Ninety Seconds To Midnight
DiscosExsonvaldes

Ninety Seconds To Midnight

7 / 10
Raúl Julián — 26-02-2026
Empresa — V2
Género — Indie pop

La carrera de los siempre encantadores Exsonvaldes comienza a ser de fondo, después de que la banda francesa sume ya más de dos décadas trabajando su empeño por crear canciones bonitas y elegantes con las que conformar álbumes dotados de no menos atractivo. “Ninety Seconds To Midnight” no es una excepción a la regla y vuelve a funcionar como agradecido reencuentro con la formación, siguiendo, en términos generales, una línea continuista con respecto a su catálogo previo.

Entre otras cosas, porque el combo parisino ha conseguido concretar su destello distintivo, quizá leve, pero lo suficientemente marcado como para que sus piezas resulten reconocibles bañadas en terapéutica melancolía. Las influencias de bandas como Death Cab For Cutie, Travis, o sus compatriotas Tahiti 80 y Phoenix continúan latentes, en cualquier caso, como punto de partida desde el que alzar su propio sonido, alejado de cualquier originalidad estratosférica, pero no carente de esos elementos distintivos. En cualquier caso, “Ninety Seconds To Midnight”, rezumaría dosis adicionales de madurez creativa con respecto a entregas previas.

No en vano, la referencia señala a un grupo asentado y capaz de mantener ambición y la obsesión por el detalle y el acabado, tras granjearse además en nuestro país una fiel base de seguidores derivada directa de un sinfín de visitas e impecables conciertos. Una secuencia sedosa de indie-pop con querencia synth-pop que alterna, de cara a la lírica y con soltura, inglés y francés, con gemas del calibre de “Paris Bruxelles”, el single "Malaga", la noventera “Frontiers” (junto a Troy Von Balthazar), “Tired Of Everything” (la mejor del lote), “Avant\Avant” o “En Sentido Contrario”, en donde Helena Miquel (de Delafé y las Flores Azules) repite colaboración.

“Ninety Seconds To Midnight” solo cabe entenderse, en definitiva, como un nuevo acierto en el currículo de Exsonvaldes. Otra muestra del buen gusto que manejan los galos, cualidad esta que parece no dispuesta para la negociación. No en vano, la suya es de esas discografías casi impecables, quizá no del todo imprescindibles en el sentido estricto del término, pero desde luego sanadoras y de lo más efectivas cuando de tintar momentos grisáceos con vivificantes colores se trata.

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