Existe cierta clase de discos cuya gran virtud es un sonido agradable. Sucede con los peores Stereolab, grupo con el que Here We Go Magic guarda no pocas similitudes (pop barroco, ritmos kraut). A veces daba la impresión de que Tim Gane se había concentrado tanto en crear un sonido único que olvidaba que ese sonido debía acompañar canciones. Sucede más o menos lo mismo con parientes próximos como The High Llamas o Black Moth Super Rainbow: En ocasiones su elaborado trabajo estético no está a la altura de lo más esencial en la música pop. Tras sorprender con su debut, estaba por ver si Here We Go Magic eran capaces de llevar el etéreo y colorista pop que allí proponían más allá de la seducción pasajera. Y lo consiguen en parte, gracias a temas como “Collector”, en el que el grupo de Luke Temple suena como si el espíritu burlón de Devo se hubiera apoderado de una pandilla de faunos, o “Old World United”, que podría pasar por una maqueta casera con cierto encanto de The New Pornographers. Pero buena parte del disco transcurre sin sorpresas en el estrecho margen que dejan los dos axiomas que rigen la música de los de Nueva York: las melodías hipnóticas y las estructuras circulares. Muy bonito, sí, pero a menudo también insustancial.
No tiene turbo, tiene super cargador, por eso silva . Ambos siervn para meter aire comprimido al motor, lo que cambia es el mecanismo mediante el cual comprimen y como hacen girar su eje principal para comprimir aire.Suena rico, se nota que es un Mustang.