Q: Autobiografía de Quincy Jones
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Q: Autobiografía de Quincy Jones

9 / 10
Don Disturbios — 21-06-2021
Empresa — Libros del Kultrum

Escritas hace veinte años, nos llegan por fin traducidas al castellano “Q: Autobiografía de Quincy Jones”, las memorias de un grande entre los grandes. Conocido principalmente por haber producido los discos más vendidos de Michael Jackson y sus bandas sonoras, este libro hace justicia a su figura y pone de relieve su peso e importancia en el mundo de la música del siglo XX.

Pero hay más, mucho más. Y es que adentrarse en la vida de Quincy Jones es hacer todo un profundo viaje a través de la historia de la música estadounidense, acompañado por un amigo muy sabio que te explica de primera mano una vida trufada de anécdotas pero sobre todo hitos. “Q: Autobiografía de Quincy Jones” es un largo paseo que parte de las big bands de jazz que recorrían de punta a punta el país en los años treinta, y sigue por los pequeños locales de be-bop de Nueva York en los cuarenta, la efervescente París de finales de los cincuenta,, los espectáculos del Rat Pack de Sinatra en Las Vegas, el vibrante nuevo cine del Hollywood de los sesenta, la eclosión de la música disco de los setenta, el pop de los ochenta y así hasta llegar al rap en los noventa. Y en cada una de esas décadas y movimientos, Quincy Jones estuvo, de una manera u otra, metido en el ajo. En pleno ajo. Por eso la gran cantidad de figuras con las que ha compartido y trabajado es de las que quita el hipo. Personajes enormes como Count Basie, Ray Charles Dizzy Gillespie, Dinah Washington, Miles Davis, Stravinski, Malcolm X, Charlie Parker, Sidney Poitier, Frank Sinatra, Marlos Brando, Cary Grant, Hal Ashby, Henry Mancini, Steven Spielberg, Oprah Winfrey… La lista es tan apabullante como interminable. Y todo el mundo aprecia y tiene en muy alta estima a nuestro protagonista. Sin embargo, también hay claroscuros en sus páginas. Principalmente los que tienen que ver con la sensación de abandono producida por la ausencia de una madre esquizofrénica, que aparece y desaparece de la vida de nuestro protagonista como un terrible fantasma. Pero también todo lo que tiene que ver con la cuestión racial que Jones parece no querer afrontar en toda su magnitud, en unas páginas que soslayan muchas cosas y obvian otras. Así, por momentos, el libro alcanza más la categoría de glosario de sus numerosos triunfos, dejando a un lado las confesiones de un hombre que acarrea sobre sus hombros un peso emocional aplastante. Una carga que solo sabe aligerar con una disciplina laboral obsesiva, que le acarreó más de una crisis nerviosa y una vida sentimental caótica en la que no profundiza demasiado.

Por último, cabe calificar de acierto que “Q: Autobiografía de Quincy Jones” incluya en forma de capítulos complementarios, los testimonios de personas que le conocieron y que ayudan a tejer la historia que narra nuestro protagonista. Recurso que sirve al lector para completar el puzzle de la vida de un auténtico residente que se hizo a sí mismo y lo explica con orgullo. Un avispado pillo con una memoria prodigiosa y un talento innato para la música. Lástima que en los veinte años transcurridos desde la edición original del libro, hayan pasado cosas tan cruciales como las acusaciones de pederastia y posterior fallecimiento de Michael Jackson. Hecho terrible que le da otra dimensión a algunos de los pasajes del libro y que no sabemos cómo afectó a un Quincy Jones que en la actualidad cuenta con ochenta y ocho años de edad. Quién sabe si todavía podría sorprendernos con unos cuantos capítulos complementarios que se han quedado en el tintero.

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