Parecía tan marciana la combinación que sorprende, una vez escuchado con rigor el disco de debut de Oysterhead, la eficacia y la normalidad con la que se desenvuelve la formación. Y es que la alineación titular no tiene desperdicio alguno: Stewart Copeland, batería de los aún reivindicables The Police y firmante de infinidad de bandas sonoras, ejerce con rotundidad de guardameta, Les Claypool de Primus se encarga de la defensa y del medio campo con firmeza y efectividad, y Trey Anastasio de Phish se convierte en rematador infalible.
Aunque el más veterano de los componentes sea quien maneja las baquetas, no cabe duda de que son Anastasio y Claypool los que dirigen el equipo. La libertad para fusionar, para desarrollar canciones casi hasta el desespero, para llevarnos a la sobresaturación sónica es cosas de Anastasio, mientras que el poderío instrumental, la capacidad de innovación y la riqueza de detalles andan en manos de Claypool. De todas formas, Oysterhead suenan a un poco de todo (más funk que otra cosa) y a mucho de nada en concreto, con lo que –sin duda- conseguirán agradar a cualquier fan de los respectivos grupos de los miembros involucrados, aunque también a curiosos y experimentadores. De hecho, Oysterhead agradarán a cualquiera que quiera darle a sus oídos el gusto de escuchar a tres de los músicos actuales más efectivos, inquietos y atrevidos.
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