Imaginemos por un segundo que las junglas de cemento vieran desaparecer a sus inquilinos en extrañas circunstancias. Grandes áreas metropolitanas hospedarían al deterioro metamorfoseando en páramos fantasmales antes de sucumbir a la intervención de la naturaleza. Fauna y flora abrazarían la huella humana para dar como resultado una simbiosis anómala ilustrada por edificios enmohecidos, avenidas rebosantes de tráfico animal y mobiliario urbano convertido en tiestos. Bien, pues a esta imagen que acabamos de generar pongámosle banda sonora: “Nubilum” de Jadebella. Porque si el viento fuese capaz de esparcir una melodía entre los vestigios de la civilización, su voz sería un susurro entre tanto yermo.
Dicho esto, si bien es verdad que la escena con la que arranco el presente escrito parte de la propia interpretación, esta no dista mucho de lo que Jade pretende proyectar ya desde “Girasoles Rojos”. En menos de dos minutos, inaugura el EP sacando a relucir una instrumental casi litúrgica que ella misma define como “el portal a un bosque”, entendiendo dicho bosque como un mecanismo metafórico referido a la mente. El piano que suena, taciturno, nos invita a cruzar el umbral de su imaginación mientras sienta las bases de la fantasía pasional que continúa en las siguientes canciones. Así pues, a la presencia espectral de Belén Aguilera se une el savoir-faire de Ralphie Choo; “Girasoles Rojos” enlaza con “Noche de San Juan” para recordarnos aquella música que sonaba a finales de 2017, hecha por artistas underground que terminaron marcando más que sus homólogos en el mainstream. A mi parecer, clava la dinámica de los pensamientos intrusivos —aquí hago énfasis en el cambio de registro—. Aunque luego, claro, “Una sirena se está ahogando” demuestra lo rica que es la fase uno de la carrera artística: aquella en la que el creador, falto de recursos, experimenta con lo que dispone, entregándose al jugueteo. Es una lástima, en cambio, que la lírica sea algo llana comparada al deleite sonoro consumado por la producción —mención especial a los ad libs y el tag que da nombre al EP—.
Siento también que, a pesar del estado embrionario en el que se encuentra el proyecto Jadebella, “Nubilum” es una buena carta de presentación. Apunta maneras. Por lo demás, “No puedo mirarte sin mirarme a mí” concluye el ciclo; volvemos al mismo punto en el que nos hallábamos al principio. Este último tema recupera el propósito del primero sacándonos de la ensoñación tras concebir una atmósfera etérea que me hace pensar en la estampa de un hada melancólica cantando sola entre flores. En definitiva: “Nubilum”, íntimo pero vanidoso, introduce a Jadebella en la industria dejando más incógnitas que certezas y eso es, justamente, lo que despierta interés.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.