“Ya no sufrimos el síndrome del impostor”
Entrevistas / Alt-J

“Ya no sufrimos el síndrome del impostor”

Carlos Pérez de Ziriza — 09-06-2022
Fotógrafo — Archivo

“The Dream” (Canvasback/Atlantic/BMG, 22) es lo más complejo y aventurado que han hecho nunca Alt-J. Al menos, dentro de sus lindes. Un cuarto álbum que confirma su progresión, alentada por eso que de tanto reiterar nos aburre: la pandemia, sus confinamientos y el largo barbecho de los directos. Han tenido tiempo de sobra para armar concienzudamente un trabajo igual de notable pero más abigarrado de lo habitual en ellos.

El teclista Gus Unger-Hamilton nos atiende vía telemática desde su piso de Londres, ejerciendo de portavoz del trío de Leeds (residente en la capital hace ya unos años) que completan Joe Newman a la voz y guitarra y Thom Green a la batería. Hablamos de canciones, arte y medios de comunicación. De las diferencias entre Reino Unido y Estados Unidos. De cómo se les trata en un lugar y en otro. Y del triste legado que les va a dejar Boris Johnson.

Por último recordad que los ingleses estarán presentando su álbum en nuestro país a lo grande. Por un lado  formarán parte del cartel del VIDA Festival de Vilanova i La Geltrú (Barcelona) y del madrileño Mad Cool  y por otro estarán el 14 de noviembre en el Sant Jordi Club de Barcelona

No seré muy original, pero te lo voy a preguntar: ¿Es ““The Dream” una forma de escapismo respecto a lo que hemos vivido durante estos dos últimos años, ya desde el título?
Un poco. A veces nos sentíamos como en un sueño, en el sentido de que no sabías muy bien ni dónde estabas ni en qué época del año: tenías que pellizcarte para darte cuenta. Costaba distinguir el invierno de la primavera o el verano. Esa sensación de que el tiempo discurre de una forma extraña es algo muy parecido a vivir dentro de un sueño.

¿Fue más difícil de grabar este disco que los anteriores?
Fue más fácil, porque tuvimos bastantes parones de trabajo en estudio debido a los confinamientos, y a veces estar varios meses seguidos en el estudio es como estar metido en un submarino: eso de estar metido tanto tiempo con la misma gente en el mismo espacio sin luz natural y respirando el mismo aire… Es mucho más saludable tener descansos entre medias, al menos para nuestras cabezas. Cuando vuelves te sientes rejuvenecido y con energías renovadas. Fue un buen momento para hacer un álbum, la verdad.

"Creo que sí, que asumimos más riesgos, pero al mismo tiempo lo pasamos muy bien haciéndolo"

Te he leído en otro medio decir que algo murió con “Relaxer” (17) y algo nuevo ha nacido con “The Dream”.
Estábamos muy cansados tras haber hecho tres álbumes con sus respectivas giras. Y un poco hartos de estar metidos en una banda, si te soy sincero. Necesitábamos un descanso. Nos tomamos 2019 como un año para desconectar. Aún nos veíamos porque somos buenos amigos, pero nos metimos a hacer cosas distintas por nuestra cuenta, ya fuera música con otra gente o cualquier otro proyecto. En 2020 estábamos como nuevos. Simplemente necesitábamos descansar los unos de los otros.

Tengo la sensación de que se nota en el sentido de que es un disco más aventurado, más arriesgado.
Creo que sí, que asumimos más riesgos, pero al mismo tiempo lo pasamos muy bien haciéndolo. Estábamos felices, teníamos por fin nuestro propio estudio, con lo que pudimos escribir y grabar en el mismo lugar, salir y entrar cuando queríamos, decorar el estudio como nos apetecía, y el hecho de sentirnos tan cómodos y de tan buen humor creo que fue lo que nos animó a ser más experimentales y tratar de hacer cosas nuevas. Supongo que la confianza entre nosotros es ahora mayor que nunca.

