Los alicantinos Qualude no son unos recién llegados, llevan dándole vida a sus composiciones desde 1999 y desde entonces les ha dado tiempo a ser uno de los buques insignia de 13 Grabaciones o de girar junto a Quetzal o Engine Down. Esta vez, Marcos, David y Miguel atacan con un componente más: la voz.
Tratada eso sí como un instrumento más al servicio de las notas musicales, el conjunto y resultado se antojan cercanos al sobresaliente en sencillez y conectividad. El desgarro de temas como “Gavilán o Palomo”, la abstracción autoritaria de “Caminico”, la sutilidad de “Entonces”, el buen gusto irónico de “Sambita” o la poesía inorgánica de “El orden de las cosas” no deberían ser ajenos a nadie que dedique dos minutos de su tiempo al día a darle cancha a sus sentimientos y ordenarlos cuidadosamente con su cerebro. Eso es lo que parecen haber hecho Qualude en “El orden de las cosas”, soltando una de esas bombas silenciosas, una de esas huellas en un terreno por el que casi nadie pasa y que, precisamente por ello, seguirá indeleble por mucho tiempo. Estarán presentando el disco este mes junto a The Mistake, otra de las nuevas esperanzas del sello barcelonés.
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