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Late Night Feelings

Pocas figuras de la industria actual poseen la habilidad que tiene Mark Ronson para generar éxitos que saquen a relucir, y aumenten incluso, las virtudes de todos aquellos que los acogen. El propio artista confesó que es plenamente consciente de que jamás logrará crear de nuevo un hit tan redondo como aquel “Uptown Funk” junto a Bruno Mars. Sin embargo, poco después reventó las listas como co-creador del “Shallow” de Lady Gaga. Y es que Ronson sabe hacer magia, pulsar el botón adecuado para que todo encaje a la perfección. Y como buen productor, aún construyendo un álbum post-ruptura como es “Late Night Feelings”, le es inevitable estar buscando la fórmula del éxito constantemente entre canción y canción.

Con su quinto largo Ronson firma su propuesta más íntima y personal hasta la fecha. Es una reunión de canciones tristes como forma de saneamiento, catarsis, tras una mala etapa emocional. Que también te invitan a levantar la cabeza y resucitar a través de la pista de baile. Para darle voz a todas estas confesiones Ronson se ha rodeado de figuras femeninas tan dispares como interesantes. Una selección que asegura deriva de la casualidad de estar trabajando únicamente con mujeres en ese momento. No ha intentando construir un proyecto púramente femenino desde cero. Así vemos, por ejemplo, a una maravillosa Lykke Li liderando el álbum con dos de los temas más importantes del proyecto. El primero de ellos, “Late Night Feelings” da nombre al álbum y aúna a la perfección el espíritu que buscaba Ronson. Un tema para cerrar los ojos, bailar, meterse dentro de uno mismo y sacar a través de la música toda la mierda que puedas tener dentro. Además, el tema deriva de la colaboración del DJ con Ilsey Juber. La mano derecha de Lykke Li en “so sad so sexy” con la que la sueca consiguió dar el gran salto sonoro que buscaba. Al otro lado, “2 AM” por el contrario es una balada enorme que se aleja mucho de la línea sonora de Mark en sus discos. Y, a su vez, es perfecta para sacar a relucir el lado más frágil del creador.

El trabajo de Ronson con Angel Olsen en “True Blue” es probablemente el más arriesgado e interesante del proyecto. El tema une el folk de Olsen a una pista four-on-the-floor con manipulación de voz incluida. El resultado es un corte de pop setentero, espacial, que te saca a bailar desde el minuto cero. Pero, sin duda, la gran apuesta de Ronson en este LP reside en YEBBA, a la que le ofrece el bloque central del álbum. Un conjunto de tres temas que representan los niveles por los que puedes pasar en una relación. En “Knock Knock Knock” enlaza para seducirnos el mundo funky que tanto caracteriza al productor con la cuidada voz de timbre góspel de la artista. Algo que explota de nuevo en las otras dos canciones soltando mensajes de desamor y llevándonos poco a poco de la euforia inicial hasta el puro pesimismo que transmite “When U Went Away”. Otro punto interesante a destacar es la apuesta de Ronson de sacar de nuevo a la luz a Diana (Wynter) Gordon para darle el reconocimiento que se merece. Una estrella en la sombra que, entre muchas otras cosas, co-creó Lemonade junto a Beyoncé. Así la podemos ver en los créditos tras “Truth”, el tema en el que Mark se apoya en Alicia Keys y Dodg; o brillando por sí sola en “Why Hide”.

Como cierre, no nos podemos olvidar de comentar el trabajo con las grandes estrellas mediáticas en el álbum. El “Nothing Breaks Like a Heart” de Miley Cyrus (con Jamie xx en la producción) sigue siendo igual de poderoso como single dentro del disco. Ya que, aunque esa especie de bluegrass con sintetizadores pueda llegar a sacarnos un poco de la línea sonora general del álbum, se disfruta igual desde los primeros acordes y sirve de respiro para encaminar la recta final. Por el contrario, el “Find U Again” junto a Camila Cabello (y con Kevin Parker en la composición) pasa algo más desapercibida al comienzo del proyecto tras una Lykke Li que, como hablábamos al inicio, eclipsa a cualquiera. En resumen, “Late Night Feelings” es un álbum cuidado, hipnótico, que desprende un aire de nostalgia que te lleva a recuperarlo y que no se quede en una única escucha. No es el disco íntimo que podría haber hecho Ronson para desnudarse como artista, tampoco es un giro sonoro inesperado. Pero de nuevo, lo que sí es, es un claro ejemplo de saber hacer las cosas bien y sacar el máximo partido de cada elemento mimando los detalles, dándoles el espacio que se merecen.

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