AL ABORDAJE
Entrevistas / Los Piratas

AL ABORDAJE

Redacción — 01-02-2001
Fotógrafo — Archivo

ABORDAN EL ROCK´N´ROLL CON SUS ARTES FILIBUSTERAS; ES DECIR, LAS DE TOMAR PRESTADO DE AQUÍ Y ALLÁ SIN NINGÚN TIPO DE PREJUICIOS, PARA ASÍ CREAR CANCIONES QUE POCO TIENEN DE CONVENCIONAL. “ULTRASÓNICA” (WARNER, 01) ES LA ÚLTIMA LOCURA DE ESTOS GALLEGOS. TRAS CUATRO AÑOS DE SILENCIO, VUELVEN A SONAR LOS CAÑONES DESDE ESE PECULIAR BAJEL QUE LLEVA EL NOMBRE DE LOS PIRATAS.

Tanto tiempo no ha caído en dique seco. No había noticias desde “Manual Para Los Fieles” (1997), pero al fin la inquietud ha abierto una brecha profunda en su paréntesis discográfico. En un apartado chalé de Boadilla del Monte se ultiman las mezclas de “Ultrasónica”. “La primera vez que en Warner escucharon las nuevas canciones -el que habla es Iván, un tipo dicharachero- dijeron que estábamos locos. Fue un palo. Llevábamos ocho meses encerrados y teníamos una idea bastante clara de lo que queríamos. Curiosamente las primeras canciones eran más radicales que las últimas. Al principio nos rayábamos más en la canción que en la producción y al final más en la producción que en la canción. Al final salieron los temas más normales que sabíamos que íbamos a hacer. Con canciones como”Caótico”, “Filophobia” o “Teching” se acojonaron bastante, pero luego les mandamos temas como “Los Años 80” o “El Equilibrio”que eran algo más relajados y colaron”. Es precisamente la relajación lo que más se echa en falta en esta colección de canciones. Canciones que apabullan a la primera escucha. Canciones como un torno de dentista, en el que la incomodidad y la crispación se apoderan del oyente. Capas superpuestas de arreglos, sonidos chirriantes y, como contrapunto, melodías armoniosas que desconciertan. “Todo el mundo nos decía lo de la sónica. Buscábamos cosas que nos molaban y de la música que íbamos escuchando cogíamos ideas. Todos dicen que la sónica es muy rara y por eso hemos llamado al disco “Ultrasónica”, pero no hemos utilizado nada raro. No hay nada que no haya hecho alguien primero. Hay temas muy raros, pero también poppies. Hay que pensar que nos tenemos que amoldar al país en el que vivimos”.

“Hay muchas veces que me planteo que tengo treinta años y sigo igual de acojonado que siempre”

No se pueden evitar paralelismos, que no comparaciones, con las bandas más aventajadas del pop actual. “Tenemos las influencias de siempre: Björk, Aphex Twin, Los Planetas, Radiohead. Es tanto lo que escuchas que al final no tienes claro lo que te está influyendo”. Para la gestación de la criatura se retiraron a unos estudios del país vecino. “Nos fuimos a Francia a un estudio residencial en medio del campo, el mismo sitio donde habíamos grabado “Poligamia”. Estuvimos veinticinco días allí, tirados como perros, con comida francesa riquísima y grabando todo el puto día. Algo así como estar de vacaciones. Nos pilló una tormenta y pasamos tres días como en la Edad Media. No había agua caliente, ni luz, ni teléfono. Tuvimos que encender unas velas y al final nos agobiamos mucho. Utilizamos el estudio durante las noches y sin los productores para grabar “la rayada” (el tema más experimental del disco). Con los años le echas morro y aunque no tengas ni idea de grabar te pones. Hicimos todo lo que no hubiéramos podido hacer aunque quisiéramos”. En el apartado de producción habría que destacar la labor de Vicente Sabater y la de Juan Luis, el guitarrista de Presuntos Implicados. “Nos ayudó en un par de temas más simples que no sabíamos como abordar”. Pero, ante todo, en “Ultrasónica” planea una sobrecarga de arreglos que tiene su porqué. “Aunque hay veces que una cosa parece que tapa a la otra, a mí me gusta meter mucha información porque hace que las escuchas sean distintas. La idea es dejarte aturdido. Pusimos las voces más altas para que primero lleguen las letras y así se descubra porque hay determinados ambientes. Las letras son más duras que en otros discos y hablan de la insatisfacción, de la sensación que tienes cuando sales todos los fines de semana sólo porque llevas haciéndolo quince años. Hay muchas veces que me planteo que tengo treinta años y sigo igual de acojonado que siempre. Cada vez me siento más inseguro y lejos de estabilizarme estoy en una situación más precaria. Queríamos dejar de hablar sólo del amor. Esta vez nos apetecía hablar de algo más concreto y más común. Nadie dice aquí que su vida es una mierda. Todo el mundo dice que España es guay, que sabemos la hostia de todo y somos los que mejor comemos, pero en el fondo vivimos fatal. Decimos que los norteamericanos viven mal y la única diferencia es que nosotros salimos de fiesta ¿Qué pasa el día que se acaba la fiesta?”.

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