Este es un disco que muchos fans
de Wilco, incluso viéndolo como pura anécdota, van a tener que defender por
narices por el simple hecho de ser obra y arte de Glenn Kotche, su batería,
pero que algunos ni sabrán disfrutar poniendo en el horizonte a su banda
principal. Es lo que tiene la militancia acérrima a una banda considerada
única. Decía obra y arte porque esto es lo que es: repleto de imaginación, “Extended
Vacation” es una vía de escape a las
inquietudes por experimentar con
los instrumentos, pero ante todo es una forma de explorar y de divertirse con
el sonido. Y, diametralmente opuesta a Wilco -claro está- es una obra de arte
porque con gracia y maestría la música se convierte en una imaginaria selva
tropical. El cuarto disco del proyecto que Kotche tiene con el bajista Darin
Gray -los dos, amigos-colaboradores de Jim O’Rourke- es un nido de exotismo, un
misterio de aves revoloteadas, incluso por una procesión de Semana Santa.
Música concreta que se mueve entre el jazz y el post-rock más avantgarde.
Sonajeros e instrumentos como el vibráfono o el xilófono, aquí convertidos en
animales que no paran de canturrear. Aunque es una fórmula conceptual que
requiere del momento adecuado, son elogiables sus inquietudes y no, en cambio,
cierto perfil de parte de sus seguidores.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.