¿Os habéis nutrido de alguna nueva influencia, ya sea musical, literaria o cinematográfica?
Para serte sincero, creo que no hemos tenido inspiración de libros y películas, al menos no de la forma en la que solíamos. Creo que simplemente indagamos en nuestra relación de amistad y en la química entre nosotros. Puede que en el pasado sí sintiéramos esa necesidad de introducir referencias a libros, a películas y a otros artistas, en general, como para darle a nuestros textos cierta seriedad. Pero creo que ahora tenemos suficiente madurez como para no hacerlo.

¿Crees que con la madurez tiendes a ser más transparente y honesto con tus sentimientos?
Creo que sí. Había un cierto sentimiento cuando éramos más jóvenes como de que no éramos suficientemente serios o experimentados como para escribir buenas letras. Pero ahora, con diez años de carrera y la edad que tenemos, y más después de ser padres, ya no sufrimos ese síndrome del impostor.

Entiendo que “You And Me” es una canción basada en ese placer simple de estar en un festival con tus amigos, algo que todos hemos echado de menos.
Es una canción que Joe ideó después de asistir a un festival el 1 de enero de 2020: por un lado es muy positiva, trata sobre pasar un buen rato en un festival con tus amigos, pero por otra parte, mirando en retrospectiva, es como echar un vistazo a algo que luego sabes que no va a ocurrir en mucho tiempo. Y eso también es triste.

En “Hard Drive Gold” habláis de la fiebre de las criptomonedas, pero no sé si es también una crítica velada a los excesos del capitalismo.
No es que vaya directamente contra el capitalismo, digamos que se queda en los márgenes esbozando una sonrisa. Eso creo. Sería falso por nuestra parte decir que somos anticapitalistas, porque somos una banda de éxito y lo disfrutamos. Pero no dejamos por ello de pensar que esta fase del capitalismo en la que vivimos es poco democrática y muy explotadora. Me preocupa que la gente asuma la codicia como el principal valor en la vida. Es algo que nos debería preocupar como sociedad.

Hay dos canciones consecutivas dedicadas a ciudades norteamericanas, “Chicago” y “Philadelphia”.
“Chicago” es como un sueño que trata sobre un hermano y hermana que tienen como una noche oscura del alma, en lo alto de una colina, y se llama así porque fue compuesta como una jam mientras estábamos en Chicago, de gira en una prueba de sonido. Mantuvimos ese nombre porque creemos que tiene un feeling parecido al de la música house, y Chicago es donde nació. Y “Philadelphia” es una canción sobre un asesinato real, diría. Su texto es muy oscuro, pero musicalmente es muy positiva. Lo que está muy bien, así la gente no la encontrará deprimente.

"Tuvimos un éxito muy rápido con el primer disco y muchas publicaciones decidieron que éramos un buen objetivo de caza"

Teniendo en cuenta que es un disco más experimental, me gustaría saber en qué medida es fruto de la improvisación o, por el contrario, de lo planeado con anticipación.
Bueno, hay ideas en este disco que son muy viejas. Por ejemplo, el riff de guitarra de “Happier When You’re Gone” procede de una canción que compusimos en 2008 cuando aún éramos estudiantes y vivíamos en Leeds, que se llamaba “Robber From The Seventies”. Una canción alegre que nunca llegamos a grabar, porque pensábamos que no era precisamente la mejor que habíamos escrito. Pero hace un par de años a Joe se le ocurrió recuperar su riff y pensamos que era muy bueno. No nos gustar desechar nada. Incluso si arrinconamos una canción, nos gusta recuperar luego fragmentos para componer cosas nuevas. Por otra parte, sí que es verdad que algunas canciones del disco surgieron de jams espontáneas. “You And Me”, por ejemplo. Su riff de guitarra, el estribillo, todo surgió de forma espontánea en una prueba de sonido antes de un concierto, con la fortuna de que un miembro de nuestro equipo lo grabó, de forma que pudimos luego trabajar sobre ella.

