Por mucho repelús que dé un personaje como Sean Combs, hay que admitir que sus álbumes son bastante resultones y siempre hay en ellos un buen puñado de temas que, sin ser geniales, resultan bastante divertidos.
En “Press Play”, su retorno, funcionan especialmente los cortes junto a voces femeninas y con bombos gordos, club bangers más que convincentes en los que Diddy hace lo que se mejor le va y que es casi lo único que sabe hacer: darle coba a las chicas, ser la clase de malote de pega que cualquier negro quiere ver muerto pero que derrite a las nenas, ¿qué le vamos a hacer? En “Hold Up” junto a Angela Hunte o en “Tell Me” con Christina Aguilera, el tipo convence. En “We Gon´ Make It” usa el mismo sample de “Show Me What You Got” de Jay-Z, “Wanna Move” es tremenda y el resto del disco no desentona (y es de agradecer que Diddy no se ponga muy baboso con las habituales baladas). Tampoco es de extrañar con Just Blaze, Timbaland, Cee-lo, Nas, Big Boi y compañía de por medio. La pasta y el encanto (aunque sea un encanto tan pegajoso que dé tirria) hacen milagros. Un buen disco, hay que joderse.
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