Nilo Espinosa es el músico peruano más dotado de entre los que asimilaran el jazz y lo convirtieran en ese peruvian groove que reivindica últimamente Vampisoul, en la frontera de virtualmente cualquier estilo.
Espinosa participó de la explosión boogaloo -ver “¡Gózalo!”, también en Vampisoul-, pero fue con sus diversos ensembles donde abordó una infinidad de géneros en esa especie de travesía fusión por etapas. De instrumentales soul-r’n’b en la onda de Jr Walker a pasajes inconfundiblemente Stevie Wonder, pasando por algo de bossa nova, música de cama a lo Love Unlimited Orchestra y versiones groove de Schifrin o Morricone. Recuerda al funk setentero marca Maceo Parker y entronca hacia el final con los scores sintetizados de Hugo Montenegro. Espinosa, que se atrevió con el jazz-funk principalmente en la época del Nil’s Jazz Ensemble, parecía, con su pinta de extra de “Rocky”, demasiado campechano para ser tan cool como Lou Donaldson o Herbie Mann. Pero desde luego supo mirar a los lados como nadie, más allá de cualquier jaula estilística, y consiguió, siendo totalmente espontáneo y nada aburrido, hablar libremente decenas de lenguajes musicales con el ritmo adecuado.
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