Aprovechando el viento a favor generado por el éxito de ciertas colaboraciones vía e-mail (el caso de Postal Service fue paradigmático), Brendon “Alias” Whitney y Rona “Tarsier” Rapadas establecieron durante veintiún meses un intercambio de ideas cibernético de ida y vuelta desde Oakland a Brooklyn (de ahí el título), cuyo resultado son estos diez temas, embutidos en una de las entregas que más podría escapar del arquetipo establecido en los últimos tiempos por el sello Anticon.
El hip hop aparece aquí bien difuminado (apenas evidente en “Last Nail” y “Luck And Fear”, esta última con Doseone), emborronado en un tête à tête en el que la caligrafía sonora de Alias (deudora del sonido Morr Music, no en vano Lali Puna, Styrofoam o The Notwist participan de la nómina de agradecimientos) se da la mano con la sugerente voz femenina -y en alguna ocasión el piano- de Tarsier. El resultado, excepción hecha de algún episodio algo farragoso, remite a las melodías vaporosas de Cocteau Twins y demás parentela lánguida del sello 4AD, si bien sustentadas en masajes sonoros más contemporáneos (un paralelismo más que evidente sería el de los británicos Bows: ¿alguien se acuerda de ellos?), en una habitación con amplias vistas a las maneras y modos de Björk. Tal confluencia de jugosos influjos, se ve de cualquier forma algo lastrada por cierta sensación de asepsia, de experimento de laboratorio (¿será cosa de la distancia?) al que quizá le falte algo de espontaneidad en su hervor.
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