En apenas unos meses, Andy Palacio ha pasado de ser el desconocido portavoz de una cultura minoritaria a colaborar con Fatboy Slim.
Y todo por culpa de este “Wátina”, una colección de doce canciones amables, sensuales, sencillas, que llegan desde Belice, pequeño país que localizaréis en el extremo de la caribeña península de Yucatán. Palacio lleva años trabajando por la conservación y la transmisión de la cultura garifuna, heredera de los esclavos africanos que escaparon de los latifundios cubanos o jamaicanos y se fueron instalando en las costas de los actuales Nicaragua, Guatemala, Honduras y el mencionado Belice. Para este disco ha reunido a músicos de diferentes generaciones que funcionan como un motor recién engrasado. Resulta fácil reconocer elementos de origen claramente africano, tanto en las percusiones como en los diálogos vocales entre el solista y el coro, y también detalles de ritmos antillanos como el zouk, el reggae o el calypso. Aunque el punto fuerte del disco son sus melodías, que evidencian esa curiosa mezcla de nostalgia y vitalidad tan propia de las músicas desarrolladas junto al mar.
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