Cuando se piensa en maridaje entre electrónica y folk, vienen a la cabeza enseguida obras como “Trailer Park” de Beth Orton.
Más complicado parece casar los ambientes brumosos de Flying Saucer Attack con el folk desnudo de Joni Mitchell. David Crespo, componente de los sugerentes y enigmáticos Balago, decidió asumir el reto cuando se topó con las canciones frágiles y delicadas de María Monferrer, cocinadas a fuego lento con la única ayuda de su guitarra española. Crespo no maquilla las canciones, sino que las repuebla de capas sonoras; las embellece sin sucumbir a la tentación de asfixiar su esencia, y consigue poblar el disco de atmósferas, a ratos evocadoras, a ratos experimentales, pero siempre perfectas para ilustrar las historias de Monferrer sobre fotos borrosas y encuentros en aeropuertos que dejan helada la sangre.“Grey In The Air”, cuyo título es bastante sintomático de su contenido, es un disco recorrido por un tono uniforme, que no aburrido, en el que los arreglos de Crespo laceran sin herir a base de desarrollos experimentales con sabor a Tortoise, miman con arreglos de cuerda composiciones como la sentida “Snow” o saben permanecer en un respetuoso segundo plano cuando es necesario (“Dreamworld”). Se trata de una gigantesca obra subterránea de ingeniería que refuerza el andamiaje de unas canciones que apuntan directamente al corazón. Un disco formalmente valiente y emocionalmente demoledor.
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