En Bellingham, Washington, no paran máquinas. Si en el número de junio os avanzábamos (en rigurosa primicia, oye) las cinco novedades más caldeadas del sello de Dave Crider, aquí llegan Sugar Shack, recién salidos del horno, para saciar nuestro mono de high-energy rock.
A los fogones, pegándole gas al caldo garajero, el amigo Tim Kerr, artífice de gran parte de los bombazos que han elevado a Estrus a la cumbre (de Mooney Suzuki a Fatal Flying Guilloteens). Los Shack retoman la acción donde la dejaron en el 2000 con ese pepinazo desencajamandíbulas titulado “Get Out Of My World”. No alcanza la magnitud de esa patada milenaria, pero sí que mira de tú a tú al “Shotgun For Two” que sacaron con Au-Go-Go en el 97. Queridos y airados punk connaiseurs que tan mal me queréis, chequead este quinteto de Houston antes de volver a darme la brasa con esos zurullos que tan fieramente defendéis: el punk-rock, aquí y ahora, debe sonar así. “La crisis de la clase media hecha música” afirman los Shack, auténticos wiseguys de las malas calles estadounidenses y hermanos mayores de las nuevas bestias pardas de Estrus.
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