gusto. Pero no sabemos que pasará en próximo. Según por dónde nos dé el aire.

Plastic Drama” es indudablemente muy completo y variado, y a la vez defiende un discurso crítico sobre los seudo dramas de nuestra sociedad pre-Covid. ¿Debe ser esa la lectura, ahora que hemos conocido una desgracia universal como ésta?
Creo que la lectura de “Plastic Drama” es la misma antes del Covid y después de este. Durante la cuarentena era inevitable relacionar el significado de “Plastic Drama” con lo que estábamos viviendo. Nosotras mismas cuando hablábamos entre las cuatro, al principio y al ver todo lo que estaba pasando y que todo lo que habíamos construido durante meses se estaba cayendo (y se iba a caer del todo), nos dijimos: “peña, plastic drama” (risas). era como una forma de ver que sí, había un drama general, todo era un drama, pero realmente estábamos bien, sanas y nuestras familias también. A parte de todo esto, no había más que ver las noticias para darse cuenta de que en muchos lugares del mundo la situación era muchísimo más dramática y eso era “solo” lo que se veía o nos llegaba. Por no mencionar que los grandes problemas del mundo seguían ahí, intactos. Lo “único” es que había y hay una pandemia alrededor de estos, que afecta a todo el mundo.

Qué supone el fichaje por BMG internacional, ¿qué términos del contrato se pueden destacar y cómo pensáis os afectará en el futuro?
Más que un fichaje es una colaboración. BMG ya fueron nuestra editorial en el anterior disco y la cosa funcionaba muy bien. Ellos veían bien nuestra formula de trabajar, en donde entra en juego Belako Rekords, nuestro propio sello. Es algo simbólico, pero nos permite ser dueñas de los derechos de nuestras propias canciones. Nosotras nos encargamos de todo el tema artístico y BMG se encargan del lanzamiento. La verdad es que trabajan genial y tenemos muy buena relación con ellos. Estamos encantadas la verdad.

Entre vuestros seguidores abunda un público coetáneo que puede compartir con vosotros muchas señas generacionales, pero también otros que podrían ser vuestros hermanos mayores o incluso vuestros padres. ¿Cómo lo interpretáis?
¡No hay límite de edad para nuestros seguidores! Es verdad que nos sigue mucha gente bastante más mayor que nosotras. Hoy en día es difícil conseguir la atención de la gente joven, porque normalmente están más a otros estilos de música. Pero también nos sigue bastante chavalería, ¡y espero que eso no deje de pasar! En general, no solo para la gente joven, la música ha perdido valor y ya no se va tanto a conciertos ni se compran tantos discos. Eso sí, los festivales están petados y las plataformas digitales echan fuego. Pero bueno, hay que adaptarse a esto y ya está. En nuestro caso la cosa ya estaba así cuando empezamos a tocar, o sea que tampoco es que nos haya pillado por sorpresa.

No sé si a bandas actuales como la vuestra os incomoda o por el contrario os estimula el mito del rock como signo de rebeldía que se asocia a décadas anteriores.
Es normal denominarnos como grupo de rock, porque aunque tocamos muchos palos diferentes. En general, y más en directo, nos gustan el volumen, la distorsión y los gritos, pero no nos gusta encasillarnos en un estilo o pertenecer a uno. No me gustan demasiado esos mitos, la verdad… Puede que el rock tenga esa imagen de rebeldía o reivindicación, pero en general necesita una renovación importante. Para empezar es un mundo dominado por hombres y muchas veces puede mostrar actitudes o comportamientos bastante anticuados. Aún así muchas veces nosotras mismas decimos que somos un grupo de rock, para abreviar y porque mucha gente necesita meternos en un saco.

“De puertas para fuera todo es bonito, la gente nos ve tocando por todo el mundo, ganando premios, etcétera, y piensan que estamos montadas en el dólar… Pero nada más lejos de la realidad”.

La situación actual os obligó a replantear también las presentaciones en directo, ¿Qué habéis sacado de la experiencia de los autocines o de recintos cerrados y con todo el público sentado como en el Palacio Euskalduna?
Después de volver de Estados Unidos abruptamente, encerrarnos en casa, cancelar toda nuestra gira, aplazar nuestro disco y estar tres meses sin tocar, tocar en los autocines fue balsámico. Fue todo muy loco, pero sobre todo fue emocionante. Veíamos a la gente feliz de poder ir a un concierto y nosotras lo estábamos más. Había una atmósfera muy curiosa entra las primeras filas de terrazas, la gente en sus sillas o encima de sus coches, otros estaban a gusto dentro de estos y al acabar una canción tocaban el claxon! Fue la hostia, pero una paliza para nosotras y nuestro equipo. Después hemos hecho algún otro concierto, como comentas en espacios cerrados y con butacas… Está claro que no es lo mismo que un concierto “normal”, además, en nuestro caso, necesitamos mucho el feedback de la gente y que esté animada y motivada. En cambio si está sentada y con mascarillas es todo más frío, aunque nos lo tomamos como un reto y la verdad es que no han ido nada mal esos conciertos, al contrario. Dentro de lo permitido la gente se venía arriba y nos llegaba mucho calor. De momento este es el camino que vemos más viable, tocar en teatros y sitios cerrados con butacas en los que se puedan aplicar fácilmente las medidas de seguridad necesarias. Conclusión, bolos a priori algo más fríos o raros, pero teniendo en cuenta que es ld único que se puede hacer, es mucho más que nada. La gente sale contenta y nosotras podemos seguir comiendo.

