Aunque sean muchos quienes conocen a Conor Oberst, muy pocos tienen presente a Commander Venus, la banda en la que militó durante buena parte de los noventa y en la que coincidió con Robb Nansel (uno de los dueños de Saddle Creek) y Todd Baechle (posteriormente vocalista de The Faint).
Un tiempo antes de lanzarse en solitario, Oberst formó parte de este grupo que publicó dos discos, el segundo de las cuales , este “The Eneventful Vacation”, acaba de ser reeditado por un subsello de la multinacional Sony. Cuando las doce canciones aquí recogidas vieron la luz (originalmente de la mano del sello de Chicago Thick Recordings), Oberst acababa de cumplir los diecisiete años de edad, de ahí quizás el crispado temperamento que se escondía tras ellas. A medio camino entre el emo descarnado y primitivo de Cap’N’Jazz, el grunge que no lo era de Seaweed y el rock vitaminado de Superchunk, Commander Venus firmaron un disco de producción tosca a lo Pavement y unas voces quebradas hasta el límite que funcionaban sin redimensionar el género (llegaban tarde para eso) y cuyo principal valor es –además del ejercicio de arqueología que supone tenerlo entre manos- haber sido escrito e interpretado por dos de nuestros habitantes de Omaha favoritos.
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