La traducción al castellano de “Brave New World” (1932), de Aldous Huxley, se permitía una ironía evidente en el título: “Un mundo feliz” era justamente la antítesis de lo que Huxley presentaba en la pesadilla futurista, distopía ya clásica que a día de hoy parece más vigente que nunca.
Para su tercer disco emancipado de Estereocéano, Juan Rivas ha repescado el título con la intención de reproducir la felicidad solar que sus canciones transmiten (sin ningún tipo de connotación negativa). El optimismo de Rivas –que en un principio podría parecer una maniobra naïf– se convierte, a lo largo que el disco va avanzando, en algo contagioso y tonificante: en “Qué maravilla” nos sumerge de lleno en su dicha (“Hipnotizado tan lleno de ti/me haces ser tan feliz”), en “Un mundo maravilloso” se acompaña de la voz aterciopelada de Massiel para construir una canción chico-chica con una sección de metales sencillamente fenomenal, y en “Ten compasión” su voz quebrantada un poco a lo Nacho Vegas es realzada por el clarinete casi klezmer de Nacho Mastretta. El pop que practica Rivas ha llegado a su máxima expresión y efectividad en este “Mundo feliz” que con tanta gracia ha sabido transmitir. “Música deliciosa para gente elegante”, aparece en la portada, y por una vez la etiqueta se confirma auténtica.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.