Pensamiento gigante
Discos / Pablo Prisma Y Las Pirámides

Pensamiento gigante

9 / 10
Quique Ramos — 23-11-2020
Empresa — Caballito Records
Género — Pop

“Pensamiento gigante” arranca con unos teclados que suenan como las chispas que bailan crepitando en el centro de una hoguera. Intentas seguirlas pero nunca puedes estar seguro de que sean las mismas con las que empezaste. A los pocos segundos te despierta de esa ensoñación la voz de Pablo cantando sobre la “Jaula que tienes clavada en el pecho”, las “tres gotas de sangre que tienes en los labios” y “los pájaros que se ocultan debajo de la luna”. Todas las pistas están allí: una intimidad que enseguida se desborda en forma de aventura. Hay animales, plantas y elementos peligrosos a los que engañar, como si estuviese cantándonos los sueños y pesadillas de los conejos de “La colina de Watership”.

Hay leyendas infantiles como “Flor de nieve”, una canción que crece a medida que avanza la historia añadiendo elementos sostenidos creando un canon para teclados baratos. El folklore pasado por el filtro de un Brian Wilson de bolsillo.

También aparecen viejos conocidos como Javi y Ana, que compartieron con Pablo uno de los grupos más singulares de los dos mil como fue Bicicross, la guitarra nerviosa de Hugo Sierra –compañero de Pablo en Prisma en Llamas–, y los coros de Helena, Marc y Simon –los hijos y pareja de Pablo a quienes conocimos en su disco “Domesticidad”– en la canción más emocionante y mágica de este 2020 “Salir del bosque, entrar en el agua”.

Da la sensación que Pablo Prisma haya estado madurando este “Pensamiento gigante” durante los últimos veinte años. Podemos encontrar ecos de los primeros The Magnetic Fields y del último Moondog –versiona “High On A Rocky Ledge”–, de otros compañeros del infra-indie como Autoescuela –cuenta Pablo que “Poltergeist” nació de un sueño sobre “Areces”, la canción de Autoescuela–, de Vainica Doble –la voz de su abuela podría ser el equivalente al lied de “Elegía al jardín de mi abuela”–, o reconocer algún giro de Neil Young o de balada de The Pogues en “Los niños perdidos”, pero también de Marcel Schwob y Valeria Luiselli. Es todo esto y, a la vez, nada que se parezca demasiado a otra cosa que a Pablo Prisma y su arsenal de melodías líquidas y cuentos para todas las edades.

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