Aún no llegáis a los treinta, que es cuando se supone que mucha gente deja de inquietarse por buscar nuevos sonidos y nuevos artistas, ¿conserváis ese interés por descubrir cosas, por emocionaros ante algo nuevo?
Nunca perderemos el interés por descubrir nueva música. Nos gusta ver qué cosas nuevas salen y si algo nos mola lo compartimos con el resto. También es verdad que en esta época de cuarentenas, desescaladas y nuevas normalidades también nos ha dado por escuchar clásicos. Yo personalmente he tenido una fase de volver a discos que he escuchado tropecientas mil veces (risas), los que serían los grandes clásicos para mí. No sé, siempre hay fases diferentes y tampoco hay por qué estar siempre a la orden del día, pero en general suelo andar atento a lo nuevo que sale.

¿Qué oíais de adolescentes primordialmente y qué oís ahora, en qué habéis cambiado como oyentes?
Pfff… De todo, igual que ahora. Puede que entonces todavía fuera más variopinto (risas). Escuchábamos mucha música que aún hoy escuchamos, pero habría que añadirle los grupos que en aquel momento lo petaban, sobre todo entre la gente de nuestra edad. Sum 41, Blink-182, My Chemical Romance, etcétera. ¡Dios, vaya época! Por suerte nuestros padres o familia hacían su labor y en casa se escuchaban también otras cosas. Personalmente recuerdo escuchar mucho a Bowie, Nina Simone o R.E.M. También música clásica. La cosa no ha cambiado mucho, solo que algunas cosas se han ido para no volver (risas).

¿Cuál ha sido el día (o la noche) más memorable en la vida de Belako como conjunto?
Difícil quedarse con un solo momento o día. Uno de ellos sin duda fue cuando tocamos en el el festival Vive Latino de Ciudad de México hace un par de años. Viajábamos a México desde Estados Unidos y en Austin, después de tocar en el SXSW, nos robaron los instrumentos y la documentación. En concreto toda mi documentación. Fue una aventura, sobre todo conseguir los documentos para poder volar a otro país en muy poco tiempo. Tuvimos que separarnos en dos grupos para ir a México y peligraba nuestra actuación en el Vive Latino, que iba a ser uno de los conciertos más grandes que dábamos hasta la fecha y nuestra primera actuación en un festival gordo fuera de Europa. Al final llegamos al concierto, grupos amigos nos dejaron los instrumentos y fue uno de los mejores conciertos que recordamos. Limamos mucho pero todo salió bien e hizo que nos “olvidáramos” un poco de que nos habían robado.

Habrá quien piense que, como grupo de éxito, habéis ganado mucho dinero. Es fácil sumar ingresos sin restar gastos? ¿Os salen las cuentas?
De puertas para fuera todo es bonito, la gente nos ve tocando por todo el mundo, ganando premios, etcétera, y piensan que estamos montadas en el dólar… Pero nada más lejos de la realidad. Después de muchos años conseguimos vivir de la música, de la música en directo, y la verdad es que nos sentimos muy afortunadas de poder sacar unos suelditos de esto. Aún así tenemos que luchar constantemente para mantenerlo, ya que el sector de la música no está bien regulado en España. De hecho no está regulado directamente. Digo en España, porque en el resto del mundo tampoco es que estén echando petardos de alegría, pero nos consta de que hay países que valoran mucho más la música y la cultura en general. Belako somos cuatro autónomas que formamos una comunidad de bienes y muchos meses tenemos que andar haciendo malabares. Ya sabemos cuál es la situación de los autónomos en España. A esto súmale que estamos en medio de una pandemia y que apenas hemos podido tocar los últimos meses… Ahora ya son malabares de otro nivel. Estamos para entrar en el Circo del Sol.

No sé si un tiempo pandémico puede resultar especialmente inspirador para un artista, no sé si en los próximos meses abundarán las canciones apocalípticas, los discos eufóricos o las formulaciones escépticas… ¿Cuál puede ser vuestro caso? ¿Habéis dibujado el día después?
La verdad es que no somos capaces de pensar en el futuro a largo plazo. Bastante tenemos ahora con pensar qué hacer ahora y cómo seguir adelante con todo lo que está cayendo. A parte de esto yo creo que seguiremos un poco en la misma tónica de reivindicación y hablaremos de las cosas que vemos que están como una mierda en el mundo. Injusticias, actitudes o realidades dramáticas que no han mejorado con la pandemia, incluso se puede decir que siguen ahí, más fuertes que nunca. Más allá de eso, intentaremos encontrar en cada momento una vía para poder tocar y seguir dedicándonos a la música, en la medida de lo posible.

 

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