Cada año, la crítica se deshace en elogios con algún disco firmado por una cantautora interesante. A Gillian Welch le tocó premio en 2001, a Neko Case el pasado ejercicio, pero las demás se quedan en el más absoluto de los anonimatos, por mucho que nos obsequien frecuentemente con joyas de incalculable valor (una de las últimas Allison Moorer y el grupo The Be Good Tanyas). La señorita Cantrell va por su segundo largo. No innova (ni falta que le hace) a la hora de firmar sus canciones de country tradicional que cabalga en estos doce nuevas temas entre el pop y el folk. Lo de Dayna Kurtz es más complicado. Ella mete en la coctelera country, jazz, pop, cabaret y música orquestal, dando con un jugo de innegable valor que, a las primeras de cambio, te deja noqueado con piezas como "Fred Astaire" y esa voz tan Faithfull. Extraordinarias.
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