Hace unos días decías en New Musical Express que os sentís más cómodos en Estados Unidos que en vuestro país. Que allí la gente simplemente disfruta de vuestra música, sin sentirlo como un placer culpable. Curiosamente, hay muchos músicos norteamericanos que piensan al revés, que tienen mejor acogida en Europa que en su país. Entrevisté hace unos días a Lucinda Williams y me decía que en Europa y en Reino Unido hay menos prejuicios que en su país. Curioso, ¿no?
Es interesante. Supongo que te sonará esa expresión de “la hierba es siempre más verde al otro lado”. Creo que hay algo de eso. Hay una larga historia de artistas norteamericanos que son más apreciados en Europa o en Reino Unido que en Norteamérica, sí. Recuerdo que eso ocurría con The Strokes, The White Stripes o Kings Of Leon, cuando yo era muy joven, a principios de los 2000. Pero creo que lo que dije en esa entrevista tenía más que ver con los medios de comunicación que con el público. Creo que aquí hay una conciencia muy arraigada en los medios, e incluso en la conciencia de gran parte del público en general también, de que las personas que tienen éxito son objetivos plausibles. Alguien a quien atacar. Y estoy de acuerdo en cierto modo. Porque creo que, si quieres meterte con alguien, mejor atacar a quienes tienen éxito que a quienes no lo tienen. Lo segundo sería injusto. Pero también tengo la sensación de que en los medios ingleses siempre tiene que haber alguien a quien atacar. Un chivo expiatorio. Nos dimos cuenta muy pronto: tuvimos un éxito muy rápido con el primer disco y muchas publicaciones decidieron que éramos un buen objetivo de caza. No es muy importante tampoco, a veces lo encuentro un poco frustrante, pero así es como son las cosas.

En cierto modo, no deja de ser una buena señal. Peor sería la indiferencia.
Exactamente. Pero es un poco frustrante porque no montamos este grupo para ser odiados por The Guardian, por ejemplo. No era nuestro sueño ser bien considerados y tener éxito, pero tampoco esperábamos toparnos con esa animadversión. Nuestro sueño era hacer buena música. De todos modos, en cuanto volvamos a estar de gira, volveremos a apreciar lo que más valoramos: la gente que acude a nuestros conciertos, se gasta su dinero en nuestros discos y canta nuestras canciones. Es la que de verdad nos importa. Hacemos música para ellos, no para los medios.

Me gustaría saber en qué medida vuestra formación en una escuela de arte os ha influido. Es una larga tradición británica, que viene de los tiempos de The Rolling Stones o The Who.
Deja una huella muy profunda, claro que sí. Porque no se trataba solo de estudiar arte, sino también de sentir el desafío de leer mucho, sobre todo textos críticos, mucha crítica cultural, y esencialmente estar en un entorno en el que era normal tener un intenso debate con tus compañeros sobre cualquier tema. El cuestionarte todo, el darle la vuelta a las cosas, el observarlas desde diferentes perspectivas. Ese ambiente crítico creo que fue muy importante para la formación del grupo. Somos un producto de todo eso. No sé en qué medida es importante ahora, porque aquello fue un corto periodo de nuestra vida, solo tres años, y llevamos ya diez como una banda profesional, lo cual supone una formación aún mayor que aquellos años universitarios. Pero sí, claro que fue importante estar en aquel entorno académicamente inquisitivo y exigente.

Por último, me gustaría saber qué opinión tenéis de lo que está ocurriendo en vuestro país con el primer ministro y sus fiestas en plena pandemia. Sé que no sois una banda con letras explícitamente políticas, pero seguro que tenéis una opinión.
Es una situación extraña. Creo que Boris Johnson ha sido un personaje muy oscuro y corrupto durante muchos años. Siempre ha querido el poder a toda costa, empleando cualquier triquiñuela a su alcance. Funciona según sople el viento. Lo irónico es que esto, que podría ser el final de su carrera política, o al menos eso espero, es como cuando a Al Capone lo trincaron por evasión de impuestos. A veces no son tus crímenes más graves aquellos por lo que te pillan. Aún así, todo el lío del Brexit no va a poder ser revertido en muchísimo tiempo. Ya veremos.

 

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