Hace cinco años, la nueva savia del rock en catalán se hacía pasar por las bondades que mostraba una banda como Sapo.
Su sonido renovador y unas letras entre surrealistas y naïf daban nuevos aires a una escena algo entumecida. Ahora, cantante y bajista renacen como Tupolev. Huyendo de las temáticas frívolas, los de Manresa rehacen su argumentario y afinan sus carabinas, dirigiendo sus dardos hacia el modelo de sociedad de consumo y sus conocidas restricciones y contradicciones. Para predicar con el ejemplo, se autoproducen el disco y deciden regalarlo a lo Prince, encartado dentro de un ejemplar mensual de la revista catalana Enderrock. Todo ello rozaría lo ideal sino fuera porque la fuerza de la banda empieza y se acaba en su literatura. Las letras de “Tupolev”, hirientes e inteligentes, se ven envueltas, sin embargo, en un abrigo sonoro sucio y ramplón. No falta algún buen momento donde las piezas encajan, como ese “Economia i voltatge” o la algo facilona pero efectiva “Estrella del pop”. Al resto se le notan las costuras de la precipitación y la falta de trabajo en los temas, que hubiera dado mayor cohesión al conjunto.
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